Revista de prensa.-Diario.es.- Daniel Sánchez
Caballero.- Como rector de
la Universidad de Córdoba y presidente de la Conferencia de Rectores de las
Universidades Españolas (CRUE), José Carlos Gómez Villamando ha tenido que
lidiar por partida doble con la situación insólita de tener que acabar el curso
con todas las universidades cerradas. Cree que ha ido razonablemente bien,
dadas las circunstancias. Pero también admite que ni los centros, ni los
profesores ni los alumnos estaban preparados para esta circunstancia y que hay
aspectos a mejorar, sobre todo en la evaluación.
José Carlos Gómez, rector de la Universidad de Córdoba |
-Las
universidades ya van presentando sus planes para el curso que viene. ¿La
docencia online ha llegado para quedarse?
-Hay quien habla
de cambio de modelo. Yo creo que todo esto va a servir para mejorar mucho. La inmensa
mayoría de universidades ha optado por una presencialidad al 100% en dos
modalidades: presencialidad en aula compaginada con la modalidad de
videoconferencia, que sigue siendo una docencia presencial. No es presencial
directa, pero sí es presencial porque se puede interactuar. Junto a eso está la
enseñanza online habitual de herramientas, plataformas, etc. Todas las
universidades hemos puesto en marcha cursos para que el profesorado perfeccione
esa metodología, pero como metodología complementaria a esa presencialidad que
reclamamos como seña de identidad.
Pero
entonces la mayoría de universidades sí va a introducir enseñanza a distancia,
aunque la llamemos presencial no directa.
La
videoconferencia no es enseñanza online, es presencial y así se considera.
Pierde parte de las ventajas que tiene la presencialidad física, evidentemente.
Pero es presencialidad e interacción directa en el momento.
-Pero
parte de la docencia se va a hacer a través de videoconferencias.
-La mayoría tienen
la idea –dependiendo también del tamaño del aula y otras variables– de que un
30% o 50% de los alumnos estén en el aula, el otro 50% por videoconferencia y
que vayan rotando cada semana o mes, según cada una. Se trata de que el
profesor y el estudiante puedan tener un lugar de contacto físico. Ojalá
podamos hacer eso, porque la alternativa sería volver al confinamiento.
-Este
es el escenario bueno, entonces. -No el ideal, pero
sí bueno dada la situación actual. Si empezáramos así el cuatrimestre y
pudiéramos ir en el segundo hacia la presencialidad habitual sería lo ideal.
Esto es lo que soñamos: acabar el primer cuatrimestre en esta bimodalidad y que
el segundo sea presencial en aula al 100%.
-¿Volver
a la presencialidad en febrero no es excesivamente optimista?
-Es más un deseo
que otra cosa. Los cursos están diseñados para que sea todo el curso en esa
enseñanza bimodal.
-Entonces,
que es donde quería llegar al principio, se va a quedar.
-Estamos en el
objetivo de volver a la presencialidad directa en cuanto se pueda. Somos
universidades presenciales y el proceso de enseñanza–aprendizaje requiere mucho
de ejemplo y de contacto. La vida universitaria no se entiende sin la vida en
los campus, en las aulas...
-Igual
que este año se ha levantado un poco la mano con las notas, ¿se le va a dar
continuidad el próximo curso o se acabó el, digamos, periodo de carencia?
-Uno de los
problemas que tenía el sistema online es que no estábamos preparados ni el
alumno ni los profesores para evaluar online. De hecho, gran parte de los
cursos que tenemos es sobre cómo evaluar online, qué herramientas se tienen que
utilizar y desde luego ir a la evaluación continua. Esta evaluación continua sí
podría ser una mejora para quedarse en el sistema. Si somos capaces de ir
interiorizando la evaluación continua como algo normal y natural ganaríamos
muchísimo estudiantes y profesores en todo el proceso de formación. De las
muchas cosas donde Bolonia no ha terminado de cuajar ha sido en esto de la
evaluación continua. Esta podría ser una de las grandes ventajas de esta
situación.
-¿Va
a haber alguna medida especial para los estudiantes de primer curso, que van a
tener el doble salto de aterrizar en la universidad y además hacerlo en esta
bimodalidad educativa?
-Nos preocupa
muchísimo, y de hecho la tónica general es intentar que la presencialidad en
aula de los chicos de 1º sea la máxima posible. Es lo que decía del contexto.
Que acaben el Bachillerato y vuelvan a la universidad por vía online no creemos
que sea adecuado. Por eso las aulas más grandes se están adecuando para que el
alumno de 1º pueda tener si no el 100%, sí casi toda la docencia de forma
presencial directa, en el aula, para esa convivencia que forma parte de
cualquier formación.
-¿Se
va a compensar finalmente a los estudiantes de este curso que no han recibido
el servicio por el que pagaron?
-Pero es que el
servicio lo han recibido. Han recibido su docencia, se han evaluado. La parte
que más resentida se ha visto han podido ser las prácticas curriculares, cosa
que han podido hacer en junio, julio, agosto o septiembre. La mayoría de las
universidades hemos ampliado el periodo entrando en el segundo cuatrimestre
para que puedan terminar sus prácticas, y en cualquier caso para aquellos
alumnos que de forma justificada no han podido recibir aquello por lo que
pagaron, hemos abierto periodos extraordinarios de anulación de matrículas en
el cuatrimestre que acaba ahora. Ya no hay un escenario de compensar nada
porque algo se ha hecho.--
Tasas
-Voy
a cambiar de tercio hacia cosas de más largo recorrido. El Ministerio de
Universidades ha cambiado los
precios públicos con un complejo sistema que se traducirá en que la mayoría de
las comunidades tendrán que bajarlos, lo que significa menos dinero para las
universidades. ¿Cómo lo ven? ¿Les van a compensar esta caída de fondos?
Nosotros siempre
hemos dicho que había que disminuirlas (las tasas), sobre todo para que el
sistema sea equitativo. No tenía sentido que el estudiante de una comunidad
pagara el triple o el cuádruple que el de otra. Queríamos volver al sistema
anterior de pequeñas variaciones de precios, pero nos preocupaba que las
comunidades no compensaran esta pérdida de financiación. Por eso pedimos
siempre que las comunidades se pronuncien. Se ha llegado a un acuerdo entre
comunidades y ministerio sobre cómo hacer esta reducción de tasas (este año
solo entra en la primera matrícula). Esperamos que las comunidades cumplan con
esta financiación –no tenemos por qué dudar de ellas tampoco–.
-El
Ministerio trabaja también en un Estatuto del Personal Docente Universitario,
una cuestión de la que están pendientes muchos docentes y aspirantes a serlo.
¿Qué les parece el borrador que se ha filtrado, aunque sea un estadio bastante
inicial? ¿Va en la buena dirección para la CRUE?
-España necesita
un marco normativo nuevo. Necesitamos un nuevo estatuto del PDI que sea un
marco normativo que nos dé flexibilidad, que respete la autonomía universitaria
y que sea un estatuto no pensado para resolver los problemas de ahora, que
podemos hacerlo por otra vía, sino pensado para proyectar la universidad hacia
10 o 15 años. Una ley orgánica de esta envergadura, como se quiere sacar, lo
normal en el ámbito universitario es que dure años, entonces tiene que tener
visión de futuro, flexibilidad para permitirnos desarrollar nuestro potencial
(con toda la rendición de cuentas que se quiera). Hay otros agentes en el
sistema, pero la visión de conjunto y de querer mejorar todo el conjunto del
sistema probablemente nos toque tanto al ministerio como a CRUE.
-Pregunto
específicamente por la carrera laboral que propone el ministerio en la
Universidad, paralela a la funcionarial.
-Tiene una serie
de dificultades técnicas. Hay un mínimo de personal funcionario que se debe
respetar (un 51%), vamos a ver cómo evoluciona. Estamos en el minuto cero,
empezando.
-Recientemente,
el Observatorio del Sistema Universitario de Catalunya publicó un informe que
decía que la Universidad en su conjunto incumple la ley respecto a la relación
de profesores temporales y a tiempo completo. ¿Cómo se ha llegado a esta
situación?
-Uno de los
perjuicios que tuvo la crisis de 2008 fue alterar mucho la estructura de las
universidades. Hasta que la tasa de reposición no ha llegado a una situación
que no es la que queremos, pero al menos podemos vivir con ella, no ha
permitido ir recuperando tasa de funcionariado, aunque es verdad que en algunas
universidades no se alcanza la tasa de funcionariado y es algo que hay que
cambiar. También hay que tener en cuenta que cuando se analizan estos datos no
hay que contabilizar el número de efectivos como trabajadores a tiempo
completo.
-Uno
de los problemas de la universidad es la alta tasa de asociados, profesores en
ocasiones muy precarios que están sosteniendo la docencia. ¿Cómo resolvería la
CRUE esta situación si dependiera de ella?
-Hemos planteado
varias cuestiones, pero hay que entender alguna cosa antes: no hablamos de un
colectivo homogéneo, es tremendamente heterogéneo. Hay personas de grandes
carreras profesionales independientes y muy sólidas aparte de la universidad;
tenemos otro perfil, que por desgracia no son la mayoría y ojalá lo fuera, que
son doctores acreditados, para los que hemos planteado en varias ocasiones que
vía Presupuestos Generales del Estado se nos permita darles la opción de
estabilización mediante un concurso oposición y que no cuentan en la tasa de
reposición. Le podríamos abrir la puerta del proceso de estabilización a estas
personas sin que eso repercutiera negativamente en el resto de personas de la
carrera académica. Y luego tenemos otro colectivo de personas que llevan muchos
años en la docencia que no tienen el título de doctor o una acreditación, que
necesitan otra solución. Habría que facilitarles que adquieran los méritos para
que en un tiempo razonable puedan acceder a un concurso como los demás. Esto
creemos que debe hacerse de urgencia y fuera del estatuto del PDI.
-Otro
tema recurrente es la endogamia universitaria, estos profesores que estudian la
carrera en una universidad y se quedan ya toda la vida. El estatuto propone
estancias obligatorias fuera para combatirla. ¿Cómo lo ve?
-Creo que es
fundamental que la gente salga fuera, vea otros sistemas, otra universidad y
otra forma de hacer las cosas. Pero hay que ver cómo se financia y cómo se
gestiona y se controla para que luego sea real. Pero volviendo al tema de la
endogamia, siempre hago la misma pregunta: una persona que se forma en una
universidad, saca el doctorado en esa universidad, se va 4-5 años fuera y luego
vuelve a la universidad, ¿es endogamia? Porque eso es lo que se está
contabilizando como endogamia, y eso es lo que se está haciendo. Eso no es
endogamia, al menos yo no lo entiendo así, pero computa como tal por el
análisis simple de dónde hizo la tesis y dónde está contratado, que deja en
medio la trayectoria vital de ese personal. Y la mayoría de ese personal ha estado
un año fuera como mínimo. Aparte de que la endogamia no es buena ni mala. Es
decir, es mala si la universidad no está siendo competitiva, pero si esa endogamia hace que cojas a
alguien, lo formes, vaya a otros centros, vea mundo, y luego lo reincorpores y
eso hace que tu grupo o universidad mejore, no veo el problema.
-Diría
que buena parte de la crítica también está en esos concursos a los que a veces
prácticamente le falta poner el DNI del candidato al que se le quiere dar la
plaza.
-Eso es una mala
práctica que ha habido en el sistema, pero que se va diluyendo cada vez más. No
digo que no exista, pero cada vez se hace menos. Más que la estancia fuera,
creo que un gran acierto del estatuto del PDI es que los tribunales que han de
evaluar cada plaza sean de una persona de la universidad y dos de fuera. Es
igual que el sistema de habilitación que tuvimos, lo que pasa es que era muy
complejo de realizar y muy caro. Pero este sistema de uno de la casa y dos de
fuera me parece buena propuesta para combatir esto. Incluso deberíamos ir a
más: ver de qué forma se podría intentar casi por ley incluso evitar ese
perfilar tanto las plazas.
-Hablemos
de ciencia, que también es universidad. El sistema científico universitario
está por los suelos. Grupos de investigación que desaparecen, laboratorios
cerrados... ¿Es recuperable?
-Nos preocupa
enormemente. Aparte del dinero que necesitamos para las investigaciones que
tanta gente de valía que tenemos no pueda incorporarse al sistema como
predoctoral o como postdoctoral. España exporta talento e importa patentes. Si
no exportáramos tanto talento y le diéramos oportunidades, posiblemente no
tendríamos que importar luego tantas patentes que podríamos desarrollar aquí.
Esto no es un problema de las universidades, es un problema de país. Siempre
hemos creído que universidades y ciencia debían estar en el mismo ministerio,
lo creemos fundamental, creemos que son caminos que deben ir juntos y nos
preocupa que siendo dos ministerios sean divergentes y nunca convergentes. Que
haya por ejemplo un estatuto del PDI y por otro lado se esté hablando de un
estatuto de la ciencia para incorporar personal son dos estrategias que creemos
que debería ser una, con una visión más global. Con un solo ministerio sería
más fácil. Habría que tener un enfoque global de cómo queremos formar a nuestro
personal investigador y cómo queremos formar a nuestro personal docente
investigador, porque se dan la mano. Pero es la situación en la que estamos y
CRUE insistirá en que cualquier estrategia de ciencia de este país tiene que
contar con las universidades.
-Ya
que lo comenta, el presidente del Gobierno presentó hace dos semanas su plan de
choque para la ciencia, dotado con 300 millones el primer año y 700 el segundo.
¿Es suficiente?
-Cualquier dinero
es bienvenido. Lo que uno se plantea es que si hay 300 millones que están
disponibles para el sistema, ¿por qué no los dejamos de forma estructural y no
que sea algo puntual? Nos parece estupendo, y también con una visión: no todo
es COVID, hay muchas más cosas cercanas al COVID, desde las sociales, las
humanidades, la ciencia o la tecnología, que es necesario atender para la
COVID, pero también para otras cuestiones que suponen un desarrollo de país.
Vemos importante que no se desatienda esta visión.
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