jueves, 11 de enero de 2018

10 buenas prácticas en transparencia de las Entidades Locales

Blog Analítica Web Pública: Rafa Camacho es quizá el sinónimo de información sobre Transparencia en España. No sólo por su trayectoria como curador, convirtiéndose por derecho en un referente de TODO lo que se habla en la materia, sino yendo más allá como formador y consultor y siendo co-autor de algo tan brutal como los supervillanos de la Transparencia. Tiene tanto que decir que hemos tenido que dividir su artículo (que no merecía tijera) en dos capítulos, como los mejores novelones.
 
Por Rafael Camacho: Cuatro años cumplidos desde la publicación en el BOE de la Ley 19/2013 de Transparencia, dos desde que sus preceptos son de obligado cumplimiento para las Comunidades Autónomas y Entidades Locales. Este post se centrará en éstas últimas y en unos aspectos muy concretos: buenas prácticas a nivel local, que resume mi intervención en la jornada de formación Transparencia a nivel local: un desafío permanente organizada por la Diputación de Cádiz.

Los índices de transparencia nos muestran una visión en general positiva del cumplimiento de las obligaciones de publicidad activa a nivel local, si bien es cierto que la casuística es muy variada, con un panorama en el que conviven entidades que superan ampliamente los estándares de estos índices y las que a día de hoy carecen incluso de portales de transparencia, o tienen espacios inactivos o excesivamente desactualizados.

La referencia a nivel español, el Índice de Transparencia de los Ayuntamientos (ITA) de Transparencia Internacional, así como el INDIP (referido a las diputaciones provinciales) vienen reflejando una tendencia de mejora continua[1] que alcanza, en no pocos casos, la excelencia[2]. Estos resultados se pueden explicar en parte por diversos factores: el primero, sin duda, los esfuerzos realizados por estas Entidades en mejorar respecto a sus obligaciones de cumplimiento de la ley en lo que a publicidad activa se refiere (otro asunto bien distinto es el cumplimiento sobre el derecho de acceso a la información, del que tenemos menos referencias de evaluación, si bien ni las primeras aproximaciones[3] ni las noticias[4] resultan muy halagüeñas). Otro factor explicativo sería la muestra que compone en ITA, que incluye a los ayuntamientos con más recursos humanos y económicos (los de mayor población): no son los mismos los recursos de una capital de provincia que los de un municipio de menos de mil habitantes, por ejemplo, o de una entidad que cuenta con una unidad de transparencia y de otra que comparte secretario/a de Ayuntamiento con otros tres consistorios vecinos. Es decir, el ITA evalúa la “élite municipal”, por decirlo de alguna manera, y en consecuencia lo lógico es que sean los que más capacidad tienen para trabajar y ser ejemplo para otras administraciones de menor tamaño. Por otra parte, deben tenerse en cuenta factores relacionados con el diseño de los propios índices, siguiendo el estudio comparado de dos de ellos efectuado por Francisco Delgado, o la adaptación de las entidades a los mismos, como ha analizado Sergio Jiménez Meroño tanto en sus estudios sobre portales de transparencia, en los que muestra cómo muchos se adecúan directamente a la estructura del ITA, como en su post Audit pleasure en este mismo blog.

No es el propósito de este texto analizar el ITA u otros índices de transparencia, sólo pretendo que sirva esta introducción para describir el escenario, que puede resultar ser más “optimista” a tenor de los diversos ránkings que se realizan a día de hoy en España. Es cierto que, a grandes rasgos, la transparencia va mejorando en nuestro mundo local, si bien hay que leer los datos en contexto. Y también quiero que sirva para evidenciar lo que compartimos muchos: la transparencia no es cumplir una serie de indicadores, ser transparente requiere más que cumplir las obligaciones derivadas de las distintas leyes a las que debe someterse una Administración. Como rezaba el lema de la jornada de Cádiz a la que me refería al inicio, la transparencia es un desafío permanente, y abrir las instituciones es mucho más complejo que compartir archivos en un portal de transparencia.

Y es precisamente ahí donde quiero poner el foco en este post: en Entidades Locales que están realizando una serie de acciones que trascienden las obligaciones derivadas de las leyes, que interpretan el sentido de su articulado, que complementan sus obligaciones con acciones divulgativas y preventivas, iniciativas que en muchas ocasiones no se ven reflejadas en las evaluaciones de transparencia. Son ejemplos que visibilizan ese desafío permanente, y que superan el concepto de grado de cumplimiento de indicadores en un portal, para trabajar por el desarrollo de una cultura de la transparencia y encaminarse efectivamente hacia la rendición de cuentas. Porque la transparencia no es un fin en sí misma, es un medio.

Dicho todo esto, presentaremos (en la segunda parte de este post) una infografía que recoge diez tipos de esas acciones, no sólo diez ejemplos concretos. Los diez puntos que la componen se van a desgranar a partir de ya y en el mismo orden que siguen en la infografía. Cada punto responde a una pregunta general: ¿qué están haciendo bien las entidades locales para avanzar en transparencia?
  
La transparencia de las entidades locales más allá de rankings

Buena práctica de Transparencia 1: Planifican
El camino hacia una transparencia efectiva (concepto sobre el cual nos han ilustrado Rafael Jiménez Asensio y Alberto Ortiz de Zárate) se inicia desde el diseño de una estrategia o plan a medio y largo plazo. En este sentido, encontramos ejemplos como el Plan de Implantación de la Ordenanza de Transparencia del Ayuntamiento de Gijón, el Protocolo de Transparencia del Ayuntamiento de Alcobendas, la Estrategia de Transparencia y Buen Gobierno de la Diputación de Ávila, Estrategia Govern Obert Dival (GO Dival), Plan director de transparencia y rendición de cuentas de Calviá o el Plan Foral de Transparencia de la Diputación de Bizkaia. Estas estrategias también se pueden complementar con protocolos para el cumplimiento de las obligaciones de publicidad activa y la integración de la misma en la gestión cotidiana municipal, como el Ayuntamiento de El Sauzal o de Fasnia (Tenerife), apoyados en herramientas como cuadros de mando y gestión documental con el trasfondo del cambio de la cultura organizativa.
 
Buena práctica de Transparencia 2: Forman
Realizan acciones para formar y mejorar la capacitación de sus empleados en el marco de programas formativos. Las Entidades Locales ejercen también el papel de soporte y guía a nivel interno y externo. A nivel interno, podemos citar el Plan de Formación de la Diputación de Valencia en el marco de la Estrategia GO, por el que siento especial predilección, debido tanto a la calidad y continuidad de sus acciones, el alcance en cuanto a asistentes, su carácter divulgativo y práctico, la magnífica difusión de sus jornadas, retransmitidas en streaming y difundidas posteriormente en su canal Youtube, con vídeos perfectamente editados y subtitulados, su apuesta por la accesibilidad, incluyendo la interpretación en lengua de signos durante sus acciones formativas.

En este nivel interno merece una mención especial el Plan de Asistencia a Municipios de la Diputación de Castellón, con una perspectiva integral que incluye desde la edición de guías (ya publicadas las de portales de Transparencia y sobre el ejercicio de derecho de acceso, con autoría de empleados de la propia Diputación), a lo que suman acciones formativas presenciales y publicaciones de expertos, contando con empleados públicos propios y de otras EELL (Las tres llaves de la Transparencia). Otro ejemplo, de reciente publicación y muestra un ejemplo similar al de Castellón es la Guía de Publicidad activa de la provincia de Cádiz, presentada por la Diputación gaditana hace apenas un mes y cuya autoría recae en este caso en profesionales externos.

En cuanto al nivel externo al que nos referíamos al principio, es decir, guías editadas no para los empleados públicos y las administraciones, sino para los ciudadanos y las asociaciones, podemos poner como ejemplo la Guía de Transparencia para Asociaciones y Entidades con fines No Lucrativos del Ayuntamiento de Sagunto.
 
Buena práctica de Transparencia 3: Informan
Establecen canales de comunicación dinámicos.  Convierten sus datos en información y los presentan de forma accesible. El ejemplo paradigmático diría que es Decide Madrid, con una potente labor de comunicación a través de sus portales, blogs y redes sociales, y que realiza esfuerzos claros en explicar el cómo y enseñar el qué, siendo muy divulgativa tanto en los portales como en los canales de comunicación escrita.

La transparencia es digital, o será digital o no será (citando a Concepción Campos y Víctor Almonacid al respecto). Cierto. Pero también lo es que los formatos clásicos también pueden resultar de utilidad, y en ese sentido y respecto a una población muy diferente de la anterior, cabe mencionar el Boletín de Transparencia de Burriana (Castellón), editado en papel y repartidas sus 10.000 copias por el municipio, llegando de esta forma a muchos segmentos de la población que no conocerían información sobre transparencia visitando la web o el portal municipal.
 
También relacionado con la comunicación, pero en otro orden de “información”, es obligado referirse a los portales de presupuestos “comprensibles”, en los que se trata de mostrar la información económica de una manera más amigable y entendible que un vasto presupuesto municipal. Este sería un buen ejemplo de diferencia entre el mero cumplimiento de las leyes de transparencia (publicación de los presupuestos inicialmente aprobados, ejecutados, las cuentas anuales …”) y la interpretación del “espíritu” de la norma (que los interesados puedan conocer y valorar el desempeño de sus representantes). Los ejemplos, afortunadamente, se siguen multiplicando por nuestra geografía. Cito algunos de ellos, como el Portal de Cuentas Claras del Ayuntamiento de Pinto (Madrid), el Portal de Presupuestos del Ayuntamiento de Arona (Tenerife), el Portal de Presupuestos y Observatorio del Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), o el portal de Democracia Presupuestaria del Ayuntamiento de Córdoba,  sin dejar de invitar a la lectura de este post de Encarna Hernández al respecto, en el que nos deja otros 10 ejemplos distintos de los muchos que podríamos seguir enumerando.


Dejamos, además el video de las jornadas para su uso y disfrute
No nos hemos dejado 7, es que ya no entraban. No te los pierdas en la segunda parte del artículo. Próximamente aquí.

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[1] Como señala el propio resumen de Transparencia internacional-España (ITA 2017: Aspectos más destacados), “De cualquier forma, cabe señalar que en esta edición del ITA las puntuaciones medias alcanzadas por el conjunto de los Ayuntamientos evaluados han sido más altas que las de la edición precedente (2014), que a su vez había sido superior a la de los años anteriores. Así, la puntuación media general de los 110 Ayuntamientos en 2017 ha alcanzado 89´7 puntos (sobre 100), frente a la de 85´2 alcanzada en 2014, y de 70´9 (2012), 70´2 (2010), 64´0 (2009) y 52´1 (en 2008).”


[2] Por ejemplo, en el último ITA 2017, de los 110 mayores ayuntamientos a nivel nacional que analiza el informe desde 2009 (en la primera edición de 2008 fueron 100 los ayuntamientos evaluados), 25 obtenían una puntuación de 100 sobre 100, cifra que se eleva a 70 si contabilizamos los que obtuvieron una puntuación de 90 o superior, en una clasificación en la que la nota media alcanza los 89,7 puntos.




[4] Por citar un ejemplo reciente y bastante significativo en cuanto a su trascendencia, el Consejo de Transparencia de Andalucía (CTPDA) ha iniciado esta semana procedimiento sancionador contra el Ayuntamiento de Almería por no responder ni a solicitudes de información ni a los propios requerimientos del CTPDA, contra el cual ya ha anunciado recurso de reposición el consistorio.

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