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martes, 16 de noviembre de 2021

El talento en la Administración pública : meta realista o quimera oportunista

"Para ser realista, me temo que mejor que conseguir funcionarios con talento, es conseguir funcionarios con talante … dialogante, esto es, abiertos al entendimiento de lo que necesita el ciudadano y lo que impone el interés general"

Por JR. Chaves. delaJusticia.com blog.- Leo un espléndido artículo titulado “El talento como fundamento de una función pública postpandemia” de Juan José Rastrollo Suárez, en la oportunísima obra colectiva, que también dirige, titulada “Guía para la planificación, gestión y ejecución de los fondos del Plan para la recuperación, transformación y resiliencia” (Aranzadi,2021).

El concienzudo profesor de la Universidad de Salamanca se adentra en el terreno que ya domina, de la función pública, para examinar el críptico objetivo del art.27 del Real Decreto-Ley 36/2020, de 30 de diciembre, sobre medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública, que impone como objetivo prioritario “…el aprovechamiento del talento de las personas al servicio del departamento”.

Con destreza el profesor señala que el talento es un término polisémico, que admite un enfoque objetivo (cualidades) o subjetivo (sujetos talentosos) y que puede tener raíz innata o adquirirse con formación. También nos advierte que puede medirse en relación con un sujeto o predicarse de un grupo.

A continuación muestra su manejo jurisprudencial en relación con el mérito, capacidad o eficacia, aunque admite lo forzado de la asimilación. Y como no, nos indica soluciones del derecho comparado y la necesidad de usar las relaciones de puestos de trabajo y la evaluación del desempeño por cada funcionario del mismo, para conseguir, – lo que nos atrevemos a ilustrar con nuestro personal juicio- cumplir el mandato marxista “¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!”

El análisis del autor, pionero en la materia, se detiene en los presupuestos para el éxito y técnicas de reorganización de efectivos, con la problemática de contratación temporal y/o nombramientos a tiempo parcial incluidos, así como la cuestión de los incentivos retributivos y cauces de formación, para concluir afirmando sobre el concepto de talento que

Su atracción y su revalorización en el seno de la Administración se queda en una mera declaración de intenciones, lo que pone de manifiesto la necesidad de repensar los modelos de selección y de impulsar una evaluación del desempeño moderna y profesionalizada en el seno de la Administración Pública”.

Por mi parte, considero que la meta de potenciar el talento es legítima pero el concepto es gaseoso, o sea, que no se percibe, no se toca, no se respira y se desvanece.

De hecho, en planteamiento budista, cada persona tiene un talento único, capaz de hacer algo mejor que nadie en el mundo y cuya chispa genera riqueza personal y social. Sin embargo una cosa es el Dharma y otra muy distinta la vida burocrática, donde se espera actividad rutinaria y servicio eficaz y legal, sin estridencias ni versos sueltos. La Administración no quiere que sus funcionarios sean como los sabios filósofos del Parnaso, pensando y dialogando por las oficinas públicas, sino trabajadores en cadena que despachen afanosamente trámites y expedientes.

En cualquier caso, es inútil el talento que dentro o fuera de la Administración, no se manifiesta en hechos, en palabras del novelista Patrick Süskind:

-… el talento no significa nada, mientras que la experiencia, adquirida con humildad y con trabajo duro, lo es todo».

-En la práctica, eso de conseguir hacer aflorar el talento de los funcionarios es como conseguir la bondad por decreto, algo imposible si se tiene en cuenta lo que nos enseña la realidad sobre el ecosistema burocrático:

-Hay funcionarios con talento y que carecen de oportunidad para expresarlo por jefes tóxicos, que no toleran innovaciones.

-Hay funcionarios sin talento, que por mucho que se les paguen incentivos económicos, no se podrá sacar de donde no hay.

-Hay funcionarios, con o sin talento, que tienen puesto y plaza fija, y no hay estímulo alguno que pueda hacerles ir más allá de cumplir estrictamente con su labor.

Quien no sabe administrar su talento, si ocupa cargos con poder, corre el riesgo de la egolatría, y si ocupa cargos sin poder, puede caer en la depresión o apatía por no poder ponerlo en práctica.

No hay procedimiento selectivo, ni de promoción interna, ni de provisión de puestos de trabajo, capaz de acertar en la valoración del talento. Para eso serían precisas tres condiciones de hierro: que los miembros de Comisiones y Tribunales tuviesen talento, que los criterios de valoración fueren objetivos y universales, y que se valorase el talento en relación con una competencia funcional concreta.

Para ser realista, me temo que mejor que conseguir funcionarios con talento, es conseguir funcionarios con talante … dialogante, esto es, abiertos al entendimiento de lo que necesita el ciudadano y lo que impone el interés general. No es mucho pedir. En cambio intentar obtener nuevos talentos en la Administración o hacerlo aflorar en quienes ya son funcionarios, mediante instrumentos estratégicos y música de organillo, me temo que es un espejismo.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Mi “carta al futuro” de la formación: un nuevo enfoque

"Existe un gap entre lo que decimos acerca de la importancia del conocimiento y del aprendizaje en las organizaciones y lo que realmente hacemos en los departamentos de formación: centrados en la gestión y lejos de lo estratégico"

Por Jesús Martínez. Blog Trabajo Colaborativo.- Sigo, José Antonio, con la segunda parte de la carta- post. En las 72 horas que han pasado desde que publiqué la primera parte he tenido la grata sorpresa de que en la conversación generada (en redes y comentarios en el blog) se han unido varias personas. Entre ellas, destaco a José Luis Alonso que en un muy acertado comentario avanzaba dos aspectos que, creo, pueden resumir bastante lo que desarrollaré.

Por un lado, nos hacía caer en la cuenta de que sería más apropiado hablar de formación encadenada – o formaciones encadenadas-, y no de formación continua. Creo que es más acertada esta expresión formaciones encadenadas, por la sucesión de cursos que vamos programando, que no la de formación continua que evoca algo diferente (y más acorde, quizás, con los principios fundacionales de la formación permanente en el ámbito público).

Y, por otro lado, se refería a la lucha que hemos de mantener para no caer (o seguir cayendo) en enfoques utilitaristas (tú los llamabas, José Antonio, remediales), y enfocarla a solucionar nuevos retos.

Y una precisión más antes de entrar en materia.

Voy a intentar hacer un ejercicio de contención y de realismo. Hace un par de semanas leía el libro de Juan Ferrer,  Cambiemos las Organizaciones, en la que en uno de sus capítulos iniciales contaba una jugosa anécdota con la que me sentí identificado. Confesaba que, tras algunas de sus conferencias en las que desarrollaba cuál ha de ser el futuro de las organizaciones, en el momento de acabar y hacer el café, se encontraba con un espeso silencio a su alrededor. Armado de valentía, cuenta en el libro, que en una ocasión se atrevió a preguntar y le confesaron que el planteamiento que hacía estaba tan alejado de las posibilidades reales de los asistentes que no encontraban elementos comunes de los que hablar. Yo, aprendiendo de Juan Ferrer, procuraré no pasarme de frenada y presentaré argumentos realistas y aplicables (de hecho, muchos ya se aplican en diferentes organizaciones públicas), para seguir fomentando la conversación.

Pero, voy ya con la segunda parte. Y permíteme, José Antonio, que empiece hablando de mi libro;).

En Aprender en las Organizaciones de la Era Digital dedicaba un extenso capítulo al nuevo papel que han de tener los departamentos de formación. La premisa de la que partía es lo que en el mundo anglosajón se conoce como la C-Suite. El club de los CEOS. Recursos humanos (y formación dentro de ella) hemos de aspirar a estar allí, en ese club selecto. Y esto, como veremos más adelante, solucionaría muchos de nuestros problemas. Ahora y a fuerza de programar formación de forma rutinaria, basada más en oferta que en demanda, nos hemos invisibilizado y hemos ocupada (generalizando) una posición secundaria y peligrosamente cercana a la irrelevancia. (Òscar Dalmau, en su magnifico libro Formación y Desarrollo del Talento habla de que en formación continua basculamos entre hacer más de lo mismo e incorporar las modas que van a apareciendo sin demasiado análisis crítico. Y añade, de forma muy clarificadora: existe un gap entre lo que decimos acerca de la importancia del conocimiento y del aprendizaje en las organizaciones y lo que realmente hacemos en los departamentos de formación: centrados en la gestión y lejos de lo estratégico.)

Y no va a ser fácil ganar prestigio y entrar en la estrategia dura de la organización. A veces, los planes estratégicos en nuestro medio son más formales que reales y es difícil vincularlos en la práctica con acciones formativas . Siendo franco te diré que será una batalla que se libra (o se librará) en cada organización y en cada departamento. Pero, también te digo (y puede servir de consuelo) que es uno de los frentes que ahora se están desarrollando (peleando;) en las organizaciones más vanguardistas y en los entornos más dinámicos.

En definitiva, por resumir este punto: seremos relevantes si aseguramos la conexión directa con el negocio. Y, evidentemente, sería de gran ayuda para superar la fase entusiasta y voluntariosa que a veces no nos ha quedado más remedio que defender, que se dieran cambios normativos. Y superar la asignatura de la evaluación del impacto (la desarrollo en un punto específico).

No obstante, (insisto) como he defendido en otras ocasiones, dada la porosidad de nuestra organización, se pueden establecer espacios dentro de ella en las que se opere como si ya existiera este cambio. Aquí lo explicaba hace un par de semanas: (La vía del como si…)

Continuo. Los otros puntos que en mi carta al futuro de la formación no deberían faltar los resumo en siete. Los dos primeros hacen referencia directamente a nuestra práctica formativa. Como sabemos, el escenario (externo e interno) de los usuarios a los que nos dirigimos ha cambiado radicalmente, y de ello se deriva que debamos actualizar nuestra manera de trabajar.

1.- Énfasis en acciones que activen el aprender a aprender. Jane Hart es una incansable fan de esta tendencia. Por ejemplo aquí, recogido por Juan Domingo Farnós encontramos las pautas para el aprendizaje autónomo. Es innegable que dentro de los aspectos negativos que ha tenido la inmersión digital está el que hemos aprendido de forma bastante desordenada. Se constata la necesidad de intervenir, por parte de formación, activamente en ello. Hemos dado más importancia a los contenidos y hemos reflexionado poco en la forma en cómo los asimilamos. Jane Hart no es la única. Por su parte, y fue una agradable sorpresa descubrirla hace unas semanas, Barbara Oakley en Estrategias para aprender mejor explica que su MOOCC Aprender a aprender (basado en neurociencia) ha tenido más de 2.000.000 y medio de asistentes (aquí un resumen). 

La tesis de fondo que plantea la autora es que no es entendible que el mundo de la pedagogía y de los formadores hayamos dedicado tan poco espacio y tiempo a profundizar y mejorar en la forma en la que aprendemos. Hemos asumido unas pocas pautas básicas, aquellas que, como decías, José Antonio, que adoptamos de lo que conocíamos como andragogía de los años 70 y, desde hace ya tiempo, han sido ampliamente superadas (por cierto, alguien se acuerda ya de los estilos de aprendizaje divergentes, asimiladores, convergentes, y acomodadores. Lo siento por D. A. Kolb, que en esta parte no se salva;). Parecen prehistoria;)

Resumiendo: ya tenemos evidencia científica que demuestra que el aprendizaje puede ser más eficiente modificando/ introduciendo nuevas estrategias, pautas y rutinas. Es un campo, por tanto, que merece más atención por parte de Formación. (¿Adaptando el MOOC de Barbara Oakley a nuestro entorno ?).

2.-Fomentar el autoconocimiento. Elon Musk en las navidades pasadas, se atrevió a pedir ayuda a sus más de 17000000 de seguidores en Twitter a los que preguntaba qué podría hacer para mejorar. Tubo 17.000 respuestas. Es una pregunta valiente que en muchos casos puede sustituir o complementar las ahora tan de moda evaluaciones 360 grados de los programas de desarrollo directivo. Al final, si encontramos la manera de introducir este interrogante en la organización (y que se conteste), puede ser una fórmula que podría sustituir -o complementar- las clásicas metodologías de detección de necesidades y cambiar acciones formativas.

Y, antes de pasar a desarrollar el resto de puntos, permíteme que acabe con una cita textual de Jane Hart que resume bien los dos puntos anteriores y nos apunta al nuevo escenario del aprendizaje organizacional ( y ya, de paso, adelanto nuevos roles de los Departamentos de Formación).

¿Qué significa empoderar un proceso de desarrollo autoorganizado y autogestionado?
-Significa ayudar a las personas a crear sus propios planes de desarrollo personal donde establecen sus propias metas profesionales para el autodesarrollo (trabajo actual) o (desarrollo profesional)

-Significa alentar a las personas a ubicar los recursos, las herramientas y los servicios que mejor se adapten a ellos, en lugar de exigirles que utilicen solo recursos, herramientas y servicios de la empresa.

-Significa proporcionar un tiempo de aprendizaje protegido para trabajar en sus objetivos y permitir que las personas administren su propio tiempo decidiendo cuándo dedicar ese tiempo.

-Significa brindarles a los individuos la oportunidad de compartir sus planes de desarrollo, aprendizaje significativo y logros no solo con sus equipos, sino también con la organización en general, para que todos puedan beneficiarse de los nuevos conocimientos y habilidades que se han adquirido.

Y la agenda para preparar este escenario al que queremos llegar ( ahora imposible sin el concurso directos de RRHH y la alta Dirección) , pasa por acciones de este tipo:

-Semana 1: Cómo ayudar a los gerentes a habilitar el aprendizaje como parte del trabajo diario.

-Semana 2: Cómo ayudar a las personas a aprender de/en su trabajo diario.

-Semana 3: Cómo ayudar a los gerentes a apoyar las prácticas reflexivas en el trabajo

-Semana 4: Cómo ayudar a los gerentes a habilitar las prácticas de desarrollo en el trabajo

-Semana 5: Cómo ayudar a los gerentes a habilitar una cultura de intercambio de conocimientos en el trabajo

-Semana 6: Cómo ayudar a los equipos y grupos a hacer un buen uso de una plataforma de colaboración

(taller real diseñado por J.Hart y aplicado entre el 22 de octubre y el 22 de diciembre de 2018).

Y, también, por la renovación de metodologías y herramientas. Será objeto de explicación en el próximo post. Y, aquí, ya sí que hablaré de Kilpatrick;)

martes, 29 de mayo de 2018

Qepea 2018. Compromiso, identidad y talento

"El compromiso tiene que ir en dos sentidos: las personas no se implican si los líderes no se implican con ellas"

Por Sergio Jiménez. Analítica Web Pública: blog Uno de mis propósitos de este año es escuchar más cosas de más gente. Lo cierto es que he escuchado (y hablado) en bastantes sitios con los mismos grupos de personas sobre los mismos temas y aunque siempre es genial, quiero escuchar otras voces. Es por ese motivo (y porque me gusta Bilbao) que aproveché para ir a Qepea. Era la oportunidad de ver ponentes que o bien no conocía o que no había escuchado en persona nunca. Además, puedes encontrar a gente con la que no sueles interactuar si te quedas en Madrid. La experiencia ha sido extraordinaria. Ha sido un congreso interesante, e inspirador en el que he compartido ópticas y percepciones nuevas.

Como muchos no han ido, o no han podido, o no lo conocían, pues aprovecho para contaros lo que he escuchado y algunas impresiones. Así que hablemos de lo que ha hablado el congreso de Qepea: sociedad y personas para repensar la Administración.

Del lado de la sociedad
El primer día se trató la parte de la sociedad. Es casi lo que podríamos llamar no-administración. Es un tema que siempre es interesante, en el que normalmente se habla de nombres y sospechosos habituales de la participación. En este caso, hemos tenido algunos viejos conocidos y otros enfoques no tan oídos.

Tanja Aitamurto: Crowdsourcing de políticas públicas
Investigadora en Stanford, nos habló de su trabajo sobre el Crowdsourcing para  políticas públicas. Se trata deimplicar a la gente para que aporte ideas, experiencias o soluciones para el diseño de una política pública. Sin embargo, lo que me cautivó completamente es el análisis que hace no sólo de quién se implica (algo que no es tan nuevo) como por qué la gente se implica (esto es más novedoso) y cómo evoluciona la importancia de estos motivos a lo largo del tiempo (que si es un aporte interesantísimo).

Los motivos más destacados son  mejorar, aprender, resolver problemas, debatir, contrastar, representar otros aspectos o, simplemente el altruismo. La importancia de estos tiene diferentes pesos a lo largo del proceso. Los aspectos más “políticos” o “relacionales” degradan su importancia a lo largo del tiempo, mientras que el aprendizaje se mantiene como un elemento constante… Quizá parte de mantener este diálogo, sea ayudar a la gente a saltar de una motivación a otra para mantener la actividad.

Amalio Rey, el diseño importa.
Amalio es un viejo conocido de estos pagos. Yo soy seguidor incondicional de su trabajo así que no necesita ni presentación. Amalio habló de una cosa que también me interesa mucho, que es la importancia del diseño de los mecanismos de participación para que esta sea la que queremos. Pese a lo que pueda parecer, el diseño importa y mucho. Y no hablamos solo de cuestiones (en mi caso) de colores, menús, o textos, sino deelementos a tener en cuenta para no quedarnos en la hiperparticipación

Aspectos como buscar al público que sólo participará si percibe algún tipo de beneficio (individual o colectivo), la necesidad de convocar, comunicar, seleccionar participantes al azar, o generar mecanismos de trabajo que hagan que los resultados sean efectivos. Además, señaló la importancia de poder transmitir de manera clara y sencilla los resultados de esa participación.

Raul Oliván, hacekando instituciones
Raul Olivan fue Responsable en su día de Zaragoza Activa y actual Director General de Participación, transparencia y un montón de cosas más del gobierno de Aragón, habló sobre todo de la primera. En su caso se trata de un relato basado en la experiencia de cómo coger un espacio degradado, cerrado y vacío y llenarlo de personas y de motivos. La verdad es que tiene un relato tan interesante y tan de querer seguir adelante, con ideas bonitas, prácticas y útiles que resulta difícil detallar

 Me encantó por dos cuestiones. La primera es la importancia de vertebrar esa participación facilitando elementos de diseño y funcionamiento de esa participación (extraordinaria idea de los Zac-coins para garantizar la responsabilidad interna). La segunda es su capacidad de centrarse en buscar soluciones y no quedarse encerrados en los límites del problema hackeando desde dentro. Desde luego con ese espíritu, en el gobierno de Aragón las cosas podrán salirle mejor o peor, pero seguro que será algo que merecerá la pena verse desde cerca, como nos muestra el LAAAB.

Del lado de las personas 
Por la tarde hubo unos  talleres en los que aprendí muchísimo no sólo de hacer cosas, sino de mí. No tiene sentido que cuente, porque eso es más una cuestión de experiencia. Retomamos el segundo día para hablar de las personas: la administración de puertas hacia adentro.

 Inma Shara, la pasión es la que hace la música
Quiero dejar claro algo: soy un tipo bastante analfabeto en la música clásica y mi mujer ha tratado de explicarme cientos de veces qué aporta un director (y ahora lo empiezo a entender). Eso no quita que el talento, el entusiasmo y la pasión no se me contagien y me provoquen euforia. Pues bien, Inma Shara me cautivó, no solo por esos talentos, sino por su comprensión de su trabajo y del mundo.

Pilar Kaltzada entrevista a Inma Shara
La directora habló de que su papel realmente es levantar la pasión de los músicos y músicas, de implicarles, de sacar lo mejor de ellos. Esto significa un liderazgo sereno, que escucha, respeta, se abre, influye, conversa, dialoga…. Porque solo así las personas aportan valor. De hecho, decía que si no fuera ese su trabajo, podría dejar un metrónomo e irse. Quizá esa sea la clave de la convivencia de la Inteligencia Artificial y el papel de las personas en el futuro. Esta dependencia de las personas y de los talentos hace que dos orquestas y dos direcciones suenen distinto y todas puedan estar bien. Esa diversidad de los músicos (y de las personas) es la que construye la identidad de la organización.

Jordi Graells y la brecha digital de la que nadie habla
Haber conocido a Jordi Graells debe ser parecido a que un aficionado al futbol conozca a Iniesta. No se trata tanto de lo muchísimo que hace por la Administración de la Generalitat, que es muchísimo, sino por sus ganas de ir más allá y nunca darse por satisfecho con lo que tiene. Pues bien, su presentación no me defraudó. A partir de contar la visión que tiene de una Administración (no digo electrónica, porque esto afecta al todo) supone un cambio de enfoque con lo que hay. El modelo reactivo de la e-administración actual hace que, en realidad, la brecha digital actual no es tanto la gente que no sabe usar la tecnología, sino de una administración que se mueve más bien poco en un entorno nuevo

Temas como la “eutanasia digital” de los servicios poco usados, las notificaciones push de incidencias territoriales, o los bots para promover uso de servicios infrautilizados son una muestra de cómo querer ir más allá es la única manera de llegar más lejos. Sin embargo, cabe destacar que esto es un trabajo de equipo, de las aportaciones, ideas, inspiraciones o sueños de equipos implicados y dedicados a servir a la ciudadanía. La revolución digital de la Administración será cuando asuma la tecnología como algo suyo, propio de lo que se puede servir para cumplir con su objetivo, que no es necesariamente hacer su trabajo.

Nerea Urcola, el compromiso para innovar
Es otro de los descubrimientos que he hecho en el congreso. Nerea que hace formaciones (y no me quedó muy claro si también coaching) habló de la necesidad de superar la motivación y buscar la implicación y el compromiso entre organizaciones y personas. Ojo, digo entre, porque, como muy bien dijo Nerea, el compromiso tiene que ir en dos sentidos: las personas no se implican si los líderes no se implican con ellas.

Es muy difícil, casi imposible, sacar el talento de la gente a jugar en la organización si no se sienten parte activa de ella, lo que requiere comprenderles, escucharles, acercarles a los valores, reconocerlos y escucharlos. Difícilmente podemos lograr innovación, esa pasión que decía Inma y esas ideas que decía Jordi, sin lograr que la gente dé el corazón. Y para ello, lo mejor es devolverles el cariño que esperamos de ellos, incluso antes de que empiecen.

Belén Varela. La organización como estado de ánimo
Cerró las ponencias Belén Varela, que habló de organizaciones optimistas, lo que me recordó mucho a la clásica frase de Valdano de que un equipo es un estado de ánimo. Realmente el optimismo en las organizaciones es una cualidad necesaria para hacer cambios, para crecer. Como bien señalaba, las organizaciones, y especialmente las grandes, se genera una indefensión aprendida: se convierten los problemas en problemas de “otros”, generalmente entidades abstractas.

¿Quién no ha escuchado, esto es cosa de los políticos, o de los habilitados, o de la intervención? Hemos aprendido a conformarnos con los problemas, y así no buscamos soluciones. Pues bien, Patricia habla de la posibilidad de crear optimismo para que la gente busque soluciones y esas soluciones solo vienen  de entender que el problema es también algo suyo. Para ello hay que invitar al talento, porque es líquido y va donde se le abre camino, como pasa con el agua…

¿Qué saco en claro del congreso de QEPEA?
Las organizaciones son espacios de contacto y su futuro depende de que hagan esto bien. Las organizaciones que innovan, que crean respuestas, que generan satisfacción son organizaciones que implican a la gente de fuera (lo que hemos llamado sociedad) y de dentro (lo que hemos llamado personas)

Abrir espacios no es algo que podamos hacer pasivamente. Abrir significa diálogo, abrir, pensar en quién quieres que entre y cómo quieres que lo haga, que es algo que evoluciona en el tiempo. Esto no es sólo una cuestión de cara a la sociedad, las organizaciones tienen que abrirse (y esto significa implicar) a las personas que trabajan en ellas.

El talento de las personas que participan, de dentro y de fuera, es lo que es realmente irremplazable e irrepetible en cada caso. Ese talento es el que genera soluciones, pensamientos e ideas. Eso es lo que labra la identidad de las organizaciones

La organización del futuro es la organización que es capaz de hacer fluir a las personas, sus talentos y sus ideas, y esto es algo que hay que hacer de manera activa.

Bonus track
Hay dos cosas más que quiero destacar. El balance de ponentes y talleres ha tenido más mujeres que hombres. Quiero decir que esto es una muestra de que las temidas “cuotas” si se les quiere llamar así no significa tener unas ponencias o un congreso peor. Hay talento en todas partes, y dar voz a quien ha tenido históricamente menos voz no significa perder talento, significa buscarlo donde no se había hecho antes. No habría cambiado ninguna de las ponencias, no porque sean mujeres, sino por todo lo que tenían que decir sobre sus trabajos.

Por otro lado, las conclusiones de las jornadas las hacía de manera cómica Virginia Imaz. Como alguien que disfruta del humor y que lo trata de usar mucho (muchas veces con escaso éxito y molestando a gente) quiero destacar su trabajo. No es nada fácil ser graciosa, mordaz y rápida adaptando al humor los temas tratados, acercándose al límite de la sátira, pero sin superar el umbral de la ofensa. De verdad me parece un trabajo extraordinario digno de reconocimiento.

Y eso es todo… Ha merecido la pena.

martes, 27 de septiembre de 2016

Jesús Martínez: El talento en la Administración

"Y es que el conocimiento, cuándo es asociativo, lo es también  multiplicativo.Y el talento individual (y organizacional)  crece mejor en estos espacios aún  tan  raros en la Administración"

Por Jesús Martínez. Trabajo Colaborativo.- Hace unos días, Manolo Serrano, coordinador de la mesa redonda sobre Talento  y AAPP en el próximo congreso Novagob, nos retaba a Juana Lopez  Pagan y a mí mismo con una serie de preguntas  provocativas. Algunas de ellas eran estas:

¿Qué es esto del talento? ¿no somos excesivamente bondadosos al considerar que en la administración, tal como está concebida,  se puede pensar que la potenciación del talento a través de la colaboración es algo posible?

Cuando aún no se tiene evidencia (¿hay demasiado postureo?)  En los temas de colaboración y talento en las organizaciones privadas ¿porque  tendría que intentarse en  la administración pública?

Nuestras aapp (institutos de formación incluidos) ¿tienen como objetivo estratégico el desarrollo del talento?, ¿son un buen instrumento de colaboración en red?

Si parece que nos adentramos en el tiempo de la necesaria colaboración interadministrativa, que los retos serán más difíciles de vencer si no se abordan de forma colaborativa, en redes de trabajo, no solo con el intercambio de bbpp ¿por qué cuesta tanto aunque haya avances? ¿es un ejemplo de procrastinación?

Admito que no son preguntas que permitan respuestas simples. Por eso llevo varios días reflexionando y, ahora, me atrevo a avanzar algunas ideas que podremos debatir ( si os apetece y podéis) el próximo jueves por la tarde , en La laguna. Estructuro mi reflexión en cuatro apartados.

1.- To be or not to be.
Este es el título de la famosa película de Ernest Lubitsch. En la película, en un momento determinado, el señor Tura,uno de los protagonistas, haciéndose pasar por un alto general alemán que visita las tropas nazis acuarteladas en Polonia, se entrevista con el comandante en jefe, y enseñándole una lista de prisioneros  -en realidad era la lista de los líderes de la resistencia polaca a los que quería ayudarles a huir –  les pide que los traiga a su presencia ya que necesita interrogarlos urgentemente.  El gran drama, para el comandante alemán, ya  habiendo cotejado la lista con su subordinado Schultz, es que cada uno de los integrantes de la lista… ya habían sido eliminados.

Bromas aparte, algo parecido a esto ocurrió la semana  pasada en Barcelona. En una entrevista con un alto cargo de un organismo público, le  planteábamos  que nos facilitase perfiles de funcionarios para  una colaboración internacional. Después de un exhaustivo repaso,  como no encontrábamos a nadie apto, le pregunté por una persona que había conocido años atrás, la cual sí que reunía las características que pedíamos (dos idiomas extranjeros con un alto nivel  y 10 años de experiencia en el sector)  y, la sorpresa para mí fue cuando me confesó que ya hacía bastante tiempo que se había marchado de la Administración ( no eliminado;)).

2.-   Las cuatro agendas  en la Administración Pública.  
Hace unos meses, a propósito de una intervención de Carles Ramió, en la que hablaba de la dificultad del liderazgo motivador en la gestión pública, nos comentaba que a diferencia del sector privado, en la Administración había que lidiar con 4 agendas. Dos equivalentes tanto en el sector público como en privado, y dos específicas del Sector Público. Lo recogí en una entrada anterior de esta manera:

Las equivalentes :
La agenda profesional. Tiene que ver con la visión clásica de la motivación. Tanto intrínseca (fácil de conseguir en el entorno público, si se cree en ello y se hace bien), como con la extrínseca (mucho más limitada). La teoría motivacional nos remite a hacer sentir a los empleados como parte de un proyecto, como personas  que aportan valor al común, que son imprescindibles en la consecución de objetivos, etc. Todos los directivos conocen la teoría y, algunos de ellos, la aplican.

La agenda familiar. Tiene que ver con la facilidad y la flexibilidad para hacer posible la  conciliación entre trabajo y familia.

Las específicas:          
        La agenda paraprofesional. Afecta a un número muy reducido de funcionarios, pero por la actividad propia que realizan tienen mucha visibilidad –tanto interna como externa-. Alude  a la agenda individual de cursos, clases, participación en eventos, compromisos paraprofesionales, etc. que se puede mantener fuera del ámbito estrictamente laboral. Motivar a estas personas es sumamente difícil, ya que, -simplificando mucho- tienen dos jefes: el de la oficina y el otro, el que te ofrece una actividad paralela. Esta agenda es mucho más difícil de encontrar en un  entorno de organización privada.

La agenda de la cultura organizacional. Esta cultura organizacional es mucho más potente en los entornos públicos y, en ocasiones, limita la autonomía del directivo para poder ofrecer inputs que tenga valor para los empleados  que  no sean eliminados o desvalorizados por la cultura organizacional preponderante.

Pues bien, si esta reflexión anterior sirve para entender los elementos motivacionales en la administración, creo que sirven también para entender qué pasa y como gestionamos el talento. Si la agenda profesional es aquella en la que las personas talentosas hacen carrera en las organizaciones, la agenda paraprofesional puede ser un obstáculo. Por ejemplo, en el caso del profesional que buscábamos en el punto anterior, creo que se malogró su talento porque había puesto mucha intensidad en su agenda paraprofesional y su jefes fueron un poco miopes. Y, el drama resultante , fue la pérdida  de una persona muy valiosa por no haber podido/ sabidorediseñar  la organización.

En muy pocas ocasiones ocurre que la agenda profesional y paraprofesional vayan juntas  y potencien la carrera administrativa (aunque  existen excepciones muy  conocidas) . Por  lo general,  todavía  suele ser un obstáculo y obliga los talentosos a hacer  equilibrios constantemente ( y todos sabemos de qué hablamos;),  hasta que se cansan;(.

3.- Detección de necesidades versus detección de potencialidades
Desde el mismo momento que programamos formación tradicional ( la dominante) con un instrumento que se llama Detección de Necesidades, estamos renunciando (y aquí generalizó excesivamente)  a la mirada apreciativa, que es aquella que va un paso por delante en la organización y  está preveyendo los escenarios de futuros a los que nos enfrentaremos y descubriendo, al mismo tiempo,  el potencial de las personas que podrían aportarlo. Creo, y aquí hablo de la cuarta agenda del punto anterior, la cultural, que estamos muy contaminados e impregnados de esta mirada sobre déficit y no sobre  potencialidad. Y esto no ayuda, lógicamente, a estimular y cultivar talento. Ahora, si surge, es como aquellos deportistas míticos de nuestra infancia ( Santana,  Ángel Nieto, Joaquin Blume, Mariano Haro, etc.  Generación espontánea , no cultivo y desarrollo planificado y sistémico.  

4- Pero, ¿no hay nada que aún pueda hacerse ?
Siendo optimistas -algo a lo que nos vemos obligados en esta época de turbulencias-,algo podemos hacer . Somos de la idea, como decía Ramió el otro día,  que la organización pública es oceánica, y cabe todo. Es así que también caben espacios en los hay en los que se puede crear y cultivar talento. Un caso de ellos tiene que ver con el fomento del trabajo y el aprendizaje colaborativo. Creo que las tesis que lo sustentan son de aplicación, también, para el talento.

Veámoslo. Si uno quiere hacer carrera individual,  su itinerario base está marcado por su agenda profesional.  Y, si no abandonas la perspectiva, al final habrás obtenido reconocimiento.

Pero, ( y esta es la novedad) hay ahora otros itinerarios para el  reconocimiento. Uno de ellos es  través de  la colaboración ( ahora, con la cultura de algunos millennials que nos han llegado, un poco más fácil). No es preponderante y sólo emerge en espacios muy reducidos, pero es posible.

Afino la idea: si partimos de la premisa de que los espacios de promoción profesional cada día están más acotados  en las organizaciones  veteranas ( y de tantos veteranos), progresivamente se abren paso otros itinerarios diferentes. La prueba la hemos tenido en estos últimos años en el programa de aprendizaje y trabajo colaborativo Compartim.Por ejemplo, por poner un dato: la mayor cantidad de bajas de moderadores de comunidad, ha estado más por promoción que por cansancio. Muchos de los dinamizadores  han promocionado a importantes áreas de responsabilidad. A veces ha sido porque han acumulado puntos para concursos a través de publicaciones, formación, etcétera; y, en otras han obtenido gran visibilidad  para obtener encargos de libre designación. Y,  al revés,  muchos profesionales  que querían hacer la guerra por su cuenta, en aquellas áreas profesionales en los que se había podido establecer una comunidad de práctica, han acabado participando en ella. Y es que el conocimiento, cuándo es asociativo, lo es también  multiplicativo.Y el talento individual (y organizacional)  crece mejor en estos espacios aún  tan  raros en la Administración.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Premios a las Administraciones Públicas que fomentan el talento y el emprendemiento

Por primera vez se entrega un reconocimiento a las Administraciones Públicas por su apoyo a los emprendedores y por atraer talento al territorio.

Revista de prensa.- Diario Cinco Días.- Dos Administraciones Públicas españolas han sido galardonadas con los Recognition Awards 2016, que se han entregado en la ceremonia de clausura de Startup Olé. Se trata de un premio pionero, ya que es la primera vez que se reconoce la labor de apoyo al emprendimiento de las Administraciones.

El segundo galardón fue recogido por Eduardo Pereira, director del Parque Tecnológico de Fuerteventura, como Mejor Programa de Retorno y Atracción de Talento 2016. El Parque ha desarrollado un programa de atracción de startups que, en coordinación con el Cabildo de Fuerteventura, ha permitido a emprendedores tecnológicos de distintas nacionalidades la creación de diferentes negocios de innovación que ya han generado más de 50 empleos.

Además, el jurado entregó dos accésit a la Diputación de Castellón y al Ayuntamiento de Logroño en la categoría de Apoyo al Emprendimiento y otros dos a la Fundación Inndea del Ayuntamiento de Valencia y al Gobierno Vasco en la categoría de Atracción de Talento.

Ayudas
Los ganadores podrán beneficiarse durante un año del servicio EU Startup Help Desk, de la Fundación Finnova, que les permitirá disponer de información personalizada y de primera mano sobre convocatorias de ayudas europeas para la financiación, eventos, búsqueda de socios inversores y otros instrumentos de apoyo.


Además, obtendrán visibilidad en los medios y redes sociales asociadas al evento y formarán parte de la comunicación institucional de la siguiente edición de Startup Olé, en la que dispondrán de un stand y de los derechos de sponsor, valorados en más de 15.000 euros.

viernes, 5 de agosto de 2016

La parábola del talento en las Administraciones Públicas

"El talento en las Administraciones Públicas no fructifica porque se encuentra escondido sin poder salir a la luz y muchas veces termina perdiéndose"

Andrea Roselló. Blog EsPúblico.- En la parábola de los talentos del evangelio de Mateo 25,14-30 nos habla de un hombre que llamó a sus siervos y les dio conforme a sus capacidades a uno cinco talentos, a otro dos y a otro uno, el primero ganó cinco más, el segundo gano dos más y el tercero cavó un hoyo en tierra y lo escondió, a éste último el amo lo castigó quitándole el talento y se lo dio al que tenia diez talentos.

En la parábola de los talentos Dios confía sus dones o talentos a los hombres con laobligación de que los desarrollen y espera una respuesta fructífera por parte de cada hombre, y que la inactividad-por miedo, exceso de preocupación o cobardía, pereza o simple omisión consciente- en hacer rendir los talentos recibidos es criticada por el propio Jesús.

Hoy en día las Administraciones Públicas que deberían actuar como el amo de los siervos ni crean ni saben como descubrir el talento.

El talento en las Administraciones Públicas no fructifica porque se encuentra escondido sin poder salir a la luz y muchas veces termina perdiéndose.

 El señor no entrega los talentos para medir o poner a prueba la capacidad de los siervos, sino para que lo multipliquen durante su ausencia.
No hay nada más inhumano que buscar el talento, pregonarlo a los cuatro vientos y dejarlo en peor condición en el que se encontraba, simplemente por no saber cómo hacerlo florar.

No existe el perdón por no aprovechar todo el potencial de la mayoría de los trabajadores. No podemos permitirnos el lujo de consentir que el talento se diluya en el fondo de la tierra y que no haya nadie para rescatarlo.

Se necesita tener mucho coraje, valor y confianza incondicional para defender el talento que uno mismo propone, luchar codo con codo contra el status quo de las personas temerosas de perder su posición privilegiada dentro de una Administración Pública totalmente jerarquizada.

El talento es inquieto, no deja de moverse, quiere hacerse presente, palpable, quiere llamar la atención pero el talento se encuentra dentro de un engranaje que es muy difícil de superar.

Al final el talento se cansa, deja de ser talento y alguna vez se pregunta si fue talento o fue un sueño.

El ecosistema es el ideal para que no se dé el talento, como en la parábola no se trata de poner a prueba la capacidad de los trabajadores sino dar las oportunidades para que el talento fructifique.


El talento suele estar asociado a la habilidad innata y a la creación, aunque también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento, así que de lo que se trata es que las Administraciones lo descubran otorgando un confianza incondicional para que se desarrolle y fructifique. Es decir dale confianza como el amo a su siervo para que cada uno conforme a sus capacidades desarrolle su talento que obviamente por el camino nos encontraremos con la pereza y la omisión consciente, pero ello no es obstáculo para saber que se va en la buena dirección.

sábado, 11 de abril de 2015

¿Cómo generar talento en las administraciones públicas?

Elbert Hubbar:  “Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento.  Es el talento de reconocer a los talentosos“

Post relacionado: Víctor Almonacid. Blog NosoloAytos: Leonardo da Vinci y el talento en las organizaciones públicas

GemaT. Pérez.- Blog trabajarmasporunpocomenos.- El talento se ha convertido en la divisa básica de competitividad para los países y las organizaciones, en el centro de las soluciones para el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. Talento es algo más que formación; son vivencias, cultura, compromisos, valores.
 
¿Es posible generar más y mejor talento en las administraciones públicas?
 
Nos encontramos con dos orillas: la zona de confort, de la dejadez, del determinismo orientado al fracaso, en la que no hay gestión de recursos humanos. Y al otro lado, un lugar atractivo en que vivir y trabajar. ¿Cómo podemos pasar de una a otra? ¿Cuál es el puente a través del que podemos caminar? ¿Quién lo construye?:
 
Los departamentos de recursos humanos, actualmente llamados departamentos de capital humano, son la clave y deben estar en la toma de todas las decisiones estratégicas de las organizaciones, públicas y privadas.
 
Sin ánimo de ser exhaustiva, apunto algunas líneas de trabajo que se pueden desarrollar:
 
– La implicación de toda la plantilla en los objetivos estratégicos de la organización. Damos por supuesto que las administraciones públicas tienen diseñados planes estratégicos (buscando en el portal de la transparencia del gobierno de España “plan estratégico” se presentan 73 páginas, algunos habrá…)  Y el esquema definir un proyecto, poner objetivos, ejecutarlos y controlarlos, es decir, planificar, con uno u otro nombre se está haciendo en todas las administraciones públicas y a todos los niveles. La parte siguiente, que sería implicar al personal, es un paso cualitativo fundamental.
 
– La implicación en las TIC: claramente la tecnología potencia el talento. Hoy no deberíamos poder decir que un empleado público es tecnológico y otro no, es tanto como decir que unos saben leer y otros son analfabetos.
 
– Fidelización de los empleados: planes que tienen que ver con la ilusión, con los sentimientos, con la felicidad en el trabajo, es decir, con la parte del alma de las personas. Se dice que tal y como te sientas, así vas a actuar. Esto exige una formación importante en materia de liderazgo que facilite que la faceta personal se vea reflejada en la faceta profesional. Mejorar las capacidades de relación de las personas, cómo ser un equipo en lugar de un grupo. Me temo que la formación en todas estas materias que son un plus para la generación del talento es todavía una asignatura pendiente para las organizaciones, a pesar de que haya programas como el de formación directiva del INAP o de la Escuela de Hacienda Pública, que recogen cursos relacionados con la inteligencia emocional.
 
– Encontrar referentes internos: conseguir que las experiencias de los veteranos (de eso sí podemos presumir) aporten conocimiento a la organización. Quienes llevan 30 años en un servicio, sección o área son buenas “referencias internas” que pueden ayudar enormemente (no todos, claro, pero sí la gran mayoría).
 
– Fomentar los canales de comunicación: las posibilidades de interconexión, exprimir las líneas transversales, conocer lo que se está haciendo en unidades idénticas, hacer partícipes a todos los empleados públicos de las decisiones que deben conocer.
 
Estos serían algunos de los tramos del puente que deberíamos construir para pasar de una orilla a otra.
 
¿Cómo orientamos el talento?
En las administraciones públicas es necesario orientar el talento hacia la eficiencia; lo marca la propia Constitución española, no es un concepto nuevo. Se utiliza ahora y parece que gusta más la palabra excelencia, la mejora continua, las políticas de calidad que están poco a poco implantándose. Es algo tan evidente como preguntarse periódicamente: ¿cuánto he mejorado? ¿Cuánto he aprendido?
 
Además, se debe guiar hacia el camino de la exigencia, la necesidad de resultados y la consecución de objetivos: los directivos públicos deben ser muy exigentes, se debe procurar cierta tensión interna positiva. Es un reto permanente el de saber sacar lo mejor de la gente con la que se trabaja, ganar cada día su confianza.
 
Y dos términos que no suelen verse juntos pero que, a mi juicio, son inseparables: la transparencia y la coherencia. Todos los proyectos, las razones, los condicionantes, los datos objetivos y subjetivos deben ser conocidos por los miembros de la organización y tienen que ser coherentes. Todas las decisiones deben estar bajo el parámetro de la coherencia, de otra forma, no hay quien se crea nada, por mucho que sea transparente.
 
¿Qué apoyos podemos tener los empleados públicos para generar y mantener el talento?

1. El apoyo tecnológico es básico: está disponible, es barato y accesible. Utilicémoslo para fomentar el talento en las administraciones públicas: administración electrónica, doc-e, cl@ve, etc. De todo esto ya se oye hablar hace unos cuantos años y se van dando pasos importantes.
 
2. La new education o formación mucho más abierta: el conocimiento es global, todo está on line. Cualquier empleado público que quiera saber más de un tema puede tener acceso y conocer cómo se está gestionando en organizaciones similares. La información ya no es un poder oculto y secreto al servicio de unos pocos, es cada día más pública. No vale decir “no sé”, se puede saber.
 
3. La necesidad de innovar: no es suficiente copiar lo que va bien, dejar las cosas como se están haciendo hasta ahora. Hay que empezar a mentalizarse de que es necesario incorporar la necesidad de innovar en el ADN de todo empleado público.
 
¿Cuáles son las bases del empleado público del futuro próximo?
 
Para mantener el talento en las administraciones públicas sería necesario que los empleados tuvieran la mayor parte de las siguientes habilidades:
 
– Person to machine: tener capacidad de interconexión con las TIC, con las redes , con la tecnología en general.
 
– Singularidad: el equipo es más importante que el individuo, pero hay que buscar el talento singular: aquello que diferencia a cada uno y hace que su aportación mejore sustancialmente al equipo. Algo así como adecuar las funciones a los puestos y los puestos a los funcionarios (¡ahí es nada!).
 
– Globalidad: los funcionarios debemos pensar en un mundo global, olvidémonos de las pequeñas parcelitas de poder.
 
– Los nuevos artesanos: las nuevas tecnologías hacen que podamos recuperar poco apoco la parte artesana de nuestro trabajo, que seamos un poco más propietarios de nuestros productos. Los servicios dejan de ser masivos para ser individualizados en función de la particularidad de cada demandante. Ahí entra la capacidad del empleado público de identificarla y adecuarla.
 
– Valores: “se buscan personas completas”, que se identifiquen con la cultura y se comprometan con la organización.
 
– Human to human: es necesario practicar la empatía, porque al final trabajamos en organizaciones de personas y para personas. El trato personal y la habilidad de ponerse en el lugar del otro se deben valorar especialmente.
 
De todo esto y algo más se habló en la jornada Competitividad a través del talento, organizada por la APD y a la que asistieron directivos fundamentalmente del ámbito privado, pero que sin duda aportó algunas ideas que bien pueden ser aplicadas en el ámbito público.
 
La cuestión de la selección y captación de los talentos para las organizaciones públicas merece un tratamiento especial, porque como dijo Elbert Hubbar:  “Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento.  Es el talento de reconocer a los talentosos“

miércoles, 9 de julio de 2014

Lo que España necesita mejorar... es la Calidad Directiva

 "La gran mayoría, malvive de la subvención y el oligopolio, de frivolizar la formación y el desarrollo, de seleccionar de cualquier manera y de desatender el rendimiento y el potencial de sus profesionales"
Juan Carlos Cubeiro.    Blog Hablemos de Talento. Anoche estuve viendo ‘Open Windows’, la última película de Nacho Vigalondo en los Multicines Glóries de Barcelona. Me gusta el cine de Vigalondo, y tras varias películas muy ingeniosas de bajo presupuesto que comenté en su día en este blog (‘Los cronocrímenes’, ‘Extraterrestres’) se ha lanzado a “la aventura americana”, con actrices y actores de aquel país y financiación entre Atresmedia y productoras de EE UU.
 

El último libro de JC. Cubeiro

‘Open Windows’ es “La ventana indiscreta de la era digital”. Un guión muy rápido, muy bien filmado, con Sasha Grey y Elijah Wood bastante bien. Me ha gustado especialmente cómo Vigalondo trata el morbo en internet (no es que los seres humanos seamos unos malvados, sino que la empatía cognitiva –la meramente intelectual- no puede compararse a la afectiva –la que sientes por las personas que realmente quieres- y la activa, que te impulsa a realizar algo por los demás y depende de tu altruismo), así como el final, inesperado. La cinta es de lo mejor de la cartelera en estos momentos. Ojalá tenga éxito en taquilla, porque lo merece.
 
Ayer estuve leyendo ‘El cambio que España necesita’, un interesante artículo de Jesús Fernández-Villaverde, miembro del Consejo Asesor del Círculo de Empresarios. El Sr. Fernández-Villaverde comienza exponiendo que “de 1975 a 2013, el Producto Interior Bruto per capita de España creció un 1’5% al año”, lo que nos sitúa en el puesto 19º de la OCDE. Es más: el PIB per capita de 2013 está al mismo nivel de 2003. Una década perdida.
 
El crecimiento es una obsesión de los economistas, nos recuerda el autor, porque sin él no puede reducirse el desempleo, la deuda pública ni mantenerse el Estado del Bienestar. Es también prioritario para los directivos, quiero añadir, porque sin crecimiento no hay sostenibilidad de las empresas.
 
D. Jesús nos habla del ‘Barómetro de los Círculos’ (www.circulodeempresarios.org) en el que, a partir de la premisa de que para crecer hay que emplear los factores productivos (capital humano, capital físico) más y mejor (con mayor eficiencia), se proponen cinco reformas.
La reforma del mercado de trabajo. “Aunque se ha avanzado mucho en la flexibilidad interna de las empresas, aún queda camino por recorrer en temas como la negociación colectiva, la simplificación de las figuras contractuales, moviéndonos hacia un mercado centrado en un contrato de empleo indefinido y un sistema de mochila de costes de despido”. Otras medidas pueden ser el trabajo a tiempo parcial, el alargamiento voluntario de la vida laboral y “repensar la estructura del salario mínimo interprofesional y de las políticas activas de empleo”.
 
La reforma del sistema educativo, “para formar no solo estudiantes con más conocimientos y habilidades (en especial en idiomas y matemáticas), sino también estudiantes creativos, curiosos y emprendedores con unos conocimientos básicos de finanzas”.
 
La reforma de la financiación. “Para acumular más capital físico, necesitamos que el crédito fluya a las empresas que van a invertir y conseguir que las familias y las Administraciones públicas ahorren más para financiar esta inversión”.
La Administración
Reforma de la Administración. “Este avance de la productividad vendrá de una estrategia multidireccional, con énfasis, desde los poderes públicos de la seguridad jurídica, en una Administración de justicia rápida y predecible, en una desregulación generalizada de los mercados, en la eliminación de las barreras a la creación y entrada de nuevas empresas, en una vigorosa política de defensa de la competencia y en facilitar la adopción e innovación tecnológica”.
 
El autor deja para el final “una mejora de la calidad de la gestión empresarial”, que por supuesto circunscribe a las pequeñas y medianas empresas y a los emprendedores.
 
 Sufrimos una “sangría de Liderazgo”
Admiro la labor del Círculo de Empresarios y la considero más que necesaria, imprescindible. Por ello, no debemos olvidar que más del 60% de la productividad (que es una lacra para nuestra economía) depende de la Calidad Directiva, y que en ésta (medida por el Foro Económico Mundial de Davos) España ha pasado de la posición 27º en 2007-2008 al 51º actual (y nada menos que ocho puestos en el último año). Sufrimos una “sangría de Liderazgo”.
 
Si tuviéramos la Calidad Directiva de Alemania (en el podio mundial), pongamos por caso, nuestros directivos se preocuparían menos por cuántos días van a pagar al trabajador cuando le despidan y más por seleccionar eficazmente, por el orgullo de pertenencia (que es la clave de la eficiencia), por generar un clima laboral de satisfacción, rendimiento y desarrollo (que es el 50% de los resultados), por diseñar e implantar estrategias “de océano azul” para ser percibidos como únicos en el mercado… Tendrían entre sus prioridades, de verdad, la gestión y el desarrollo del talento, invirtiendo en aprendizaje individual y colectivo (en el Talentismo, la inversión más rentable), la gestión del desempeño, la meritocracia en la promoción y la sucesión, la desvinculación adecuada (ética, potenciando la marca del empleador como mejor empresa para trabajar). Y por supuesto, aprovecharía mejor la tecnología.
 
El fracaso escolar (que es la gran causa de nuestro alto índice de desempleo) es similar al fracaso directivo. Es de optimistas afrontar la situación. Lo curioso (no por conocido menos sorprendente) es que los directivos y las empresas que realmente son competitivos (ese 20% paretiano) ya son sensibles a todo esto.
 
 El resto, la gran mayoría, malvive de la subvención y el oligopolio, de frivolizar la formación y el desarrollo, de seleccionar de cualquier manera y de desatender el rendimiento y el potencial de sus profesionales. Una lástima. D. Antonio Machado decía que tenemos los gobernantes que nos merecemos. Resulta evidente que el cambio que España necesita pasa por la mejora de la Calidad Directiva, tanto en el ámbito público como el privado. No nos queda otra si no queremos pasar otra década perdida en términos de productividad.