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domingo, 6 de noviembre de 2022

El récord de recaudación y presión fiscal de 2021

"La recaudación récord nos aleja, afortunadamente, de una crisis fiscal como la que tuvimos a partir de 2008, pero no ha resuelto, desgraciadamente, todos los problemas de la Hacienda Pública"

Revista de prensa. Francisco de la Torre. El Economista.com. Los españoles pagamos, el pasado 2021, 470.937 millones de euros en impuestos y cotizaciones sociales según la Agencia Estadística Europea Eurostat. Esto supone el 39% del PIB y es el récord no sólo absoluto de recaudación de impuestos y cotizaciones, sino también de presión fiscal, índice que mide este total recaudatorio dividido entre el producto interior bruto. El anterior récord de presión fiscal lo tuvimos en 2020, aunque en el año de la Pandemia recaudamos mucho menos que en 2019 o en 2007, pero la caída de la economía española, que es lo que mide el PIB, fue superior a la caída recaudatoria.

La primera cuestión que uno se plantea cuando ve una recaudación fiscal récord es si han subido los impuestos. La realidad es que, aunque, por ejemplo, se crearon dos nuevos impuestos, las denominadas tasas Google y Tobin, su recaudación fue de 166 y 296 millones de euros respectivamente, mientras que el aumento recaudatorio de impuestos y cotizaciones en 2021 fue de 49.500 millones de euros. Aumento que tampoco se explica por la subida a los tramos más elevados del IRPF, cuyo impacto estimado fue de 131 millones de euros, según la Agencia Tributaria. En términos generales, hubo ligeros aumentos de impuestos, como los que hemos visto, y también reducciones, como en el IVA y en otros impuestos que gravan el consumo y la producción eléctrica. El resultado fue más o menos neutro y no explica el enorme incremento de la presión fiscal.

Un factor más relevante es la recuperación económica. El aumento del PIB, respecto a un ejercicio tan catastrófico como 2020, se tradujo, también en una mejora recaudatoria. De todas formas, el índice de presión fiscal pasó del 37,3% del PIB al 39%, por lo que la recaudación aumentó más que la actividad económica. Quizás el PIB no haya captado toda la recuperación económica que se ha producido, y, de hecho, este indicador, que no deja de ser una estimación, se sigue ajustando años después, incluso en situaciones mucho menos complejas y dramáticas que las que hemos vivido en estos últimos años.

 En cualquier caso, la diferencia recaudatoria sigue siendo demasiado elevada. Aquí hay que tener en cuenta el factor de la inflación, que como señalaba Keynes, también es un impuesto. Sin embargo, la inflación media en 2021 no fue tan elevada como la que padecemos en el segundo semestre de este 2022. No es una cuestión desdeñable, pero, desde luego el año pasado, el impuesto inflacionario no fue el principal responsable del aumento recaudatorio. Por ejemplo, en el IVA que grava el consumo en función del precio de los productos y servicios, la recaudación se incrementó en 2021 un 14,5% en 2021, un porcentaje muy superior al crecimiento del consumo y la inflación el pasado año. De hecho, la recaudación de este impuesto está creciendo en lo que llevamos de 2022 a un ritmo superior al 20%, a una tasa que es más del doble de la inflación que padecemos, sin que haya habido un incremento sustancial del consumo; y sin que el impuesto haya aumentado, sino que más bien se ha reducido, en lo que se refiere a la factura de la luz.

 ¿Dónde está el truco? Un dato puede aclarar este enigma: de acuerdo con la estadística del Banco de España, las ventas realizadas con tarjeta en terminales punto de venta (TPV) se incrementaron un 21,6% en 2021, pasando de 160.000 a más de 195.000 millones de euros, lo que para variar constituye el récord histórico. Casi todo este importe es consumo, que sigue creciendo en el primer semestre de 2022 a un ritmo superior al 20%. Sin embargo, resulta evidente que el consumo total no está creciendo a este ritmo, el de los pagos con tarjeta, ni siquiera con una inflación cercana al 10%. En consecuencia, se están realizando con tarjeta de crédito, medio que deja rastro, muchas compras que antes se realizaban en efectivo.

No hace falta ser inspector de Hacienda para ser consciente de que los cobros controlados se declaran más y mejor que los opacos, aunque yo lo he podido comprobar en alguna inspección que he realizado. Hay varias razones que explican que se pague mucho más con tarjeta, como las medidas sanitarias de la Pandemia, la reducción del coste tecnológico y de las comisiones bancarias, o también la limitación de los pagos en efectivo realizado por las dos leyes anti-fraude de 2012 y 2021. En cualquier caso, los efectos de este cambio social, y de otros complementarios, como las ayudas públicas como los ERTEs, para las que era necesario estar dado de alta, han sido probablemente muy relevantes para reducir la economía sumergida.

No sólo eso, sino que empresarios dados de alta, muy probablemente, hayan declarado más ventas que antes. Por otra parte, en 2020 y 2021 se realizaron muchas más ventas a través de Internet, que casi por definición se pagan con tarjeta, y que, en consecuencia, también están mucho más controladas. No todo esto es completamente positivo, porque también ha habido destrucción de economía sumergida y su sustitución por economía oficial. Por otra parte, probablemente se han sustituido ventas de autónomos, que a veces tributaban en módulos, es decir que vendiesen lo que vendiesen declaraban lo mismo, por ventas de empresas grandes. Esto puede acabar dando problemas en cuestiones de competencia, pero aumenta la recaudación tributaria, y también, incluso, las cotizaciones sociales, ya que se sustituye empleo autónomo, que en un 90% cotiza por la cuota mínima, por empleo asalariado.

La recaudación de impuestos y cotizaciones sociales continúa creciendo en lo que llevamos de 2022 lo que nos debería llevar a otro récord de presión fiscal. Sin embargo, como señalaba el reciente premio José Echegaray de elEconomista, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, habría que ser extraordinariamente prudente con la política fiscal, entre otras cuestiones para que no interfiera con la política monetaria anti-inflacionista, obligando a subir aún más los tipos de interés.

Por otra parte, en 2007 tuvimos una presión fiscal parecida, pero entonces teníamos superávit de cerca del 2%, y este año pasado tuvimos un déficit del 6,87% del PIB. Además, aunque parte del incremento de los ingresos públicos sea estructural, habrá partidas de gasto que, inevitablemente irán creciendo. Por ejemplo, el gasto en pensiones irá creciendo tanto porque las pensiones de los que se incorporan al sistema son, de media, superiores a las de los fallecidos. Además, afortunadamente, aumenta la esperanza de vida, y con ella el tiempo que los pensionistas disfrutan de su pensión. También el gasto en sanidad, el segundo en importancia tras las pensiones se irá inevitablemente incrementando a medida que la población envejece. Otra partida de gasto que se irá incrementando son los intereses de la deuda, a medida que se normaliza la política monetaria del BCE para luchar contra la inflación, pero de esas cuestiones hablaremos otro día. La recaudación récord nos aleja, afortunadamente, de una crisis fiscal como la que tuvimos a partir de 2008, pero no ha resuelto, desgraciadamente, todos los problemas de la Hacienda Pública.

jueves, 2 de agosto de 2018

Once empresas sancionadas por crear un cártel en el suministro de informática y tratamiento de datos

La trama empresarial se repartió los clientes, pactó precios y condiciones comerciales para encarecer los contratos de servicios informáticos a la Administración.

El fraude para encarecer los contratos públicos en informática y tratamiento de datos duró quince años y se conoció gracias una denuncia. Las administraciones afectadas son la Agencia Tributaria, la gerencia de informática de la Seguridad Social, Servicio Público de Empleo (SEPE). 

Nota CNMC.- Once empresas han sido sancionadas por crear un cártel en el suministro de servicios de informática y tratamiento de datos a la Administración Pública. La trama empresarial se repartió los clientes, pactó los precios y las condiciones comerciales, e intercambió información comercial sensible para encarecer la contratación pública. Las sanciones impuestas se elevan en su conjunto a 29,9 millones de euros. (S/DC/0565/15)

El 8 de marzo de 2015 la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) recibió una denuncia, fruto de la campaña contra el fraude en la licitación pública que la CNMC lanzó hace año y medio. Tras las investigaciones realizadas y una vista pública con las empresas implicadas, la CNMC considera acreditada una infracción muy grave de los artículos 1 de la Ley 15/2007 y 101 del Tratado de Funcionamiento de la UE, constitutiva de cártel.

Las empresas involucradas operaban en todo el territorio nacional ofreciendo servicios de informática y de tratamiento de datos, desde consultores en la instalación de equipos informáticos y aplicación de programas, hasta servicios de preparación de datos para su tratamiento y servicios de bases de datos. En la mayoría de los casos estos contratos conllevan la integración física de personal de las empresas incoadas o de sus subcontratas en las plantillas de los clientes como personal de apoyo. Entre los organismos afectados por el fraude se encuentran la Agencia Tributaria, la gerencia de informática de la Seguridad Social, y el Servicio Público de Empleo (SEPE), entre otras. 

Las conductas ilícitas realizadas afectan a los procedimientos de contratación, que se hacían de diversas formas: i) mediante la creación de UTE (Uniones temporales de Empresas) de carácter instrumental; ii) la subcontratación preferente de determinadas empresas a las que se aseguraba un porcentaje de facturación y unas condiciones más ventajosas que a otras empresas subcontratadas a cambio de que no participaran en ofertas alternativas en la licitación; iii) la presentación de ofertas de cobertura para asegurarse la adjudicación de contratos adjudicados mediante concurso o procedimientos negociados; iv) la cesión de claves de patrimonio o en la inhibición de la presentación de ofertas por ciertas empresas en determinados concursos para asegurarse la adjudicación de los mismos y a cambio de otro tipo de favores. Con todo ello reducían la competencia entre las empresas que se presentaban al concurso público.

Empresas participantes en el cártel
La intensidad de la participación de las empresas variaba en función del organismo que convocaba las licitaciones y del tipo de concurso. Los instigadores de la trama fueron dos: Indra y SAG. En el reparto del mercado participó un grupo de nueve empresas con distintos grados de responsabilidad: Atos, Connectis, IBM, Everis, Babel, Cibernos, Gesein, Accenture y Next. A esta lista hay que sumar otras tres empresas para las que no existen pruebas suficientes.

Las empresas sancionadas son:
Indra Sistemas SA: 13,5 millones de euros
SAG (Software AG) España SA: 6 millones de euros
Atos Spain SA: 5 millones de euros
Connectis ICT Services SA.: 1,8 millones de euros
IBM (International Business Machines) SA: 940.000 euros
Everis Spain SL: 800.000 euros
Babel Sistemas de Información SL: 633.917 euros
Cibernos Consulting SA: 616.038 euros
Gesein SL: 320.969 euros
Accenture SL y Accenture Outsourcing Services SA: 300.000 euros
Next Computer Services SA: 46.760 euros

La CNMC recuerda que contra esta Resolución no cabe recurso alguno en vía administrativa, pudiendo interponerse recurso contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional en el plazo de dos meses a contar desde el día siguiente al de su notificación.

Campaña contra el fraude en la licitación pública
La CNMC inició hace año y medio una campaña contra el fraude en la licitación pública. Para ello ha realizado cursos de formación y charlas explicativas con los Órganos de Contratación de la Administración Pública dirigidos a mejorar los procedimientos y ayudarles a detectar los procedimientos irregulares.

El carácter secreto de este tipo de acuerdos ilícitos para no competir en las licitaciones convocadas por la Administración hace imprescindible la colaboración de los empleados públicos y requiere que éstos puedan informar a la CNMC cuando detecten alguna conducta sospechosa en sus concursos.

La CNMC anima a todos aquellos que participen en órganos de contratación que tengan indicios de este tipo de conductas o que quieran tener más información acerca de estos elementos que facilitan su detección a que se pongan en contacto con la Autoridad de Defensa de la Competencia a través del buzón de colaboración ciudadana (buzoncolaboracion@cnmc.es) o bien por teléfono (+34 917 931 600).

Además, se ha elaborado una sencilla guía de ayuda para detectar el fraude en la contratación pública.

martes, 8 de mayo de 2018

El caso del master de Cifuentes reaviva la preocupación ciudadana por la corrupcíón política

Tras el paro es la corrupción y el fraude lo que genera mayor preocupación ciudadana , con un 38,3% respecto al 34,5 del mes anterior.  Sobre la clase política  llega al 27,4% de los ciudadanos consultados por el CIS.

Revista de prensa.- Expansion.- El mes pasado aumentó la preocupación de los españoles coincidiendo con la polémica del presunto falso máster de Cifuentes sin que todavía se conociera la dimisión de la expresidenta de la Comunidad de Madrid tras el polémico vídeo del hurto en unos grandes almacenes.

La preocupación de los españoles por la corrupción y los políticos subió en abril cuatro puntos coincidiendo con el estallido del caso del máster de Cristina Cifuentes, según se desprende del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes pasado hecha hoy pública.

La encuesta se hizo en los 10 primeros días de abril cuando ya había saltado la polémica por las presuntas irregularidades del máster universitario de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, pero también antes de que dimitiera después de que los medios de comunicación publicaran un vídeo en el que realizaba en 2011 un supuesto hurto de unas cremas faciales en unos grandes almacenes.

El paro, como de costumbre, sigue, no obstante, como el primer problema del país percibido por los españoles, aunque se anota su menor número de menciones de los últimos años y se queda en un 62,3% y cae tres puntos y medio respecto a marzo. Le siguen la corrupción y el fraude, con un 38,3% respecto al 34,5 del mes anterior (casi cuatro puntos más), y la clase política, que sube casi un punto y medio y llega al 27,4%.

Más 'proindepes' y también más preocupación por Cataluña
El último CIS revela también que los partidarios de que el Estado reconozca a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en independientes se han incrementado casi tres puntos en un mes y alcanza el 10,4% de los españoles.

En marzo, el número de partidarios de la independencia era del 7,7% de los encuestados, el nivel más bajo en los últimos seis meses, mientras que el nivel más alto, en noviembre de 2014, alcanzó el 12,4%.

El incremento de partidarios de la independencia coincide con un aumento también de la preocupación por esta situación en Cataluña, que ha subido más de dos puntos, y con un aumento de los partidarios de un Estado más centralista.

Así, se ha incrementado el porcentaje de españoles que prefiere un Estado con un único Gobierno central sin autonomías: el 19,5% frente al 18,8% de marzo.

También han aumentado los que apuestan por que las comunidades autónomas tengan menos autonomías que en la actualidad -11,9 frente al 9,8% anterior, mientras que ha descendido el número de personas que quiere que haya una mayor autonomía que la actual -el 12,4% frente al 13,6% de abril.

Pero la mayoría sigue prefiriendo un Estado como el actual -un 37,1% del total-, aunque el porcentaje ha descendido ligeramente desde el 38,1% del mes anterior.

En cuanto a los sentimientos de pertenencia, el CIS indica que el 54,4% de los encuestados se siente tan español como de su comunidad autónoma, y únicamente español el 16,8%, frente al 15% anterior.

Solo un 5,6% se siente únicamente ciudadano de su comunidad, y un 11,1% más de su comunidad que español, frente al 6,2% que se identifica al contrario.

domingo, 25 de junio de 2017

Las complejas y mareantes cifras de la corrupción en España

Otro post de interés. José Ramón Chaves. Blog dela Justicia.com. Informes Jurídicos de cien mil euros

Por  Carles Ramió. Blog EsPúblico.- Analizar el fenómeno de la corrupción en España con datos empíricos es muy complicado en un país en el que se manejan todavía muy pocos datos públicos solventes y en el que a los analistas y a los medios de comunicación les encanta ofrecer cifras escandalosas y redondas.

 El País publicó un artículo, el 1 de enero de 2015, para celebrar el nuevo año, en el que decía: «Por alguna razón, las cifras redondas que empiezan por 4 suelen ser inexactas: 40.000 coches oficiales en España; 400.000 prostitutas; 400.000 desahucios; 40.000 inmigrantes esperando a saltar la valla de Melilla; 445.000 políticos. Es un misterio por qué el cuatro sale tantas veces en datos falsos. Quizá porque es un número ni demasiado bajo, ni demasiado alto. O quizá por las propiedades de solidez y rigor que le atribuye tradicionalmente la numerología. En cualquier caso, si se quiere colar un bulo estadístico en Internet, colóquese un 4 y una buena ristra de ceros detrás». Todos estos datos son totalmente incorrectos salvo en el caso de los desahucios en que la realidad parece que va alcanzando la ficción de las cifras mágicas. Si existe en nuestro país este baile de cifras ¿cómo no va a ser problemático intentar medir con cierta solvencia el impacto económico de la corrupción en España cuando la metodología solo puede ser de percepción o estimativa en base a otros datos más directos?

Amiguismo
El fenómeno de la corrupción en España ya ha saltado sus fronteras y en abril de 2015 The Economist se hizo eco del mismo haciendo referencia a que el “amiguismo” de los políticos era ni más ni menos que el culpable de la crisis económica. Hay datos inquietantes que lo abalan: una investigación reciente de la Universidad Libre de Bruselas constató que de 1995 a 2007 (los años de la mágica bonanza económica) la economía española crecía a un ritmo del 3,5% anual, pero la productividad bajaba a un ritmo del 0,7%, elemento que se puede entender como multicausal (desde baja productividad, a la inflación, la política monetaria, etc.). Sin embargo, el elemento crítico y sorprendente es que esta investigación detectó que las empresas menos productivas crecían más que las productivas. Las empresas que crecían y eran cada vez menos productivas eran precisamente las que trabajaban para las administraciones públicas que, además, eran las que recibían más préstamos de las entidades financieras.

Este debate sobre el impacto económico de la corrupción es relevante, ya que es un tema crítico que amenaza a nuestro precario modelo de Estado del bienestar en la misma línea de flotación. En este sentido, la Universidad de Las Palmas llevó a cabo en el año 2013 un estudio cuantitativo y cualitativo que concluyó que el impacto económico de la corrupción es de 39.500 millones de euros. Los resultados de este estudio no han estado tampoco exentos de críticas.

Para obtener cifras más completas lo más conveniente es analizar los dos grandes focos de la corrupción: los contratos públicos «sobre precios» injustificados  y la evasión fiscal. De esta forma, se pueden medir los dos focos más relevantes de las finanzas públicas: uno sobre los outputs o el gasto y otro sobre los inputs o los ingresos (o la falta de los mismos). El dato más espectacular de los que he consultado lo aporta la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que en un informe de principios de 2015 considera que la factura de la corrupción en la contratación pública es de 48.000 millones de euros anuales. Esta cantidad sideral de millones de euros equivale al 4,5 del PIB.  En todo caso, decir que esta enorme cantidad está vinculada directamente con la corrupción es una licencia del lenguaje, ya que es la cantidad que se pierde por unos deficientes mecanismos de contratación pública y por la falta de competencia en determinados mercados de servicios públicos.
Falta de competencia
Claro que el estudio también afirma que «la falta clamorosa de competencia es una de las condiciones necesarias que conduce a la corrupción», o a la inversa: «cuando hay corrupción siempre existe falta de competencia».  El mapa que elabora este informe es que la contratación pública alcanza el 18,5% del PIB (194.000 millones anuales) y que se paga un sobrecoste injustificado en estos contratos del 25%, lo que da como resultado los 48.000 millones que representan tres décimas más del déficit público comprometido con la Unión Europea para el presente ejercicio presupuestario (4,2%). Eso significa, ni más ni menos, que si las administraciones públicas hubieran contratado  bien a nivel técnico y sin derivas corruptas, España no tendría que haber acometido apenas ningún recorte en los servicios públicos por culpa de la crisis económica. Otra cosa distinta es la evasión fiscal de empresas y profesionales. Los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) estimaron en 2013 que España dejaba de ingresar 79.000 millones de euros al año en impuestos en comparación con la media ponderada de los países de la UE-27, especialmente por lo que no se recauda, debido al fraude, la evasión fiscal, la recaudación en el Impuesto del IVA y en el de IRPF. En un comunicado, Gestha explica que la recaudación por IVA aportó 18.653 millones anuales menos a las arcas públicas españolas que en el resto de Europa, un fenómeno que se entiende por el escaso rendimiento de este impuesto sobre el consumo, que solo logra recaudar 9,7 euros por cada 100 que se gastan, frente a los 12,3 euros de media del conjunto de países europeos. Estas cifras sitúan a España en el último lugar del ranking recaudatorio del IVA, pese a que las dos subidas aprobadas en 2010 y 2012 acercan al país a la media europea de tipos nominales.

Si sumamos la cantidad derivada de la evasión fiscal con el sobrecoste de los contratos públicos llegamos a la cifra de un déficit para las arcas públicas de 127.000 millones de euros, que equivale al 12% del PIB actual de España. Los datos son mareantes y, desgraciadamente, es incontestable que en España la corrupción social y política es el principal lastre para su desarrollo económico, sostenibilidad del sistema público y mantenimiento de una Estado del bienestar. De esta manera se puede decir que la corrupción es la lacra que está fulminando a la clase media española asalariada, que percibe como paga unos impuestos de los más elevados de Europa (con un marginal que superaba el 50% hasta mediados de 2015) y que recibe unos servicios públicos cada vez más limitados y de peor calidad que la obliga a sobrecostes de mutuas sanitarias privadas, planes de pensiones, etc.

Este déficit fiscal guarda mucha relación, en cuanto a las arcas públicas, con el gran tamaño de la economía sumergida y la economía delictiva en España. 

Economía sumergida vs delictiva
Definir la economía sumergida y la economía delictiva es difícil y hay una disparidad de datos que, en todo caso, reflejan la intensidad de este fenómeno en España en comparación con la media europea. Guillermo de la Dehesa (El País, 21 de septiembre de 2014) hace el siguiente acopio de datos: los estudios recientes sobre el tamaño de la economía sumergida, en 2012, muestran porcentajes bastante dispares: según Schneider (2013), alcanzaba el 19% del PIB; según la Fundación de Estudios Financieros (FEF, 2013), el 19,2% del PIB; según el Gestha (2013) el 25,6% del PIB y según Santos Ruesga y Domingo Carbajo (2013) el 28% del PIB. 

Estos porcentajes son todos superiores a la media de la UE, (18,9% del PIB) y muy superiores a los de otros grandes miembros del área Euro como Francia (11%) y Alemania (13,7%), salvo en Italia, donde alcanza el 24,3% del PIB. Esto explica parcialmente que, en 2012, la recaudación por IVA en España alcanzase menos del 5% del PIB frente al 7% de media en la UE y la recaudación de los impuestos indirectos alcanzase el 10,1% del PIB frente al 13,6% de la UE. La reciente encuesta europea de Eurobarómetro (2014) estima que el trabajo en negro en España podría alcanzar al 33% de todos los trabajadores. Finalmente, otor inicador de corrupción y economía sumergida es que2007, en plena burbuja inmobiliaria y de la construcción, circulaban en España el 36% de todos los billetes de 200 y de 500 euros del área del euro, cuando el PIB de España era sólo el 11,9% del total del área.