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jueves, 21 de mayo de 2015

24-M.-Sobre lo que se plantea en los programas de las elecciones municipales

"En el debate público se tiende a presentar las elecciones locales como un ensayo de las generales"

Blog IDL.UAM.- En el contexto actual, en el que se da por hecho que nos hallamos ante una seria crisis institucional, la celebración de elecciones locales constituye uno de los procesos de participación ciudadana más importantes, que, sin embargo, tiende a menospreciarse. La utilización de una simplista dicotomía: “democracia representativa” versus “democracia participativa”, oscurece el hecho de que los procesos electorales generan espacios de deliberación pública y participación ciudadana muy inclusivos, porque involucran a la mayoría de los ciudadanos.
Ayuntamiento de Barcelona
Estas elecciones, en particular, deberían servir para abordar un serio debate sobre los gobiernos locales, tanto para contrastar las diferentes visiones sobre su papel en un sistema político multinivel como es el nuestro, como para permitir comparar el modelo defendido en los distintos proyectos políticos, que debe desarrollarse en las condiciones impuestas por un escenario de crisis muy condicionado por decisiones adoptadas en otros niveles de gobierno.

Sin embargo, como ha sucedido en muchas ocasiones, en el debate público se tiende a presentar las elecciones como un ensayo de las generales o a subordinarlas (con la excepción de las de algunas ciudades importantes) a las de las Comunidades Autónomas, porque se centra en anticipar cuál va a ser la nueva articulación del sistema de partidos que hay en España, y en discutir una colección de medidas llamativas que compiten por atraer la atención de los votantes.
 
En relación con la primera de las cuestiones, son las primeras elecciones en las que dos partidos pequeños pueden conseguir tantos votos como los tradicionalmente mayoritarios (PP, PSOE), y se prueba la capacidad de expiación y renovación de estos últimos. Pero esto propicia que la atención se dirija intencionadamente hacia los procedimientos de elección, mediante propuestas de reforma de los sistemas electorales, articuladas sobre la marcha, en las que prima el deseo de evitar escenarios en los que ningún partido obtenga mayoría clara para gobernar y esté obligado a pactar o a formar gobiernos de coalición.
 
Se orientan, por tanto, a alcanzar dos objetivos, que no son cuestiones de ámbito local sino que afectan a todo el sistema político: recuperar la confianza ciudadana en los políticos, y contrarrestar la extendida sensación de crisis de representación política. Por eso las discusiones enfatizan el perfil personal de los candidatos: de qué manera están vinculados con el pasado reciente y han sabido rectificar, y hasta qué punto están comprometidos con lo que les exige la sociedad en temas como la corrupción o la transparencia. Los candidatos de los partidos que han gobernado intentarán así vender sus activos personales, y los de los nuevos, su compromiso con el proyecto del partido.
 
Paradójicamente, los que están proponiendo cambios en el sistema electoral son los que han obtenido más beneficio con las particularidades del sistema existente, pero que ahora, con un cambio en el voto ciudadano y en la oferta de los partidos elegibles, deja de favorecerles. Y los efectos que buscan pasan por incorporar “elementos presidencialistas”, que contribuyen a una mayor personalización de la política y a primar un modelo de primacía de los ejecutivos y una concepción de la política como buena gestión.
 
Estas estrategias se presentan, en general, como una propuesta de mejora de la representación, pues favorecerían una relación directa del representante con los representados, que a priori garantizaría que tiene en cuenta sus demandas (su “responsividad”). Sin embargo, adoptan una visión simplista que equipara calidad de la representación a existencia de unas reglas adecuadas de elección de los candidatos, aunque la realidad es que no existe ningún modelo que sea “más democrático” (ya que todos dan un peso relativo diferente a los elementos que deben inspirarlo, teniendo en cuenta las peculiaridades del contexto en el que debe funcionar).
 
Esa visión estrecha no tiene en cuenta que la calidad de la representación depende además del juicio sobre la representatividad de los candidatos y del contenido de sus acciones a lo largo de su mandato, y de que en nuestras sociedades existen también otras formas de representación social y funcional que complementan la representación electoral y que tienen que jugar un papel en los procesos de decisión políticos. Por eso las propuestas de cambio de los diferentes elementos del sistema electoral deberían hacerse a partir del diseño de un modelo de gobierno más amplio, en el que se tengan en cuenta los equilibrios institucionales y la relación con los grupos sociales.
 
Reflexión sobre el modelo de gobierno local
Esta cuestión crucial, la reflexión sobre el modelo de gobierno local en nuestra democracia, está ausente en el debate electoral y, por tanto, en el debate público, aunque debería plantearse como cuestión política determinante para que con su voto los ciudadanos participen en la elección del modelo político, y no solo en la selección de candidatos atractivos (que avanza hacia un modelo de democracia de audiencia o de mercado) o la adopción de medidas singulares (por muy atractivas que sean). Porque si se evita, el proceso electoral no generará ningún efecto deliberativo que mejore la calidad democrática.
 
Lo que importa es el proyecto (que a lo mejor solo se puede desarrollar en coalición, sobre un pacto que puede incluir apoyar a un candidato para gobernar que no es el primero de ninguna lista), que en estos momentos debería partir de la reflexión sobre el modelo de gobierno local, en el que se especifiquen sus equilibrios institucionales internos, los procesos de toma de decisiones (que van a condicionar los mecanismos de participación ciudadana y la relación con las organizaciones más representativas social y funcionalmente), así como sus relaciones con los otros niveles de gobierno. Porque, como señala Rosanvallon, las elecciones legitiman la formación de un gobierno de mayoría, pero no la de todas sus políticas.
 
En un momento en el que se habla de crisis institucional, la renovación no puede realizarse con propuestas cosméticas o de control (de la corrupción, transparencia); es el momento de contribuir a que la ciudadanía asuma la complejidad que han adquirido los procesos políticos en todos los niveles de gobierno, y favorecer un debate público en el que se planteen las diferencias entre apoyar uno u otro modelo de gobierno en cada una de ellas. De esta forma las elecciones, también las locales, podrán considerarse procesos deliberativos muy inclusivos en los que los ciudadanos participen en la construcción de un juicio político que contribuya a mejorar la calidad de nuestras democracias.

lunes, 18 de mayo de 2015

Algunas pistas para entender las elecciones locales del 24-M en clave provincial

IDLUAM. Mayte Salvador; Las Diputaciones Provinciales son los órganos de gobierno de la provincia y a día de hoy cuentan con una historia de más de 200 años desde su concreción en la Constitución de Cádiz de 1812 que reorganiza el sistema de administración territorial del Estado. En el año 1833 se aprueba una nueva configuración en provincias que ha permanecida prácticamente inalterada hasta nuestros días.

En las Comunidades Autónomas uniprovinciales -Madrid, Región de Murcia, Cantabria, Principado de Asturias, Navarra y La Rioja- no hay Diputaciones Provinciales porque las competencias de la diputación son asumidas por la propia Comunidad Autónoma. En las provincias y Territorios Históricos del País Vasco (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya), el órgano de gobierno y administración es la diputación foral. A diferencia de las diputaciones provinciales, son órganos de elección directa. En las islas no existen las diputaciones provinciales, porque al frente de cada isla o agrupación de islas hay un consejo insular en Baleares, y un cabildo insular en Canarias. Pero en el resto de comunidades autónomas las diputaciones se configuran como órganos de elección indirecta, ya que su composición se establece a partir de los resultados de las elecciones locales, en las que se eligen los representantes políticos de los ayuntamientos.

De este modo, el próximo 24 de mayo de 2015, en las comunidades autónomas pluriprovinciales, no solo acudiremos a las urnas a elegir a nuestros alcaldes y concejales en los Ayuntamientos, también estaremos eligiendo a los presidentes y diputados de las Diputaciones provinciales. Y aquí comienzan las dudas, muy razonables por lo demás, puesto que se trata de unas elecciones y un sistema electoral completamente atípico en el panorama europeo. España es el único país de la Unión Europea que elige a los representantes de sus gobiernos intermedios a través de un sistema electoral de sufragio indirecto o de segundo grado.
Pero esta forma de elección no responde a un mandato constitucional. La Constitución de 1978, en el artículo 141.2, establece que: “El gobierno y la administración de la provincia estarán encomendadas a las diputaciones provinciales u otras corporaciones de carácter representativo”. Una regulación muy general y ambigua si se contrasta con la que el artículo 140 establece para la elección de los concejales y el alcalde en los ayuntamientos. La Constitución, únicamente se refiere a que el gobierno de la provincia será ejercido por un órgano representativo pero sin mencionar ninguna modalidad electoral concreta como en el caso de los municipios. Esa opción abierta de la Constitución deja un amplio espacio de configuración al legislador orgánico para concretar qué tipo de sistema electoral se incorpora.
Elecciön indirecta
La consecuencia de este sistema de elección indirecta es un profundo desconocimiento y la escasa visibilidad de la institución provincia por parte de los ciudadanos. Bajo el lema de “elecciones locales”, el proceso electoral que se abre cada cuatro años y cuyas elecciones se celebran durante el mes de mayo es, en verdad, un proceso de elecciones municipales, y solo muy indirectamente un proceso de elecciones provinciales. Pero aun así, cuando estamos votando una lista electoral para nuestro ayuntamiento estamos también votando a los diputados provinciales y al presidente de la Diputación. Su elección, como refleja la Ley 7/1985 de Régimen local se realiza de forma indirecta a partir de los resultados de las elecciones municipales.
Normalmente el elector permanece totalmente ajeno a estas cuestiones, porque el modelo de elección de diputados provinciales no solo es a través de un sufragio indirecto y tomando como circunscripción el partido judicial (1), sino que son los diferentes partidos, coaliciones o agrupaciones electorales, los que eligen a los diputados provinciales entre aquellos miembros que han obtenido previamente la condición de concejal. Eso quiere decir que hay tantos cuerpos electorales como partidos que consigan representación. Los votos obtenidos por cada partido político en las circunscripciones delimitadas por los partidos judiciales, determinan el número de diputados provinciales asignado a cada partido, que se elegirán entre los concejales o alcaldes. Finalmente, el Pleno de diputados provinciales será en tercera instancia el encargado de elegir al presidente de la Diputación.
Por tanto, en la práctica, la probabilidad de conocer al candidato a presidir la institución provincial y quiénes, en su caso, están llamados a formar parte del gobierno provincial es casi tan remota como la de saber a qué partido judicial pertenece nuestro municipio. En este caso, además, no solo por la incertidumbre siempre existente sobre los resultados electorales, sino porque los candidatos se escogen con posterioridad al escrutinio.
Un problema adicional estriba en que los partidos judiciales no son actualmente una circunscripción electoral que se ajuste realmente al asentamiento de la población en el territorio, y eso provoca una distorsión significativa a la hora de repartir escaños. Al asignar un escaño a cada uno de ellos, independientemente de la población, se produce por un lado, una sobrerrepresentación de los partidos judiciales con una población muy reducida y una infrarrepresentación (relativa) de los grandes municipios. Aun así, la paradoja consiste en que aquellos municipios que recurren muy poco o nada a la Diputación Provincial para demandar asistencia técnica o cooperación, como son las capitales de provincia y los municipios mayores, son los que al final acaban determinado la composición de la Diputación Provincial. leer+

viernes, 6 de diciembre de 2013

Convocatorias. Jueves, 12 de Diciembre. Jornada en Fuenlabrada sobre la Reforma Local

Intervendrá Francisco Velasco Caballero, Catedrático de Derecho Administrativo
 

Aún  hay plazas libres para  la Jornada a la Jornada sobre el Proyecto
de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que se celebrará el próximo jueves 12 de diciembre de 2013 en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Fuenlabrada (Pza. de la Constitución, 1 - Fuenlabrada, Madrid).
Ayuntamiento de Fuenlabrada.
La Jornada está dirigida a representantes políticos, empleados públicos y profesionales vinculados a la Administración local y estará dedicada al análisis de las principales novedades que introducirá la inminente aprobación de la reforma local. Puedes consultar el programa aquí

La asistencia es gratuita. Se ruega confirmación a través de correo electrónico
a la dirección idluam@uam.es, o bien en el teléfono 91.497.75.75. Aforo limitado.

Coordina: Instituto de Derecho Local-IDL- UAM
www.idluam.org. Twitter: @idl_uam

jueves, 29 de agosto de 2013

Curso en Madrid: Innovación y redes sociales en las administraciones públicas:

El curso Innovación y redes sociales en las administraciones públicas: transparencia, participación y colaboración  se celebrará en Madrid entre los días 3 y 5 de Septiembre organizado por la UAM.
 
Las administraciones públicas españolas han sufrido profundas transformaciones durante las últimas dos décadas. Entre las dimensiones de innovación administrativa más recientes se encuentra la incorporación de herramientas de la nueva gestión pública, así como ideas de la gobernanza en red. Por ello, las redes sociales atraen cada vez más la atención de las administraciones públicas como fuente de innovación y mejora interna, así como ámbito de profundización en la relación con la ciudadanía. Todo ello abre las puertas a una transformación de calado en el sector público.
 
Las redes sociales se han incorporado a nuestra vida cotidiana de una manera rápida y progresiva a lo largo de la última década, constituyendo un fenómeno social, político, económico y tecnológico que está modificando la forma en la que nos relacionamos. En el caso español, estas herramientas han alcanzado un nivel de difusión de más del 79% entre los usuarios de Internet, lo que se traduce en una masa crítica de millones de usuarios. En este contexto, los responsables públicos están identificando en las redes sociales una herramienta que les puede ayudar a mejorar su relación con los ciudadanos, y por ello, están apostando de una manera generalizada por su uso.
 
A lo largo de este curso de verano se quiere realizar una aproximación al uso de las redes sociales en los tres niveles de la administración pública española, definiendo su tipología y características, dando a conocer su desarrollo, identificando algunas de las mejores prácticas y escuchando de primera mano la opinión de los gestores públicos. Además, habrá espacio para conocer las principales propuestas, que partiendo desde la sociedad, buscan mejorar la gestión pública.
 
El curso se desarrollará a lo largo de tres jornadas, de mañana y tarde, con un total de 17,5 horas lectivas, y está orientado a empleados públicos, académicos y expertos del sector privado interesados en la innovación del sector público. Además, para todos aquellos estudiantes que asistan al curso y superen una prueba, obtendrán un crédito ECTS
Entidades colaboradoras:    Fundación Democracia y Gobierno Local y Ayuntamiento de Alcobendas
+info: Tel.: +34 91 497 51 00
e-mail: informacion.general@uam.es

lunes, 4 de marzo de 2013

22 de Marzo: La Reforma Local a debate con expertos

Tendrá lugar el viernes 22 de Marzo en la sede del Instituto de Derecho Local, de la UAM de Madrid, en el campus de Cantoblanco.

El controvertido Anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local aprobado por el Gobierno el pasado día 15 de febrero se somete a un primer análisis de varios catedráticos de Derecho Administrativo y por el Presidente de los Habilitados Nacionales (Cosital),  gracias a la iniciativa del Instituto de Derecho Local, dependiente de la Universidad Autónoma de Madrid. 



Ver Boletín IDL-Enero -Febrero 2013
Programa de la Jornada:

 “Nueva regulación de las competencias locales: problemas técnicos y constitucionales”.
Francisco Velasco Caballero. Director del IDLUAM y Catedrático de Derecho Administrativo de la UAM

“Controles de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera”.
Miguel Ángel Martínez Lago. Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Complutense de Madrid

“Nuevo régimen de los habilitados nacionales”
Eulalio Ávila Cano.Secretario General del Ayuntamiento de Majadahonda y Presidente de COSITAL

“La racionalización del sector público local”
Encarnación Montoya Martín. Catedrática de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla

Lugar: Salón de Grados. 9,30 h. viernes, 22 de Marzo 2013. 
Facultad de Derecho ‐ UAM. Madrid
Asistencia gratuita. Aforo limitado
Información e inscripción previaidluam@uam.es
+info: 91.4977.575.   www.idluam.org