Tu blog de la Administración Pública blog.- Encuentro, en la ficha de algunos libros de Alejandro Nieto, tantas cosas que sería interminable seguir escribiendo habría que copiar cada libro, pues son un fiel retrato de nuestra actualidad. La realidad es que con los años pesa el escepticismo sobre la real utilidad de escribir sobre ello o de establecer una crítica que pueda mover a una reacción. Desde luego, desde mi experiencia y mi realidad actual, con bastantes años a las espaldas, veo en este continuo vaivén de políticos, leyes, propaganda, clientelismo, etc., no sólo la perdida de la idea de una Administración pública. Y siempre añado pública, pues eso es la que ya no es. Con la llegada a saco de la Política y su relación espuria con la Administración, dominando las instituciones básicas, nada dura, nada llega a ser eficaz, ni nadie se ocupa de mantener servicios sino de hacer muchas leyes, anuncios de políticas públicas e ignorando por carencia de formación el Derecho con mayúsculas.
En
la Organización del desgobierno, Nieto nos dice algo claro al respecto:
"La acción administrativa precisa de continuidad y si esta falta nada
puede hacerse y los intereses públicos padecen, quebrantándose, además, la
confianza y -por ende la colaboración-de los ciudadanos. Todo se reduce, en
definitiva, a buenas intenciones y mejores palabras, a mucho ruido y pocas
nueces".
En
más de una ocasión me he referido al exceso de legislación e, incluso, a que
los funcionarios cubren su responsabilidad normando y los políticos acuden a
leyes para cambiar alguna doctrina judicial que les molesta al anular sus actos
Y así Nieto también apunta:
"La clave de la disfunción que se denuncia se encuentra en la circunstancia de
que la legalidad está siendo entendida no sólo como el sometimiento a la
ley, sino como la exigencia de que todas las tomas de decisiones han de ir
precedidas de una norma general, sin lo cual se consideran
ilegales."
Por
mi parte, diría que lo que se produce es la inactividad funcionarial para
eludir responsabilidades y, además, porque se ignora el ordenamiento jurídico
como un completo y como Derecho, sin capacidad ya, o voluntad, de apoyar, más
allá del precepto concreto, de buscar en aquél una solución al problema y
resulta mejor, en todos los sentidos, no hacer nada; incluso para no mostrar el
funcionario su ignorancia, cosa que hoy cada día los funcionarios hacen más
patente.
Y
siguiendo con ese exceso de legislación Nieto dice. "De esta suerte se ha
formado una competitividad peculiar.de cada ministerio ha de publicar muchas
páginas en la Gaceta como prueba de su actividad. El prestigio de un
ministerio se mide por su capacidad de lograr la aprobación de leyes en
las Cortes y de decretos en el Gobierno, sin que nadie se preocupe luego de la
operatividad de tales disposiciones"
Además
hay que añadir que con la politización de la función pública y la libre
designación o nombramiento, el artífice de la política ya normada puede no
estar en el puesto del que depende su eficacia, pasando todo al olvido o a la
inaplicación ya que el siguiente o no sabe o piensa de otro modo; consecuencia,
o se incumple, o no llega a ser eficaz o se cambia por una nueva ley.
Sigue
Nieto: "La existencia de esta < manía normativa>> ha sido
provocada, tal como se ha indicado, por el influjo directo de determinadas
escuelas jurídicas; pero su justificación más profunda se encuentra en
principios ideológicos que recoge de forma expresa la Constitución: la
acción pública debe ser imparcial y lo imparcial se identifica - indebidamente-
con lo abstracto. Según esto, hay que ir de lo abstracto a lo concreto: de la
voluntad del pueblo a la acción del funcionario, pasando por las decisiones del
Gobierno. Y, por otro lado, la gran ventaja que se atribuye a esta técnica es
la de que facilita el control exterior. En efecto, gracias a la norma previa,
los tribunales pueden concretar mejor la corrección de la decisión
individualizada, puesto que les basta comprobar que se ajusta a la norma."
De
este modo en la Justicia también contaminada por la temporalidad y
consecuente menor formación también aplica con preferencia el precepto y se
resiente el ordenamiento jurídico como un todo relacionado.
Voy
a acabar con algunos párrafos más de Nieto que antes expresa esa utilización de
la norma como coartada y de eludir responsabilidades para seguir: "Los
funcionarios no toman decisiones autónomas, sino que se limitan a cumplir
normas generales. De esta forma la responsabilidad se diluye por completo: no
hay responsabilidad en el dictado de la norma abstracta, puesto que por sí
misma no es operativa; y no hay responsabilidad en la aplicación concreta de la
norma, puesto que sería inicuo exigir cuentas a quien está cumpliendo con
su deber."
Nieto
aún escribió años más tarde una revisión de la obra que comentamos y en 1996
público La "nueva" organización del desgobierno"
Espero
que esté clara la situación hoy más aguda y que la Justicia vaya tomando nota
de la situación y de cómo a través del legislativo los partidos políticos
marcan o limitan su acción si sólo aplican la Ley y no la ley u ordenamiento
como Derecho que ha de informar la actuación de todos los poderes públicos como
dispone la Constitución.
Pero
también a la Justicia le vendría bien releer otra obra de Nieto: Balada
de la ley y la justicia.
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