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martes, 3 de marzo de 2020

Amalia López Acera. Ventajas de las Newsletters o boletines en las administraciones públicas

Por Amalia López Acera blog.- Hace unas semanas planteaba en este artículo sobre el fin de las redes sociales que si bien las redes sociales no van a desaparecer, sí que van a sufrir un cambio ya que este modelo en el que hemos delegado toda la comunicación con los ciudadanos a través de las redes sociales empieza a mostrar síntomas de estar agotado.

Cada vez se hace más necesario encontrar un nuevo modelo de comunicación desde las administraciones públicas que permita dar respuesta a las crecientes exigencias de información y comunicación de la ciudadanía con las suficientes garantías de calidad y profesionalidad.

Para ello tenemos que explorar nuevos canales de comunicación que sean efectivos y que van más allá del uso de las redes sociales o de las notas de prensa.

Uno de esos nuevos canales son las newsletters o boletines de noticias, algo que no resulta novedoso en sí mismo ya que son muchas las administraciones públicas las que han editado durante años este tipo de publicaciones. La diferencia estriba sin embargo en el soporte utilizado ya que el papel ha sido sustituido por el formato digital.

En un principio fue la crisis económica la que provocó que este tipo de publicaciones dejaran de publicarse por el alto coste económico que suponía su diseño, edición, publicación y distribución de ejemplares en papel.

Años más tarde, la creciente preocupación medioambiental ha contribuido para que se dejen finalmente de editar.

En el departamento de comunicación del Ayuntamiento de Calp llevamos un tiempo experimentando con nuevos canales de comunicación con los ciudadanos y entre ellos está la newsletter o boletín de noticias.

En verano de 2019 decidimos poner en marcha una publicación digital de periodicidad semanal para remitir información de interés. Aquellos ciudadanos quieren recibir dicha publicación en su correo electrónico simplemente tienen que suscribirse en este enlace para recibir la newsletter.

Han pasado ya 8 meses desde que la pusimos en marcha y el balance no puede ser más positivo ya que tenemos casi 700 personas suscritas al boletín a día de hoy. Muchos más de los que esperábamos tener inicialmente ya que no es fácil que los ciudadanos «quieran» recibir información de una administración pública.
Aprovechando la experiencia de estos meses he recogido aquí algunas de las ventajas que puede tener para una administración pública contar con un canal de comunicación como este.

Así mismo espero que te sea de ayuda si estás pensando abrir una newsletter en tu administración pública.

Índice de Contenidos [Ocultar]

Ventajas del uso de las newsletters en las administraciones públicas

1.- Bajo coste económico
Como hemos dicho más arriba, a diferencia de las ediciones en papel las ediciones digitales tienen un coste mucho más reducido, lo que sin duda es de gran ayuda sobre todo si quieres que «acepten» que puedas poner en marcha este nuevo proyecto.

Los actuales programas informáticos permiten así mismo hacer composiciones de gran calidad con apenas conocimientos en diseño y maquetación.

Ya sea a través de WordPress o Mailchimp tenemos la opción de crear boletines de noticias con plantillas ya predefinidas muy fáciles de utilizar.

2.- Alternativa a las redes sociales
El último Estudio de IAB Spain 2019 sobre el uso de redes sociales señala que más de 25 millones de españoles utilizan a diario las redes sociales, lo que las ha convertido en uno de los principales canales de comunicación.

Sin embargo, hay personas que no están en redes sociales y si están no quieren que este sea el canal a través del que se informan.

Así, este formato en el que se envía la información a través del correo electrónico puede ser una buena alternativa para estar informado de lo que ocurre en tu ayuntamiento, en tu universidad o en el ministerio que te interesa sin tener que estar conectado a las redes sociales.

También desde las administraciones públicas debemos apostar más por este canal que por el de las redes sociales y la razón es sencilla. Si un día cierra Twitter o Facebook todos esos seguidores se pierden, y ojo, ya lo hemos visto con Tuenti o Google +, mientras que las listas de correo de estas publicaciones son nuestras y siempre las tendremos.

3.- Saber que no te vas a perder nada
Este es uno de los principales motivos que nos llevaron a crear la newsletter. Muchas personas a pesar de seguir los perfiles oficiales del ayuntamiento a través de redes sociales nos decían que no habían visto tal o cual publicación.

Y esto es algo cada vez más habitual ya que la aplicación del algoritmo por parte de las plataformas de redes sociales provoca que no se muestren todos los contenidos que se publican sino solo unos pocos. Ya lo hemos dicho en varias ocasiones, el alcance orgánico es cada vez menor y puede ser que parte de los contenidos que publicas en el Facebook o Instagram de tu administración no esté llegando a toda las personas que te siguen.

Por eso aquí lo analizamos desde dos puntos de vista:
-desde la administración pública ya que «confiar» que publicando en redes sociales llegamos a todo el mundo no es muy fiable, por lo que tenemos que tener más canales para intentar alcanzar a toda la población.

-como ciudadano ya que así nos garantizamos que no nos vamos a perder ninguna información de interés. Y esto de «perderse» información no es cosa menor. Si se publica el inicio del plazo para una ayuda o subvención y no lo vemos, puede ser que se nos pase y no podamos optar a ella. En cambio, si sabes que vas a recibir esa información si o sí, te garantizas no perderte nada.

4.- Medir el alcance de las publicaciones
Los programas de envío de newsletters permiten poder medir el alcance de los envíos de mensajes, las tasas de apertura, los clicks en los diferentes contenidos, etc.

Estas plataformas facilitan informes estadísticos muy completos para ver qué temas o asuntos interesan más a nuestros ciudadanos.

También podemos crear listas de distribución en función de edades, temáticas, etc.. enviando incluso diferentes boletines a colectivos determinados.

5.- No te va a exigir mucho más trabajo
En realidad el contar con una newsletter no exige más trabajo extra en cuanto a la búsqueda de contenido sino más bien al contrario.

La estrategia sería la de seleccionar de toda la información que se genera desde la administración pública aquella que es más importante y relevante, no se trataría por tanto de enviar todo, sino todo lo interesante.

En nuestro caso hemos decidido enviar en cada boletín entre 6 y 9 informaciones de las que se generan a lo largo de la semana, un número muy pequeño con respecto a todas las publicaciones que hacemos en las diferentes redes sociales.

Sin duda una de las claves del éxito de la newsletter es el contenido que seleccionas y que este sea de interés para el ciudadano.

6.- Se adapta a tus características
Una de las mayores ventajas de este canal de comunicación es que puedes elegir la periodicidad en función del tamaño de tu administración, de los contenidos que generas, de los recursos que tienes para poder gestionarla, etc.
La elección de si los envíos son semanales, mensuales o bimensuales depende de ti por lo que tienes que decidir en función de los elementos que hemos señalado, pero siempre teniendo en cuenta de que lo que envíes sea de interés para el ciudadano.

Si una semana no tienes nada interesante que enviar, no lo envíes. Es mejor no enviar nada a que los ciudadanos nos terminen viendo como spam.

7.- Mejora la imagen de la administración pública
Ya se ha repetido en este blog en más de una ocasión que todo aquello que contribuya a mejorar la imagen de la administración pública será bienvenido, ya que no vamos muy sobrados de ella.

Las newsletters pueden ser una buena opción ya que de forma periódica aquellas personas que se han suscrito a nuestro boletín recibirán un correo electrónico en su buzón y es una forma de «recordar» que estamos ahí trabajando para esos ciudadanos.

De ahí que la selección de la información que va a en ese boletín sea realmente de interés y de utilidad para los ciudadanos si no queremos que se den de baja de dicho servicio.

8.- Si tienes que elegir un solo canal, puedes apostar por este
Uno de los problemas que encontramos en las administraciones públicas es que en la mayoría de los casos no cuentan con personal que se puedan dedicar en exclusiva a gestionar la comunicación.

Puestos a elegir entre todos los canales existentes una buena opción pueden ser estos boletines de noticias en donde nos aseguramos poder llegar a aquellas personas que realmente quieren recibir información de nuestra administración.

Su coste reducido, la rapidez de elaboración, la sencillez en la distribución, etc. pueden ayudarnos a difundir información sin tener que emplear tanto tiempo y recursos como requiere por ejemplo la gestión de las redes sociales.

La elección de un canal de comunicación u otro va a depender en última instancia de diversos factores por lo que se hace necesario contar con un plan de comunicación en el que se fije la estrategia que en materia de comunicación vamos a seguir en nuestra administración pública.

Si hasta ahora no habías pensado en la newsletter como un canal de comunicación para tu administración pública puede ser un buen momento para darle una oportunidad.

Podemos seguir la conversación en:

miércoles, 30 de mayo de 2018

Las Administraciones Públicas necesitamos de las redes sociales

"Las administraciones públicas no se han dado todavía cuenta de que están perdiendo una oportunidad de oro para situarse como fuente de información y de referente para los ciudadanos"

El Blog de Amalia López Acera.-  Que las redes sociales están cambiando la forma que tenemos de relacionarnos y de comunicarnos entre nosotros es algo que ya pocos ponen en duda. De hecho, cada vez vemos más a Facebook, Twitter o LinkedIn como los mejores canales para conocer a personas nuevas (networking) o para mantener el contacto con aquellas que ya lo conocemos tanto en el plano profesional como en el personal.

Sin embargo, las redes sociales están demostrando que no sólo sirven para establecer contactos con otras personas, sino que se están convirtiendo en uno de los principales canales de acceso a la información para muchas personas desplazando tanto a los medios de comunicación tradicionales como a otras fuentes de información.

¿Y qué está pasando mientras tanto en las administraciones públicas? Pues podríamos decir que está ocurriendo un poco de todo ya que cada administración se encuentra en un punto diferente, y así tenemos administraciones que no tienen presencia en redes sociales y otras que sí que están y que lo que están haciendo muy bien.

Lo que sí podemos constatar es que en su conjunto las administraciones públicas están todavía muy por detrás en lo que a la utilización de redes sociales se refiere comparando con lo que están haciendo marcas y empresas. Y es que todavía son muchos los que piensan que esto de las redes sociales no es para las administraciones públicas.

Pues bien, yo considero que es todo lo contrario y que somos las administraciones públicas las que más necesitamos de las redes sociales.
Y vamos a ver porqué:

No disponemos de presupuestos para publicidad
Las empresas y las marcas destinan dinero y recursos para acciones de marketing y publicidad porque saben que obtendrán un ROI (Return On Investment), es decir, un retorno de la inversión, lo que viene a ser gastar 10 euros en publicidad para poder ganar 15. Pero esto no es así en el caso de las administraciones públicas ya que si invierto 10 euros en publicidad me quedaré sin 10 euros para invertir en otras cosas.

Está claro que nuestro ROI es otro: dar a conocer información a los ciudadanos, mejorar nuestra imagen, etc.… pero esto no se traduce en más dinero, por lo que cada vez es menor la inversión que se hace en campañas de marketing y publicidad desde las administraciones públicas y sobre todo porque la apuesta que se hace es sólo en medios tradiciones (prensa, radio…) cuyo alcance cada vez es menor.

Los ciudadanos están en redes sociales
En muchas ocasiones desde algunas administraciones públicas se cuestiona el hecho de que los ciudadanos utilicen redes sociales, y si lo están no son los ciudadanos “de su administración pública”. Esta es una forma rápida y simplista de quitarse el problema de encima, como no hay usuarios míos en las redes sociales no tengo porqué estar en redes sociales.

Y yo me pregunto, ¿cómo saben que esos “sus” usuarios no están en redes sociales? Es más, en muchos casos quienes afirman este tipo de cuestiones no suelen tener perfiles en redes sociales.

Pero ya empezamos a tener datos como por ejemplo los facilitados por el Estudio Anual de Redes Sociales que cada año elabora IAB Spain en que decía con respecto al año 2017 que el 86% de los internautas españoles de entre 16 y 65 años utiliza redes sociales lo que supone que 19 millones de españoles utiliza las redes sociales.

Por tanto, los ciudadanos están en redes sociales, también los de tu administración pública y si en algún sitio tenemos que estar las administraciones públicas es donde están los ciudadanos ya sea en la plaza del pueblo, en nuestras oficinas o como es ahora, en redes sociales.

La administración electrónica nos ha “robado” espacios para conversar
Hasta hace unos años los ciudadanos para poder realizar cualquier trámite administrativo teníamos que acudir a las dependencias administrativas y este era precisamente el lugar principal desde el que accedíamos a toda la información de que disponía la administración. Así mismo, teníamos la posibilidad de conversar con las personas que trabajan en las administraciones públicas y hacerles llegar nuestra dudas, propuestas o solicitudes de información.

Pues bien, desde la introducción de la administración electrónica cada vez son menos los ciudadanos que nos desplazamos a las dependencias administrativas, algo que de por sí es positivo pero que conlleva un daño colateral no suficientemente calculado y es que, ¿ahora cómo le contamos a los ciudadanos las ideas, propuestas o nuevas iniciativas que ponemos en marcha si todos los trámites los realizan desde sus casas?

Pues bien, las redes sociales se pueden convertir en ese nuevo lugar en el que podemos comunicarnos y conversar con los ciudadanos. Si los ciudadanos utilizan las redes sociales para relacionarse con otras personas, ¿por qué no podemos estar también en redes sociales para que puedan conversar con nosotros?

Las páginas web no nos permiten conversar
Muchos señalan que si los ciudadanos necesitan información para eso están las páginas web, y sí, es verdad, otra cuestión es cómo es la información que aparece en la web y de lo que hablamos en este artículo.

Las páginas web son una de las principales fuentes de información pero estas lo serán en el caso de que busquemos información que ya sabemos que existe, pero si yo no sé que se ha publicado una información, por ejemplo, una nueva ayuda, ¿cómo voy a buscarla? Nadie se mete todos los días en las páginas web de todos los organismos públicos para ver si han publicado algo nuevo que nos pueda interesar.

Y no sólo eso, las páginas webs son estáticas y de carácter unidireccional y en pocas ocasiones permiten una comunicación bidireccional, por lo que son buenas como tablón de anuncios pero poco prácticas para poder entablar una conversación.

Cualquiera puede ofrecer información de la administración e incluso hacerlo mejor
La información que generan las administraciones públicas hasta ahora siempre les había pertenecido a ellas que eran las que tenían el monopilio de la misma pero desde que todo lo “colgamos” en internet cualquiera puede utilizar esa información y convertirse él mismo en una fuente de información de una información que no es suya.

Podría estar dándose el caso de que una administración pública no esté en redes sociales pero haya perfiles y cuentas en redes sociales que estén ofreciendo la información de esa administración pública y le esté generando ingresos a través de visitas a la web, venta de servicios de consultaría, productos, etc… a las personas que están detrás de esos perfiles y cuentas. Es fuerte, eh??

Pongamos un ejemplo: yo soy una asesoría y cojo la información que publican las diferentes administraciones públicas sobre ayudas a la contratación, subvenciones, etc. y con eso hago una página web y tengo perfiles en las diferentes redes sociales y me beneficio del espacio que deberían estar ocupando las administraciones públicas generando visita a mi web, consiguiendo más clientes, vendiendo infoproductos u ofreciendo consultoría.

Cuando he planteado esto en algún foto en el que participan administraciones públicas enseguida alguien dice que si no podemos hacer algo judicialmente.

Pues no, no podemos, bueno sí que podemos pero para qué si desde el momento que la información esté en la red cualquiera la puede utilizar y en realidad es un problema de la propia administración al no entender ni dar valor a la información que ella misma genera y comprender que el mundo en el que vivimos ha cambiado.

Esto en realidad es una cuestión de oportunidad y las administraciones públicas no se han dado todavía cuenta de que están perdiendo una oportunidad de oro para situarse como fuente de información y de referente para los ciudadanos.

El caso de la información sanitaria es uno de los más llamativos. Mientras millones de ciudadanos se están documentando sobre dolencias, enfermedades y tratamientos consultando páginas web en internet de dudosa procedencia muchas administraciones públicas del ámbito sanitario no “creen” necesario estar en redes sociales y si lo están es para publicar notas de prensa de tal o cual cargo político.

Podemos mejorar nuestra imagen antes los ciudadanos
Si algo necesitamos las administraciones públicas es mejorar la imagen y la opinión que de nosotros tienen muchos ciudadanos.

Pues bien, las redes sociales nos ofrecen una buena oportunidad si sabemos aprovecharla para cambiar esa imagen, ¿cómo?

Participando en el espacio virtual más íntimo que hoy tenemos los ciudadanos: las redes sociales. Siempre digo que aquella administración pública que abre una fan page en Facebook (por ejemplo) está abriendo una puerta para relacionarse de una forma diferente con los ciudadanos.

Si conseguimos dar con el tipo de información, el estilo y el tono que le interesa al ciudadano conseguiremos que nuestras publicaciones aparezcan mezcladas entre las fotos de la boda de la sobrina y las fotos de la paella del domingo.

¿Alguien ha imaginado alguna vez que una administración pública se pueda colar con sus informaciones y estar al mismo nivel que las publicaciones de nuestros familiares y amigos?

No, somos conscientes en la administración del potencial que tenemos en nuestras las manos y de cómo podemos acercarnos a los ciudadanos para que nos vean no como una administración, sino como un conjunto de personas que trabajamos para otras personas.

Los ciudadanos pueden convertirse en nuestros aliados
La clave del éxito en redes sociales es conseguir que aquellas informaciones que publicamos sean lo suficientemente interesantes para los ciudadanos y que estos comenten y sobre todo compartan nuestro contenido.

Aquí no se trata de publicar sin más, de hecho, muchas administraciones públicas “creen” que están en redes sociales porque publican, e incluso, publican mucho; pero si esas publicaciones no consiguen interacciones (lo que se conoce como engagement) no sirve absolutamente de nada. Es más, con el algoritmo de Facebook es posible que incluso esas publicaciones no las vea nadie.

El objetivo por tanto es que los ciudadanos compartan nuestras publicaciones, ¿por qué? Porque serán nuestros mejores embajadores y prescriptores y podremos llegar a más ciudadanos y sobre todo llegar de una forma mejor. Expliquemos esto.

Pongamos por caso que yo soy el Ayuntamiento X y publico una información. En general, los ciudadanos somos muy reacios a compartir información de una administración pública entre otras cosas por la mala imagen que tiene la administración y porque en muchos casos la información que se publica no es de interés para el ciudadano sino para el cargo público que está al frente.
Pues bien, imaginemos que la gente comparte la información de mi ayuntamiento y la pone en su muro. Ya no es lo mismo que yo vea una información en la página de Facebook del Ayuntamiento a que vea esa información del Ayuntamiento en el perfil de Facebook de mi madre, mi pareja o mi prima. Con esta simple acción los ciudadanos nos están “avalando” delante de sus conocidos, les están diciendo que es información interesante, nos dan un plus de confianza y credibilidad.

Por eso, y para quien todavía tenga dudas, ¿alguien piensa que los ciudadanos van a compartir notas de prensa o fotos de políticos? No, no lo harán desde cuentas institucionales lo harán desde las propias cuentas de esos políticos de sus partidos y es que hoy más que nunca los ciudadanos nos están diciendo que no quieren que les mezclemos la información de servicio público con la información de contenido político.

Volviendo al ejemplo del ámbito sanitario: los ciudadanos queremos información sobre cómo prevenir un tipo de cáncer, cómo solicitar cita previa o síntomas de que nuestro hijo tiene meningitis. Y no, no quiero la foto del ministro reuniéndose con no se quién.

Por tanto, las administraciones públicas necesitamos más que nunca estar en redes sociales y necesitamos estar para poder contarles a los ciudadanos lo que que estamos haciendo. Y no sólo eso, sino que debemos estar para poder escuchar también lo que esos mismos ciudadanos nos tienen que decir.

Nunca ha sido tan fácil como hasta ahora saber lo que opinan, sugieren y proponen los ciudadanos. Porque no todos son críticas, insultos y amenazas en redes sociales, si sabemos escuchar detrás de ese “ruido” que se genera en ocasiones en redes sociales podemos encontrar propuestas interesantes y si sabemos hacer una escucha activa de las mismas nos pueden ayudar a mejorar el servicio y la atención que ofrecemos a los ciudadano.


Así que ya sabemos, aprovechemos esta oportunidad y apostemos por una nueva relación con los ciudadanos que sea más cercana, más abierta, más participativa y más colaborativa y hagámoslo en el canal que más fácil no lo pone en estos momentos: las redes sociales.

Si quieres continuar con la conversación te puedes unir a los grupos de:

martes, 5 de diciembre de 2017

Sergio Jiménez: ¿Para qué medir webs públicas?

"Voy a hacer una encuesta sobre lo que necesita la gente que crea de un modo o de otro webs de organizaciones públicas para gestionar su trabajo a base de datos reales"

Por Sergio Jiménez.- Analítica web publica blog.- Cuando hace más de cuatro años abrí el blog estaba en una etapa de cambios. Acababa de decidir cambiar de aires profesionales y encontré esto que juntaba tecnología, investigación y Administraciones Públicas, pero más enfocado a la acción que la academia, en la que ya había trabajado este triángulo. 

Sin embargo, no sabía demasiado de analítica web: acababa de ver los vídeos de google y leerme un par de libros. Sin embargo, mi idea era, conforme aprendía, contarlo para que la gente pudiera usarlo también. En todo caso, tenía la idea de que la gente quiere hacer las cosas mejor, pero que por múltiples cuestiones, no había hábito de medir webs públicas. Ahora, haciendo un poco de inventario, creo que las cosas han salido bien a medias. Por un lado, hay mucha más gente que antes preocupada por medir y hacer las cosas mejor. Sin embargo, creo que se puede hacer más de lo que se hace, pero para eso volvamos al principio de todo, la primera pregunta. ¿Para qué medir webs públicas?

Por qué no se suele medir webs públicas
Hay una conversación que suelo tener con mucha gente que conoce el blog. Suele ser, más o menos esto:
(Interlocutor(a) simpático/a)-Me gusta mucho el blog. Es muy interesante
(Yo)- Gracias
(Interlocutor(a) simpático/a)- La verdad es que tenemos Analytics, pero no lo solemos usar. Miramos si entra gente y eso, pero la verdad es que no sabría sacar nada en concreto.

Esto suele dar lugar a una conversación un poco más larga en la que podría decir que hay varios motivos por los que mi interlocutor (y mucha gente en general) se encuentra en la misma situación:

-No tengo tiempo para mirarlo. Esto es así: el trabajo es una bola creciente y o bien no encuentras tiempo, o bien en el equilibrio de prioridades/esfuerzo no acaba de compensar.

-Lo miro pero no saco mucho. Un colectivo importante de gente me cuenta que lo cacharrea algo, pero que no le saca mucho juego a la cosa. Claro, aunque Google se esfuerza bastante en facilitar el acceso, y la información relevante, la versatilidad de la herramienta hace que ya la simple vista genere zozobra a los no iniciados

-Lo miro, pero no sé que hacer/no puedo hacer lo que creo. Este escenario es más avanzado. Tener una idea de lo que hay pero no saber por dónde seguir.

A todos estos hay que sumar otro colectivo que supongo que existe aunque no me lo dice (creo que por compasión), que es la que piensa que esto es una tontá y que para qué meterse.

Resumiendo. La gente, incluso teniendo interés, tiene complicado medir webs públicas y más aún hacer algo con ello.

Pero, ¿qué deberíamos medir en la web pública?
Este panorama no parece bueno para alguien con un blog de Analítica web para administraciones públicas. Sin embargo, la sensación que en su mayoría son cuestiones de medios y no de fines. Es decir, hay mucha gente con ganas de mejorar el servicio público a partir de los datos, pero no sabe cómo empezar.
En realidad tenemos dos puntos de fricción claros. El primero es el de seleccionar la información y convertirla en conocimiento y, con todo ello, hacerlo operativo. Para resolver este problema tenemos estos puntos de acción:


  • -Medir lo que pasa en la web. Lo primero es saber qué datos son relevantes para una organización ( y para un puesto). La cuestión es que aunque no tenemos tiempo o medios para elegir la información adecuada. Esto tiene dos componentes: el cognitivo (cuáles elegir) y el técnico (cómo medirlos). En todo caso, esto nos debe servir para saber qué es lo que debemos mirar y centrarnos en lo que hay.
  • -Saber lo que significa lo que medimos. Para convertir un dato en información necesitamos aportarle significado y contexto. Aunque hay bastante material para saber qué significan (incluido este blog), lo cierto es que este trabajo requiere una transición más natural. Ver la información de manera que podamos extraer conclusiones de dónde estamos.
  • -Entender el contexto. Por último, incluso sabiendo lo que pasa y lo que significa, todo el mundo necesita saber si lo que pasa es normal. Todos buscamos saber si quien hace lo que nosotros experimenta lo mismo. Así sabemos si lo hacemos bien y, de paso, si vemos quien lo hace mejor, podemos aprender.

Y medir ¿para qué?
Básicamente medir es algo que no aporta valor en sí mismo. Medimos para algo en concreto. En nuestro caso, tenemos cuatro focos en los que centrar la atención:

-Para saber cómo está funcionando la web. La web en si misma es un elemento que tiene un valor y una finalidad propios. Saber si más gente entra en la web, está más tiempo o tiene más o menos importancia en la organización es un fin importante para la web.

-Saber si mis servicios se dan sin problemas. La siguiente pregunta es la básica. ¿Usa la gente mis espacios digitales para acceder a los servicios? Aquí ya no nos referimos a cuántos se hacen (que deberíamos) sino a cuánta gente accede, cómo o cuántos abandonan.

-Conocer la utilidad de mi contenido. No todo son trámites. De hecho, la mayoría del uso de las webs públicas es contenido (leer información, datos, comunicaciones) y podemos saber si el contenido es mejor o peor. A partir de ello, podemos saber qué temas son los que más importan a la gente, y cómo podemos hacer que su lectura sea mejor o peor.

-Valorar mi estrategia de comunicación. Por último, pensemos que una parte muy importante de la web empieza antes de la web, cuando la comunicamos. Si estudiamos cuánto tráfico viene de dónde a hacer qué cosas y como se comporta, podemos mejorar nuestros servicios.

¿Cómo faciltamos esto?
Aquí vamos a lo importante. Soy consciente que la gente no quiere especialmente medir. Quiere hacer, y hacer sabiendo. Estoy convencido de ello, porque parte de mi trabajo en muchos clientes es ayudarles a esa transición. Sin embargo, creo que, en todo caso, tenemos una falta de contexto y de comprensión del funcionamiento de la web pública. Mientras que en el sector privado, organizaciones como ComScore o Nielsen hacen cientos de estudios para mejorar webs de todos los sectores. Esto es algo que he intentado hacer con estudios como los de transparencia o los de tramitación.

Como nadie sabe más de lo que necesita que quien lo necesita, necesito vuestra ayuda. Voy a hacer una encuesta sobre lo que necesita la gente que crea de un modo o de otro webs de organizaciones públicas para gestionar su trabajo a base de datos reales.

-¿Quién puede participar? Todas las personas que trabajan en el sector público y cuyo trabajo tiene que ver con una web. Esto incluye:
-Personal técnico
-Responsables de comunicación y contenidos
-Personas a cargo de sedes electrónicas
-Responsables de servicios que tienen un  importante componente electrónico.
-¿De qué tipo de webs? De cualquier tipo, sedes, portales de transparencia, perfiles del contratante, webs de información, portales de datos abiertos… Lo único importante es que sean de una organización pública.
-¿Cuándo? Desde ya hasta el 15 de enero.
-¿Cómo? Rellenando el cuestionario al que llegáis haciendo clic en el botón
-¿Algo más? Si no os importa, compartidlo  tanto en redes sociales como a todas las personas que creáis que está en la misma situación
-¿Y qué haras con todo esto?
-Un estudio sobre las necesidades de información sobre el uso de la web
-Dos proyectos en progreso de los que aún no puedo hablar

Así que muchas gracias.