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miércoles, 26 de agosto de 2020

Presión para que Hacienda y Seguridad Social pierdan privilegios tras una quiebra

Los empresarios quieren que tanto la Seguridad Social como Hacienda pierdan privilegios a la hora de cobrar tras una quiebra. La CEOE ya se lo ha pedido formalmente al Gobierno

Revista de prensa. CARLOS SÁNCHEZ.- El Confidencial.- La patronal CEOE ha abierto un nuevo frente de negociación con el Gobierno. En concreto, ha planteado al Ejecutivo la necesidad de que la Administración pierda sus actuales privilegios a la hora de cobrar cuando una empresa se acoja al concurso de acreedores.

Los empresarios, en concreto, reclaman una modificación del artículo 280 de la nueva Ley Concursal, cuyo texto refundido se publicó el pasado 5 de mayo en el BOE, y que vuelve a situar a la Seguridad Social y a Hacienda como acreedores preferentes para actuar contra el patrimonio existente de la empresa que ha entrado en situación de quiebra.

La ley precisa que son créditos con privilegio general los salarios de los trabajadores afectados por el concurso, hasta el triple del salario mínimo interprofesional (2.850 euros mensuales), y las retenciones del IRPF y de las cuotas a la Seguridad Social impagadas. Es decir, que la ley sitúa la Administración en los primeros lugares a la hora de actuar contra la masa patrimonial que sobreviva en la empresa. Por detrás quedan los acreedores privados.

María Jesús Montero, junto al presidente de CEOE, Antonio Garamendi. (EFE)
Lo que la CEOE pretende es que esta posición de privilegio la pierda la Administración en favor del sector privado con un argumento: en la actual coyuntura, muchas empresas a las que se les debe dinero irán a la quiebra, ya que cuando estén en condiciones de cobrar, el patrimonio de la empresa en concurso se habrá esfumado. Es decir, se teme que por los problemas de la empresa deudora acabe el acreedor en situación de insolvencia, lo cual significaría multiplicar por dos el problema.

Los impagos, de hecho, son hoy la gran amenaza que pende sobre la tesorería de muchas empresas, como acaba de poner de manifiesto el Banco de España en un informe en el que revela que una de cada tres empresas corre el riesgo de ser morosa.

La reivindicación de la patronal ya se puso de manifiesto en la cumbre empresarial celebrada antes de las vacaciones de verano por algunos participantes. Algo que debe interpretarse como un aviso a navegantes. Como se sabe, la presentación ante los juzgados de lo mercantil de los concursos de acreedores está hoy congelada por una moratoria que aprobó el Gobierno en los momentos más duros de la pandemia, cuando los tribunales estaban cerrados.

Las cicatrices de la crisis
En concreto, un real decreto-ley publicado en abril estableció que, hasta el 31 de diciembre de 2020, los jueces no admitirán a trámite las solicitudes de concurso necesario que se hayan presentado desde la declaración del estado de alarma. Eso quiere decir que las cicatrices de la crisis sobre el tejido productivo no se dejarán ver con claridad hasta 2021, cuando los tribunales empiecen a tramitar las peticiones de quiebra.

Es más, el real decreto-ley, en aras de proteger las empresas con mayores dificultades de tesorería, estableció que, durante el plazo de un año a contar desde la declaración del estado de alarma, es decir, hasta el próximo 14 de marzo, el deudor no tendrá el deber de solicitar la liquidación de la masa activa cuando conozca la imposibilidad de cumplir con los pagos comprometidos o las obligaciones contraídas con posterioridad a la aprobación del convenio concursal.

La CEOE entiende que estahiperprotección’ de los deudores puede poner en riesgo el futuro de empresas que hoy son solventes, pero que entrarían en zona de riesgo si no son capaces de ponerse al día con sus deudores. De hecho, la ley aclara que el juez no dictará auto abriendo la fase de liquidación, aunque el acreedor acredite la existencia de alguno de los hechos que pueden fundamentar la declaración de concurso.

Este asunto, junto a la regulación del teletrabajo y, sobre todo, la extensión de los ERTEs hasta más allá del 30 de septiembre, forma parte del paquete de reivindicaciones de la CEOE ante el Gobierno.

Moncloa ha previsto una nueva cumbre el próximo 4 de septiembre, a celebrar en Palma de Mallorca, pero como dicen fuentes de la patronal, esa reunión tiene un carácter más formal que de fondo. Se ha elegido la capital balear no por casualidad, sino porque se quiere visualizar la preocupación del Gobierno por el turismo, de ahí que en CEOE se hable más de una ‘foto’ que de un encuentro formal de trabajo. Las negociaciones sobre la duración de los ERTE se prologarán durante el mes de septiembre.

lunes, 3 de agosto de 2020

Las deseadas (y temidas) vacaciones de 2020: los trabajadores afrontan su descanso entre la extenuación y la incertidumbre

-Vigilar el gasto y dedicar tiempo a trabajar la propia empleabilidad...
...son algunos de los consejos de los expertos
-Situaciones extraordinarias como la gran cantidad de ERTEs activos obligan a recalcular el número de días de vacaciones


Revista de prensa. El Economista.com Por Ramón Oliver. ¿Y si reservamos un apartamento y luego no podemos ir y perdemos el dinero? ¿Y si la piscina de la urbanización está cerrada? ¿Y si no nos dejan ir a la playa o nos obligan a tomar el sol con mascarilla? ¿Y si nos reciben mal por venir de otra Comunidad Autónoma? ¿Y si hay rebrotes en el lugar de destino? ¿Y si volvemos a la fase 3 o a la 2 o a la 1? ¿Y si restauran el estado de alarma y nos pilla a 400 kilómetros de casa? ¿Y si en mi empresa no ven bien que me coja vacaciones en estas circunstancias? ¿Y si se cuestiona mi lealtad o mi compromiso? ¿Y si dejo a mis compañeros colgados cuando hay poco personal y más me necesitan? ¿Y si estoy en un ERTE y pierdo mi derecho a vacaciones? ¿Y si no me vale la pena cogerme una semana porque, después de todo, puedo seguir teletrabajando desde donde estemos?


Posiblemente, nunca antes los trabajadores españoles habían planteado tantas objeciones a sus propias vacaciones como muchos lo están haciendo estos días. Ni, posiblemente, tampoco nunca las habían necesitado tanto como este año. Porque después del extenuante periodo de confinamiento e incertidumbre a todos los niveles impuesto por la pandemia del coronavirus, tomarse unos días o semanas de relax se antoja, más que recomendable, absolutamente necesario. Los nubarrones que se ciernen sobre el panorama laboral y la inquietud por los rebrotes hacen que, sin embargo, ese merecido descanso se aborde con la mano puesta en el freno de mano.

"Otros años se trataba de cansancio básicamente físico. Pero tras más de 90 días confinados, con riesgo para la salud, el cansancio ha sido emocional, mental y de valores"
"¡Claro que van a ser unas vacaciones diferentes: las vacaciones TCV (Tras el Coronavirus)!", zanja Juan Carlos Cubeiro, consejero de Human Age Institute. Este experto señala que para entender lo mucho se necesita el descanso hace falta entender la naturaleza del cansancio acumulado. "Otros años se trataba de cansancio básicamente físico (agotamiento). Pero tras más de 90 días confinados, con riesgo para la salud, el cansancio ha sido emocional (provocado por el miedo), mental (14 horas diarias de media frente a la pantalla) y de valores (una crisis medioambiental y de empleo)", argumenta.

En esas circunstancias tan extraordinarias, es inevitable que las personas se plateen el receso veraniego de una manera distinta a otros años. También desde un punto de vista emocional. "Las situaciones extremas o imprevistas potencian los miedos internos"" explica Elisa Sánchez, directora de Idein. Algo que, continúa esta psicóloga, provoca dos tipos de reacciones extremas en relación a las vacaciones. "Están las personas que, ante una situación que no controlan como esta, pierden también ellas el control y deciden que hay que darlo todo en las vacaciones y tirar la casa por la ventana. Y están aquellas otras más prudentes que ponen el foco en aquello que sí pueden controlar, y en vacaciones se quedan en casa, se van al pueblo o allí donde se sientan más seguras".

Empresas en dificultades
Cuando todavía resuenan los ecos de la reprimenda viral del empresario Kike Sarasola a algunos de sus roomies (empleados de Room Mate) por poner pegas a reincorporarse a sus puestos tras el ERTE ("¡No estáis de vacaciones, estáis en un ERTE!"), muchas voces apuntan que no solo está siendo un periodo difícil para los trabajadores. Las empresas también lo están pasando muy mal.

"Algunas ya han desaparecido o lo van a hacer próximamente", lamenta José María Fernández Mota, director del Área Laboral de MA Abogados. Y recalca que los líderes empresariales "además del estrés personal por la situación, cargan con una enorme preocupación por el futuro de sus empresas (la gran mayoría en España son pymes) a corto plazo". Este abogado pide a los trabajadores flexibilidad y empatía. "Porque tras varios meses de suspensión de actividad, es el momento de dar lo mejor de cada uno. Todos debemos arrimar el hombro en esta situación", reclama.

Que la paulatina vuelta a oficinas, tiendas e industrias se haya producido a las puertas del periodo vacacional ha supuesto para muchas empresas un alivio, pero también una complicación. Si la organización de las vacaciones del personal es normalmente una tarea que obliga a los responsables de gestionarla a hacer encaje de bolillos, en las actuales circunstancias mucho más. Laia Hernando, sales operator de Woffu, indica que nuevas casuísticas han venido a enredar ese ya de por sí complejo rompecabezas. "Por un lado, muchas empresas han solicitado a sus trabajadores concentrar las vacaciones en agosto, para así focalizar la actividad en el último cuatrimestre con todos los equipos disponibles". Una opción que, advierte, podría provocar "la 'desertificación' de la empresa durante ese mes si no se hace ordenadamente".

Al respecto, José María Fernández Mota recuerda que las empresas tienen la facultad de reorganizar el período de disfrute de las vacaciones atendiendo a las circunstancias organizativas. Pero, eso si, precisa, "siempre que haya pacto entre empresa y trabajador". Por esa razón, este especialista aconseja a las empresas "

El lío de los ERTEs
Otro elemento desestabilizador es la gran cantidad de ERTEs en marcha. Una circunstancia que, comenta Laia Hernando, obliga a recalcular el periodo de descanso. "Al ser un ERTE una suspensión del trabajo temporal, los días de vacaciones no se devengarán en su totalidad y por ello se debería restar al saldo inicialmente asignado la parte no devengada". Fernández Mota aclara que hay que distinguir entre "los trabajadores que han estado en ERTE de suspensión (no han generado vacaciones durante ese tiempo), y los que han estado en ERTE de reducción (sí han seguido prestando jornada laboral y, por tanto, han generado vacaciones)".

"Hay cierta prisa de los trabajadores por cogerse las vacaciones lo antes posible, no vaya a ser que luego no sea posible viajar"
Con todo, ¿tienen motivos los trabajadores para sentirse cohibidos a la hora de pedir sus vacaciones por miedo a represalias o a lo que puedan pensar de ellos sus empresas? Desde el sindicato Comisiones Obreras, su director de RRHH, Carlos Rodríguez, asegura que ningún indicio apunta en esa dirección. "Total normalidad en ese sentido. Como mucho, sí hay cierta prisa de los trabajadores por cogerse las vacaciones lo antes posible, no vaya a ser que luego no sea posible viajar".

Además, remarca Elisa Sánchez, "todos necesitamos un respiro, una pausa, un oasis para recuperarnos de todo lo que ha pasado. Es necesario desconectar, descansar, relajarse, divertirse, compartir... En especial cuando las informaciones que nos llegan son de que pueden volver a producirse situaciones similares en octubre".

jueves, 11 de junio de 2020

Las oficinas del SEPE volverán a abrir el 15 de junio en territorios en fase 3

CSIF reclama la presencia de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para garantizar la invulnerabilidad de gestores y usuarios

ElDerecho.com.- Las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) volverán a abrir al público el próximo martes, 15 de junio, en los territorios que se encuentren en fase III, aún por determinar, siempre que cumplan las medidas en materia de riesgos laborales contempladas en el protocolo del SEPE, según ha comunicado la dirección de este organismo a la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

El sindicato rechaza esta apertura "inmediata" porque todavía hay cerca de 200.000 expedientes de ERTE sin resolver, además de otro número significativo de desempleados pendientes del abono de otras prestaciones extraordinarias de protección por desempleo aún sin cuantificar, según CSIF.

En este sentido, CSIF considera que se debería estabilizar esta carga de trabajo para proceder a la reapertura con las debidas garantías al ser "más que previsible que la angustia e incertidumbre de estas personas se trasladará a las oficinas del SEPE y a los profesionales que las atienden".

Además, CSIF rechaza la reapertura por fases planteada por los responsables del SEPE al considerar que las oficinas de prestaciones del SEPE deben reanudar la atención al público al mismo tiempo, de la mano de las comunidades autónomas con las que se comparte el espacio físico en las oficinas, garantizando "las mismas y máximas medidas de seguridad sanitaria, además de la vigilancia de seguridad, tanto para los gestores de prestaciones como para nuestros usuarios".

En este sentido, reclama la presencia de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en el conjunto de las unidades, que garanticen la invulnerabilidad tanto de gestores como de usuarios. "Poco sentido tiene reanudar la atención a nuestros usuarios en unos territorios sí y en otros no, si no podemos estar en condiciones de garantizar una respuesta efectiva al conjunto de desempleados a los que, lamentablemente, todavía no hemos podido llegar", subraya.

La carga laboral se multiplica por cinco y la plantilla solo sube un 10%
La organización denuncia que los profesionales del SEPE "desde que comenzó la crisis, han estado trabajando siete días a la semana y a doble turno, durante el confinamiento en sus propios domicilios y con sus equipos informáticos para resolver la avalancha de solicitudes de protección por desempleo, con una plantilla deficitaria".

De hecho, apunta que, respecto al año pasado, la carga de trabajo se ha incrementado un 530%, mientras que la plantilla solo ha aumentado un 10% con personal interino por seis meses, prorrogable a nueve.

CSIF señala que quedan por tramitarse la protección al colectivo de empleados del hogar, que aún no ha podido acometerse, además de las prestaciones ordinarias de la extensa carta de servicios del SEPE que ya se habían visto incrementadas exponencialmente antes de la pandemia y con motivo de la ralentización de la economía.

"Todo ello ha generado una lógica frustración y preocupación en los ciudadanos afectados, a los que los empleados públicos quieren seguir atendiendo, eso sí, en las mejores condiciones", ha añadido.