"La labor consultiva tiene además una dimensión preventiva: puede facilitar que los servicios gestores detecten contradicciones entre propuestas, normas y antecedentes"
Por Diana Antuña.- esPúblico.com blog.- La complejidad de los municipios de gran población explica
que el título X de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del
Régimen Local (LRBRL) haya separado funciones antes asociadas genéricamente a
la secretaría municipal. Dentro de ese modelo, la Asesoría Jurídica no es
simplemente un grupo de letrados ni una denominación alternativa de la
Secretaría: es el órgano administrativo previsto en el artículo 129 LRBRL para
prestar asistencia jurídica al alcalde, a la Junta de Gobierno Local y a los
órganos directivos. Su cometido comprende asesoramiento jurídico y
representación y defensa judicial del ayuntamiento, sin perjuicio de las atribuciones
expresamente reservadas a otros órganos.
La STC 143/2013, de 11 de julio vincula su existencia
obligatoria con la configuración de un ejecutivo local capaz de gestionar la
mayor complejidad administrativa de estos municipios. La pregunta relevante no
es solo si existe una asesoría, sino qué funciones corresponden a esta, cuáles
son propias de la Secretaría General del Pleno y qué alcance tiene la potestad
municipal de organización.
1.- Un órgano necesario con dos vertientes funcionales
El artículo 129.1 LRBRL identifica dos dimensiones
inseparables de la asistencia jurídica: la consultiva y la contenciosa. La
primera permite examinar la legalidad de proyectos, decisiones y actuaciones
sometidos al órgano por el alcalde, la Junta de Gobierno Local y los órganos
directivos. La segunda comprende la representación y defensa en juicio del
ayuntamiento, con respeto a las reglas procesales y de postulación aplicables.
Que el órgano asesore jurídicamente no significa que asuma por ello la
dirección política, la resolución de expedientes o todas las labores ordinarias
de instrucción administrativa. Artículo 129 LRBRL.
Esta caracterización expresa una función institucional:
ofrecer criterio jurídico al ejecutivo y sostener la posición procesal de la
corporación. Conviene distinguir entre el órgano, su titular y los letrados o
empleados adscritos. La atribución legal al órgano no convierte automáticamente
a cada integrante en titular ni sustituye las reglas de distribución interna
del trabajo, representación procesal y organización del personal.
La asistencia consultiva: objeto y método
El asesoramiento no se reduce a pronunciarse sobre la
validez abstracta de un acto ya redactado. Puede contribuir a identificar la
norma habilitante, comprobar la competencia del órgano que se propone actuar,
examinar la adecuación del procedimiento y advertir riesgos de impugnación
antes de adoptar una decisión. Es una aplicación funcional de la atribución del
artículo 129.1 LRBRL, no un catálogo cerrado de informes legalmente exigibles.
La forma concreta de solicitar y documentar esta asistencia dependerá de las
reglas aplicables y de la organización municipal. Artículo 129.1 LRBRL.
Debe separarse la consulta jurídica de la decisión
administrativa. El informe proporciona razones para decidir dentro de la
legalidad; no sustituye la competencia del alcalde, de la Junta de Gobierno o
del órgano directivo ni hace desaparecer su deber de motivar cuando proceda.
Del mismo modo, la posibilidad de consultar una cuestión no significa que
cualquier expediente requiera un informe previo de la Asesoría Jurídica. Para calificar
un informe como preceptivo es indispensable localizar una previsión normativa
aplicable, o identificar claramente una exigencia de la propia ordenación
interna sin atribuirle por ello rango legal.
La labor consultiva tiene además una dimensión preventiva:
puede facilitar que los servicios gestores detecten contradicciones entre
propuestas, normas y antecedentes. Esa utilidad aconseja precisar por escrito
el objeto de la consulta y distinguir la valoración jurídica de las
apreciaciones técnicas, económicas o de oportunidad que corresponden a otros
órganos. Se trata de una pauta de buena organización, no de una nueva
competencia exclusiva impuesta por el artículo 129.
Defensa judicial y continuidad institucional
La mención conjunta al asesoramiento y a la defensa en
juicio muestra que el legislador quiso dotar al ayuntamiento de una asistencia
jurídica que acompañe tanto la formación como la defensa de sus decisiones. En
la práctica, conocer los antecedentes administrativos puede ayudar a explicar
la posición municipal ante los tribunales; a la inversa, las controversias
judiciales permiten detectar problemas recurrentes que conviene comunicar a los
órganos competentes. Estas conexiones funcionales no autorizan a prescindir de
los requisitos procesales de representación y defensa ni a presumir que toda
intervención en un procedimiento judicial deba realizarla personalmente quien
ostenta la titularidad del órgano. Artículo 129.1 LRBRL.
Importa igualmente diferenciar la defensa en juicio del
ayuntamiento, expresamente mencionada en el precepto, de las necesidades
jurídicas de otras entidades con personalidad propia dentro del sector público
municipal. La extensión de la asistencia a cada una de ellas exige examinar su
régimen particular y los instrumentos jurídicos que la prevean; no debe
deducirse sin más de la referencia legal al ayuntamiento.
2.- Fronteras con la Secretaría General del Pleno
La cláusula inicial del artículo 129.1 preserva el artículo
122.5.e) LRBRL. El asesoramiento legal al Pleno y a sus comisiones corresponde
al secretario general del Pleno, funcionario con habilitación de carácter
nacional. La ley establece cuándo ese asesoramiento resulta preceptivo: entre
otros supuestos, si lo ordena la Presidencia o lo solicita un tercio de los
miembros con antelación suficiente; si se requiere mayoría especial; si una ley
lo exige para materias plenarias; y, en el control de los órganos de gobierno,
a solicitud de la Presidencia o de al menos la cuarta parte de los concejales.
No cabe, por tanto, presentar a la Asesoría Jurídica como sustituta general de
la Secretaría del Pleno. Artículos 122.5.e) y 129.1 LRBRL.
También debe distinguirse el asesoramiento jurídico
—actividad material del órgano del artículo 129— del asesoramiento legal
preceptivo como función pública reservada. El artículo 92 bis LRBRL remite,
para los municipios de gran población, al título X; y la disposición adicional
cuarta del Real Decreto 128/2018, de 16 de marzo, prescribe que la fe pública y
el asesoramiento legal preceptivo se ejercen en los términos de dicho título y
de la disposición adicional octava LRBRL. Esta especialidad obliga a
identificar en cada caso el órgano competente y el fundamento preciso de la
obligatoriedad del informe; no basta trasladar mecánicamente las reglas propias
de los municipios de régimen común.
El Dictamen 016/2026, de 14 de enero, del Consell Jurídic
Consultiu de la Comunitat Valenciana defiende que el catálogo general del
artículo 3.3 del Real Decreto 128/2018 no se extienda automáticamente al régimen
especial. El propio dictamen recoge un criterio diferente de la Secretaría de
Estado de Función Pública respecto de la distribución de funciones no
reservadas expresamente; por ello, su conclusión debe leerse como criterio
consultivo y no como resolución judicial definitiva. este Órgano consultivo
estima, sin perjuicio del parecer expuesto por la Secretaría de Estado de
Función Pública, y, en su caso, del criterio que, en última instancia, puedan
adoptar los órganos judiciales, que, el régimen de asesoramiento jurídico del
artículo 3.3 del Real Decreto 128/2018 no debería extenderse directamente a los
municipios de gran población.
Un modelo de distribución funcional, no una secretaría única
La especialidad del título X se entiende mejor al contemplar
conjuntamente tres piezas: el secretario general del Pleno, al que corresponde
el asesoramiento legal al Pleno y sus comisiones; el órgano de apoyo al
concejal-secretario de la Junta de Gobierno Local, con las funciones fijadas en
el artículo 126.4 LRBRL y en la disposición adicional octava; y la Asesoría
Jurídica, destinada a la asistencia al ejecutivo del artículo 129. No son
nombres intercambiables para una misma competencia. El órgano de apoyo
desempeña asimismo las funciones de fe pública de actos y acuerdos de órganos
unipersonales en los términos y con las salvedades de la disposición adicional
octava.d) LRBRL. Artículos 122.5, 126.4 y 129 y disposición adicional octava
LRBRL.
Este reparto obliga a responder por separado tres preguntas
cuando se prepara un expediente: quién tiene la competencia material para
decidir, qué órgano debe emitir el asesoramiento legal que la norma exige y quién
realiza los actos de fe pública. Reunir esas tareas bajo la expresión genérica
«servicios jurídicos» puede ocultar diferencias que afectan a la validez y
trazabilidad de la actuación administrativa.
El debate interpretativo aparece con especial intensidad
cuando se pregunta si el elenco de informes del artículo 3.3 del Real Decreto
128/2018 se proyecta íntegramente sobre los grandes municipios. El Dictamen
valenciano de 2026 contrapone la tesis de una aplicación automática del régimen
general a la especialidad del título X y de la disposición adicional cuarta del
propio real decreto; toma partido por esta última lectura. Pero también
reproduce el criterio de la Secretaría de Estado de Función Pública conforme al
cual, fuera de lo reservado a la Secretaría General del Pleno, la corporación
debe determinar la atribución del asesoramiento entre los órganos directivos
respetando el régimen especial. Esa discrepancia aconseja evitar afirmaciones
absolutas sobre todos los tipos de expediente. En el resto de supuestos de
asesoramiento legal, no expresamente reservados al secretario general del pleno
en la normativa citada, será la Corporación Local la que determine a qué órgano
directivo le corresponde el citado asesoramiento, respetando en todo caso, lo
dispuesto en el título X de la Ley 7/1985, y en la disposición adicional octava
de la mismaLos supuestos de asesoramiento preceptivo quedan limitados a los
expresamente previstos en el Título X de la LRBRL, en particular, a los
establecidos en el artículo 122.5.e) para la Secretaría General del Pleno
3.- Contratación pública: atribución específica y debate
sobre el contrato menor
Existe una atribución legal especialmente importante que no
se agota en el tenor del artículo 129. La disposición adicional octava, letra
e), LRBRL asigna al titular de la Asesoría Jurídica las funciones que la
legislación de contratos atribuye a los secretarios municipales, exceptuada la
formalización de los contratos en documento administrativo. Esta previsión debe
ponerse en relación con la disposición adicional tercera, apartado 8, de la Ley
9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (LCSP), que
contempla informes jurídicos en distintas actuaciones contractuales. La
consecuencia no es una competencia universal sobre toda la tramitación
contractual: se trata de identificar las funciones jurídicas concretas
asignadas por la legislación de contratos y la excepción legal a la
formalización. Disposición adicional octava.e) LRBRL.
La contratación menor ilustra la necesidad de prudencia. El
Dictamen 016/2026 del Consell Jurídic Consultiu en relacion al informe jurídico
también en contratos menores; se inclina por la no preceptividad general,
sin excluir informes facultativos o exigencias justificadas por la organización
municipal.
Alcance de la previsión contractual
La disposición adicional tercera.8 LCSP habla, entre otras
actuaciones, de informes en la aprobación de expedientes de contratación,
modificación de contratos, revisión de precios, prórrogas, mantenimiento del
equilibrio económico, interpretación y resolución. En el ámbito del título X,
su lectura debe coordinarse con la atribución al titular de la Asesoría
Jurídica prevista en la disposición adicional octava.e) LRBRL. Ello permite
distinguir entre el deber de recabar un informe cuando la legislación lo establezca
y la identificación de quien lo emite en el municipio de gran población. Son
cuestiones diferentes: la regla organizativa de atribución no crea por sí misma
todos los supuestos posibles de informe. Disposición adicional tercera.8 LCSP y
disposición adicional octava.e) LRBRL.
También es relevante la salvedad sobre formalización en
documento administrativo. Al excluirla expresamente de la atribución al titular
de la Asesoría Jurídica, la LRBRL impide entender que toda función
históricamente confiada a la secretaría municipal en materia contractual se
haya desplazado sin excepciones. La contratación exige, por tanto, leer
conjuntamente norma sectorial, regla organizativa especial y acto concreto del
procedimiento.
En los contratos menores el desacuerdo recogido por el
dictamen consultivo no gira principalmente en torno a la conveniencia de
controlar la legalidad, sino en torno a si la expresión legal «aprobación de
expedientes de contratación» comprende el procedimiento especial del artículo
118 LCSP. Este Órgano consultivo se alinea en la tesis mantenida
por la Junta de Contratación de la Xunta de Galicia y por Junta Consultiva de
Canarias, acerca del carácter no preceptivo del informe del servicio jurídico
en los contratos menores
4.- Funciones y Limites Autoorganización y límite de la
instrucción de expedientes
La autonomía municipal permite ordenar puestos, recursos,
circuitos de consulta y coordinación jurídica, pero exige respetar el núcleo de
funciones legalmente establecido. La diferencia entre emitir un informe sobre
un expediente y tramitarlo hasta propuesta de resolución es sustancial: en el
primer caso se presta asistencia jurídica; en el segundo se asumen tareas
instructoras. Como ejemplo de aplicación judicial, la Sentencia 76/2015, de 28
de abril, del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo n.º 1 de Gijón anuló la
asignación a la Asesoría Jurídica y sus letrados de la tramitación de
expedientes de responsabilidad patrimonial. Consideró insuficiente para
justificarla la relación de puestos de trabajo y las convocatorias invocadas
por el ayuntamiento.
El alcance de la sentencia
El litigio no versaba sobre la posibilidad de que los
letrados examinaran la legalidad de una reclamación patrimonial, sino sobre la asignación
de la tramitación administrativa hasta la propuesta de resolución tras una
reorganización municipal. El juzgado consideró que el artículo 129 LRBRL
delimitaba las atribuciones de la Asesoría Jurídica y que la relación de
puestos de trabajo y unas convocatorias previas no bastaban para ampliarlas en
los términos pretendidos. Su respuesta fue anular la resolución individual
impugnada y declarar que la tramitación discutida no correspondía al órgano ni
a sus letrados adscritos. la controversia se centra en la discrepancia acerca
del derecho aplicable.a partir de su vigencia, las funciones de la Asesoría
Jurídica aparecen delimitadas en dicho precepto, por lo que la atribución de
otras distintas no es conforme a derecho.
Esta resolución es relevante como advertencia contra la confusión
entre asesorar e instruir, pero debe situarse en su contexto. No convierte toda
intervención de los letrados en expedientes de responsabilidad patrimonial en
improcedente; tampoco decide necesariamente el reparto de cualquier otro
municipio con normas y circunstancias diferentes. La pregunta jurídica precisa
es qué tarea se encomienda, mediante qué instrumento, a qué puesto y con qué
fundamento normativo.
Una organización que preserve las reservas legales
Al definir el funcionamiento interno del servicio conviene
diferenciar los informes exigidos por norma, las consultas facultativas, la defensa
procesal y la gestión ordinaria de expedientes. La primera categoría requiere
especial atención al órgano competente y al momento de emisión; la segunda
permite adaptar la asistencia a los riesgos jurídicos; la tercera se rige también
por las reglas procesales; y la última corresponde al servicio gestor salvo
atribución válida en contrario. Esta clasificación es una herramienta
analítica, no una enumeración legal de puestos.
La STC 143/2013 avala que el legislador estatal establezca
la existencia necesaria de la Asesoría Jurídica dentro del modelo organizativo
común, pero no convierte la autoorganización municipal en irrelevante. El
municipio conserva espacio para dotar al órgano de medios y articular su
colaboración con otros servicios, siempre dentro de las competencias que la
legislación asigna a cada uno. Resulta especialmente importante que la
organización sea comprensible para quienes preparan propuestas de acuerdo: la
coordinación jurídica funciona mejor si el circuito de consultas se conoce
antes de la firma, no cuando surge el litigio.
5.- El titular de la Asesoría Jurídica: órgano directivo,
requisitos y nombramiento
La referencia final debe hacerse a la persona titular, que
no se confunde con un letrado asesor adscrito al servicio. Conforme a los
artículos 129.2 y 130.1.B) LRBRL, la titularidad tiene carácter directivo y
corresponde a la Junta de Gobierno Local nombrar y separar a quien la
desempeñe. El artículo 129.2 exige titulación en Derecho en los términos
legales y, además, la condición de funcionario de Administración local con
habilitación de carácter nacional o de funcionario de carrera del Estado, de
una comunidad autónoma o de una entidad local perteneciente a un cuerpo o
escala para cuyo ingreso se exija la titulación indicada por el precepto. La
designación por la Junta no elimina esos requisitos ni transforma por sí sola
la actividad jurídica en una función partidista. Artículos 129.2 y 130 LRBRL.
La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia
180/2011, de 23 de febrero rechazó que el desempeño histórico de labores de
asesoramiento y defensa judicial en Santiago de Compostela otorgase, sin
nombramiento por la Junta de Gobierno Local, el derecho a ser reconocido como
titular del órgano directivo. La resolución diferencia el puesto técnico de
asesor jurídico del órgano directivo introducido por la reforma de 2003. Se
trata de una decisión sobre la pretensión individual y la organización
municipal allí examinadas, no de una autorización para prescindir de las
condiciones legales de acceso ni de la independencia del juicio jurídico. El de
titular de la asesoría jurídica es un puesto distinto al de asesor jurídico,
con cometidos diferentes, pues, entre otros, tiene el específico de asistencia
jurídica al Alcalde, a la Junta de Gobierno Local y a los órganos directivos, y
con diferente forma de provisión, ya que es nombrado por la Junta de Gobierno
Local.
La diferencia entre ocupar un puesto jurídico y ostentar la
titularidad
El supuesto resuelto por el Tribunal Superior de Justicia de
Galicia permite apreciar por qué el desempeño efectivo de numerosas tareas
jurídicas, incluso durante años, no equivale al nombramiento para el órgano
directivo. El recurrente ejercía labores de asesoramiento y defensa de la corporación,
pero pretendía el reconocimiento del puesto de titular de la Asesoría Jurídica.
La Sala consideró distintos el puesto técnico que desempeñaba y el órgano del
artículo 129 LRBRL, surgido con la reforma del gobierno local de 2003; destacó
que no constaba acuerdo de nombramiento de la Junta de Gobierno Local.
El hecho
de que el actor, en su condición de funcionario, haya desempeñado como titular
del puesto de asesor jurídico, las funciones propias de dicho puesto, tanto en
la esfera consultiva o de asesoramiento como en el ámbito de la defensa
jurisdiccional, no le otorga el derecho a que se reconozca al puesto de asesor
jurídico que desempeña el carácter de directivosin que resulte suficiente a
esos efectos que el recurrente haya desempeñado durante muchos años el
asesoramiento y la defensa del Concello de Santiago de Compostela en juicio y
fuera de él.
La diferencia no debe interpretarse como una desvalorización
del trabajo técnico de los letrados. Precisa, más bien, dos planos de
responsabilidad: el ejercicio profesional de funciones jurídicas y la
titularidad de un órgano directivo legalmente configurado. La persona titular
ocupa una posición institucional específica; quienes integran el servicio
pueden desarrollar tareas consultivas y de defensa dentro de sus puestos sin
que por ello se altere su vínculo funcionarial, su puesto o el modo legal de
nombramiento del titular.
El calificativo de directivo tampoco permite equiparar la
asistencia jurídica a la conveniencia política de cada decisión. Los órganos de
gobierno deciden dentro de sus competencias; el servicio jurídico examina y
expone el marco jurídico aplicable. La sentencia gallega emplea expresiones
relativas al carácter político de la designación y a criterios de oportunidad
al distinguir ambos puestos. Leídas en el contexto del litigio, esas
expresiones explican la distinta forma de provisión y la relación institucional
del cargo; no deben extrapolarse como una dispensa de los requisitos del
artículo 129.2 LRBRL o como una autorización para emitir valoraciones jurídicas
al margen de la legalidad. La sentencia apelada, siguiendo los argumentos de
esta misma Sala y Sección en la sentencia de 4 de noviembre de 2009 (rollo de
apelación no 562/2008), diferencia el puesto del actor como asesor jurídico del
Concello, que tiene carácter exclusivamente técnico y se rige por criterios de
legalidad y profesionalidad, y el de titular de la asesoría jurídica
En definitiva, la titularidad combina dirección
institucional del servicio, responsabilidad en la asistencia al ejecutivo local
y las atribuciones específicas que otras leyes confieran, especialmente en
contratación pública. Su legitimidad descansa simultáneamente en la
habilitación legal del órgano, la concurrencia de los requisitos personales, el
nombramiento por el órgano competente y el respeto a las funciones de
Secretaría y de los restantes servicios municipales. Ese equilibrio -no la
acumulación indiferenciada de tareas jurídicas- define el lugar de la Asesoría
Jurídica en el municipio de gran población.