El exalcalde de San Sebastián Odón Elorza lamenta que "las ciudades pierden identidad, patrimonio local y memoria". Contra la "la homogeneización de las urbes", explica el éxito de la Plataforma Ciudadana San Bartolomé que, tras más de una década de movilización vecinal, ha logrado que el ayuntamiento de la ciudad rechace un polémico proyecto para construir un centro comercial.
Por Odón Elorza.
Agenda Pública blog.- Tenemos tendencia a pensar que solo los grandes
proyectos son útiles e innovadores para las ciudades que quieran ser
atractivas, competitivas y ambiciosas con la calidad de vida que ofrecen a sus
habitantes. Pero no es cierto. También se pueden desarrollar intervenciones
como un pequeño parque y un jardín vertical natural, que ponen en valor un
espacio público y suponen mejoras emblemáticas para un barrio y el
medioambiente. De eso quiero hablar.
Vivimos una época marcada por la especulación inmobiliaria, los intereses
de los fondos de inversión, la privatización progresiva del espacio público,
el efecto gentrificador del turismo y la homogeneización
de las urbes. En demasiados casos, las ciudades pierden identidad, patrimonio
local y memoria. Mientras, aumentan los precios de la vivienda y disminuyen los
espacios públicos. Ante ello, crece también una demanda de que la
ciudadanía vuelva a sentirse protagonista de la ciudad en la que vive.
La solidez democrática de una sociedad no puede medirse únicamente por sus
instituciones, sino también por la existencia de vías reales de
participación y consulta en las decisiones. Especialmente cuando están en juego
el patrimonio urbano protegido, el medioambiente o los espacios destinados
al encuentro y la convivencia.
"Las instituciones democráticas se fortalecen cuando escuchan, dialogan y fomentan la participación de la sociedad"
La experiencia que estamos desarrollando en San Sebastián,
pasando de la teorización a la práctica, nos demuestra que activar lobbies cívicos
y organizarse como inteligencia colectiva permite influir en las
decisiones urbanísticas cuando se actúa con perseverancia, creatividad y
propuestas constructivas. También demuestra que las instituciones democráticas
se fortalecen cuando escuchan, dialogan y fomentan la participación de la
sociedad. En un contexto general de desafección política, estas iniciativas
representan una forma de reconstruir la confianza entre ciudadanía e
instituciones y ayudan a que las decisiones institucionales adquieran más
legitimidad.
Ese es, precisamente, el papel que juega la Plataforma Ciudadana San Bartolomé
en San Sebastián. Frente al proyecto de un gran artefacto comercial (con
más de lo mismo) y su aparcamiento en zona de bajas emisiones, aprobados en
2015 en la ladera verde del cerro que albergó el monasterio de San Bartolomé,
lidera la defensa de un parque público y de un jardín vertical natural en un
muro contiguo de piedra de 1914, con 30 metros de altura y 125 de longitud,
ambos en pleno centro de la ciudad.
Partíamos de considerarla como una operación urbanística especulativa,
amparada en una modificación ilegal del Plan General para ese territorio porque
no cumplía con el estándar legal de dotación de espacios libres y zonas verdes en aquel territorio.
Eso nos llevó a interponer una demanda en el juzgado y a recurrir la
licencia.
Nuestra metodología de trabajo ha consistido en la presentación conjunta
de denuncias y propuestas alternativas en el registro municipal, ante el
alcalde, el gobierno local, los grupos municipales y los medios de
comunicación; contactos con líderes locales de opinión y entidades de la
ciudad; la redacción de numerosos artículos enviados a los medios; la
celebración de reuniones técnicas de trabajo con profesionales colaboradores
y de asambleas con los vecinos asociados a la Plataforma.
En casi cuatro años tuvimos que elevar recursos ante el Ayuntamiento y los
tribunales; presentar siete quejas ante el Defensor del Pueblo Vasco (el
Ararteko) por falta de transparencia de la Alcaldía al no facilitar el
acceso a los expedientes ni a datos sobre ingresos obtenidos por el
Ayuntamiento en la operación global de regeneración urbana de San Bartolomé;
convocar múltiples ruedas de prensa, dentro y fuera del Ayuntamiento; registrar
ante el Ayuntamiento nueve peticiones con base en la Ley Orgánica 4/2001,
reguladora del derecho de petición (sin obtener respuesta); nos hemos reunido
con todos los partidos y con el alcalde, y hemos hecho aportaciones de
dinero como activistas para cubrir los gastos de las acciones de una asociación
que reúne a quinientas personas.
"Después de doce años en los que consideraba imprescindible esa operación,
hemos logrado que el Ayuntamiento renuncie a su ejecución y se comprometa con
nuestras propuestas"
Por tanto, podemos afirmar que la Plataforma es una
referencia de buenas prácticas de participación democrática. Somos un
movimiento cívico sectorial, plural y apartidista, registrado como asociación
que actúa con una estrategia creativa e innovadora en defensa de la
participación ciudadana y la transparencia en el ámbito del urbanismo y el
medioambiente. La lucha, incomprendida y descalificada desde el Ayuntamiento,
ha hecho que el urbanismo, en este caso, no atienda los intereses
económicos del Ayuntamiento de San Sebastián, del sector inmobiliario y de un
fondo de inversión. Y ha logrado que prevalezcan el interés general, la
sostenibilidad y el derecho a la ciudad. Algo que parecía imposible de lograr.
En resumen, después de doce años en los que consideraba imprescindible esa
operación, hemos logrado que el Ayuntamiento renuncie a su ejecución y se
comprometa con las propuestas que veníamos reclamando por distintas vías:
apertura del gobierno local al diálogo y la consulta ciudadana; declaración de
caducidad de la licencia de obras del edificio comercial y el aparcamiento;
inicio de la modificación puntual del Plan General de Urbanismo para que la
ladera de San Bartolomé vuelva a calificarse como zona verde, con apertura de
un proceso de participación ciudadana para definir los criterios del parque
público, y un estudio para la conversión del muro de piedra de San
Bartolomé en un jardín vertical que contribuya a frenar el cambio
climático y a fomentar la biodiversidad.
"Hemos utilizado de forma creativa las herramientas que ofrece la
tecnología de la comunicación"
Es importante destacar que, en la estrategia para movilizar
a la opinión pública, hemos utilizado de forma creativa las herramientas que
ofrece la tecnología de la comunicación: una página web, plataformasanbartolome.com,
actualizada y con la que interactuamos; envío de correos informativos de la
Plataforma; presencia del debate en las redes sociales; el uso de
herramientas de IA para generar imágenes; una exposición permanente en la web
sobre nuestras propuestas, y una exposición presencial, en preparación, para
difundir las propuestas en la galería de exposiciones de la Fundación
Medioambiental Parque de Cristina Enea, y, por último, un archivo en línea
de noticias e imágenes sobre la polémica operación del centro comercial.
La Plataforma trabaja ahora en la culminación de una propuesta para la
recuperación de la ladera y la creación de un parque público, así como para la
conversión del muro en un jardín vertical. Lo hace mediante asambleas de sus
socios, diálogo con las instituciones y gracias a la
colaboración de organizaciones medioambientales, expertos
jardineros-paisajistas, ingenieros, arquitectos, fotógrafos, documentalistas y
abogados, todos en su condición de vecinos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario