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lunes, 4 de junio de 2018

El Congreso reclama poner fin a la tasa de reposición en la Administración

La ampliación de la oferta de empleo para los años 2018 y 2019 pondría frenar el envejecimiento de las plantillas públicas 

Revista de prensa. EP. El Pleno del Congreso ha exigido  eliminación de la tasa de reposición, con el fin de que no haya límites en la contratación de personal en la Administración pública.


Así, la Cámara Baja ha aprobado una proposición no de ley de Unidos Podemos, y finalmente pactada con PSOE y PNV, y que también ha sido respaldada por Ciudadanos, Esquerra Republicana, PDeCAT, Compromís, EH-Bildu y Nueva Canarias. PP, UPN y Foro Asturias han votado en contra.

Asimismo, el Congreso exige la aprobación de una oferta pública de empleo con el fin de reponer el empleo perdido desde 2009 y, además hacer frente al envejecimiento de la plantilla, dando prioridad a la Seguridad Social, la investigación, el Ministerio del Interior o Instituciones Penitenciarias.

Tras el acuerdo entre PSOE, Unidos Podemos y PNV, también se menciona a los cuerpos de Letrados y funcionarios de Justicia, los servicios de prevención y extinción de incendios, servicios sociales, seguridad y emergencias, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, autonómicos y locales, los servicios de empleo y personal de educación.

Jornada de 35 horas
Por otro lado, el Congreso reclama al Gobierno que, dentro de la negociación colectiva, posibilite un acuerdo mantener en cada ejercicio el poder adquisitivo de los empleados públicos y recupere además el porcentaje perdido los años anteriores, tanto en lo que respecta a la cuantías como a los calendarios de su aplicación, así como la integridad de la prestación por incapacidad temporal.

Por último, la iniciativa aprobada reclama restablecer la capacidad de negociación de la jornada laboral a cada administración, pudiendo establecerse jornadas de 35 horas. 

Ver también el post de Rafael Jiménez Asensio: Tasas "adicionales" de empleo público y otras lindezas

lunes, 12 de marzo de 2018

Visión crítica del II Acuerdo para la mejora del empleo público

"sean conscientes de que la filosofía que anima todo “pacto” en el sector público es siempre la misma: engordar derechos, nunca responsabilidades".  Acceso al texto del acuerdo
“Lo difícil, ¿sabe usted?, es ser moderado sin ser débil”
(Alain, El ciudadano contra los poderes, Tecnos, 2016, pp. 122-123 y 127) 
Por Rafael Jiménez Asensio. blog La Mirada Institucional.- El 9 de marzo pasado se suscribió el II Acuerdo para la Mejora del Empleo Público y de condiciones de trabajo, que si sigue la lógica del anterior (el de 2017, atentamente estudiado por Javier Cuenca, RVOP núm. 12) servirá de “fuente de inspiración” al proyecto de Ley de Presupuestos Generales para 2018 que el Gobierno quiere introducir en las Cortes Generales antes de las próximas vacaciones de finales de marzo. Así, de paso, mete presión política al resto de grupos parlamentarios. Son, en efecto, casi tres millones de empleados dependientes del sector público, por tanto una auténtica legión de votos, más aún si se suman sus familias. A ver qué partido político muestra su enemiga a tal Acuerdo.

El oportunismo de la medida es evidente, pues se han juntado el hambre del Gobierno (ante su declive político en los sondeos) con las ganas de comer de los sindicatos, que una vez más (como tantas otras) se han puesto las botas ante la debilidad del empleador público. Cuestión de medida. Quién pague esto, cómo y cuándo, es otra cuestión. Lo cierto es que el Gobierno vende con este Acuerdo que la crisis ha terminado y que se inaugura la salida del túnel. Gracias a su gestión, se acabaron las penurias. Viene la alegría. Ahora toca repartir. Veremos si su optimismo es compartido por los mercados financieros. Más vale que no haya recaída alguna, pues los platos rotos se convertirían entonces en el destrozo de una auténtica vajilla nacional. Pero, en fin, todo se fía a que se apruebe la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Y, tal como está el panorama, es mucho fiar. Pero es un elemento más de presión. Política de un Gobierno conservador que va de la mano del mundo sindical. Paradojas.

No es mi intención desgranar en este breve comentario lo que es un denso Acuerdo, plagado de matices y condicionantes, pero también de no pocas concesiones. El momento manda. Ha sido comentado con detalle en alguna otra entrada, por ejemplo la del Blog de José Ramón Chaves (https://delajusticia.com/2018/03/10/cara-y-cruz-del-acuerdo-2018-2020-sobre-empleados-publicos/).

En todo caso, llama poderosamente la atención que el Gobierno negocie una serie de ámbitos de “mejora del empleo público” (digámoslo claro: de incrementos retributivos, incrementos de plantilla, estabilización del personal temporal y, entre otras, reducción de la jornada laboral), sin nada a cambio. Es cierto que, algunas medidas, se condicionan a la buena o mala gestión que cada nivel de gobierno haya llevado a cabo de los objetivos de déficit, deuda e, incluso, de la regla de gasto. Quien lo haya hecho mal políticamente, reduce el margen de “mejora” de ese empleo público. Más bien lo enquista. Política de empleo público vestida traje presupuestario. Marca Troika, sigue de moda.

Así, escandaliza que, ante tales concesiones, no se haya demandado ninguna contrapartida. Ni el cumplimiento de una serie de exigencias relacionadas con la productividad, tampoco la evaluación del desempeño o menos aún la acreditación de una mayor profesionalización o, sin ir más lejos, relacionar los incrementos de plantilla (apertura de la oferta de empleo público) con la inevitable y acelerada adaptación de los nuevos perfiles de puestos de trabajo a la Administración digital y a la revolución tecnológica con la robótica y la inteligencia artificial (formación para la adaptación o búsquese usted otro empleo), que están llamando a la puerta del sector público. Nada de esto existe ni se le espera, a ojos de estos negociadores que al parecer no quieren ver la evidencia. Un auténtico regalo. No le den más vueltas. El Gobierno, dada su precaria situación, lo necesitaba de forma urgente, más aún tras la revuelta de los pensionistas. Más les costará al Gobierno explicar cómo a unos se les da tanto (o se les “devuelve” por los “sacrificios realizados durante la crisis”, según la filosofía del Acuerdo) y a otros se les niega el pan y la sal.  Lo que es obvio es que no hay para todos. Pero como el dicho afirma, “quien parte y reparte se lleva la mejor parte”. No se podía poner también en pie de guerra a 3 millones de empleados, unos públicos y otros menos, una vez que los pensionistas habían desenterrado el hacha de guerra. Cuestión de tamaño y de impacto, me objetarán. Sin duda que pesa. Pero el peso es dispar y la capacidad de influencia también.

Buen acuerdo para los sindicatos
Los sindicalistas del sector público (una cosa son las personas y otra los sindicatos) han sacado, fruto de las condiciones del contexto político, un buen Acuerdo para los empleados públicos (y, en particular, para sus clientelas). Más discutible es que ese Acuerdo sea bueno para la institución de función pública o del empleo público o para la ciudadanía (que es quien paga). Pero eso a nadie importa, tampoco a quien gobierna, que mediante una jugada de ajedrez político pretende que este Acuerdo sea una de las palancas que active la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2018 y obtener de ese modo una “prórroga existencial de la Legislatura” que le permita esperar una mejora en los (hoy por hoy) negros pronósticos electorales. Veremos en qué queda. Y, si no, que se retraten los que no quieren pactar los presupuestos, al menos los “aliados” más cercanos y ahora competidores máximos.

Al margen del contexto político, hay un ejercicio de retórica barata en una de las ideas-fuerza que pretende justificar el Acuerdo, pues sin ningún rubor se afirma que “la mejora de las condiciones de trabajo (…) redundará de manera directa en un incremento de la calidad de la prestación de los servicios públicos que reciben la ciudadanía“. Sin duda el incremento retributivo propuesto abre un horizonte para que todos los empleados públicos se sientan moderadamente satisfechos y menos “quemados” de lo que siempre alegan estar, pero de ahí a que ello revierta en la mejora de la calidad de la prestación de los servicios públicos va un largo trecho. De momento, todo apunta a que se trabajarán menos horas, lo que exigirá crear más plantilla, pues las 37,5 horas semanales se considera una jornada “supletoria” siempre que se negocie otra inferior (algo que en todos los casos se hará), lo cual es como decir que se ha transformado en una medida superflua, salvo en aquellos supuestos en que las administraciones públicas no hayan cumplido en el ejercicio anterior los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera. El mal gobierno vuelve a revertir en peores condiciones de sus empleados públicos. Un chiste, vamos. Si cumples objetivos, trabajas menos horas; si no los cumples, a trabajar más. Pero eso nada tiene que ver con la productividad ni el desempeño. Tampoco con los empleados público. Solo con la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera. Cosas distintas.

Mejoras retributivas
Los incremento retributivos en el empleo público se articulan a través de un marco plurianual que se extiende desde 2018 hasta 2020, con porcentajes anuales fijos y otros variables en función del crecimiento económico y de otros factores, pero incorporando incluso fondos adicionales de la masa salarial en función de determinados criterios, todos ellos dirigidos a pagar más a los empleados públicos sin apenas ninguna exigencia por ello (el total, así, puede superar con creces el 8 por ciento de incremento en tres años). La presión sindical será en estos casos la moneda corriente para “homogeneizar” (aunque se utiliza en el Acuerdo la expresión más suave de “homologar”) los diferentes complementos de destino o específicos, cuando no productividades. El ansiado paraíso sindical del “igualitarismo absoluto” (pagar a todos igual hagan lo que hagan, trabajen bien, regular o mal, o no hagan nada) se vislumbra en el horizonte. Se toca con los dedos. Vayan preparándose los negociadores. Les viene una encima de pronóstico.

La tasa de reposición del empleo público también se pretende relajar mucho. En determinados casos puede ser incluso superior al 100 por ciento, lo que supondrá ir dotando plazas nuevas y necesarias en las Administraciones Públicas e ir atenuando gradualmente el envejecimiento de las plantillas, que será en los próximos años la moneda corriente. Hay mucha letra pequeña en este tema, que no puedo comentar ahora. Lean atentamente el Acuerdo, no tiene desperdicio. Está bien sin duda que se abran las ofertas de empleo público y que se vaya abandonando (hasta eliminarla) la maldita y disfuncional tasa de reposición. Pero no nos equivoquemos, la tasa ahí sigue, aunque descafeinada. El Ministerio de Hacienda (y su apéndice de Función Pública) continúa haciendo política de personal exclusivamente a través de los presupuestos, un pésimo instrumento para tales fines. Los sindicatos del sector público siguen anclados (al parecer toda su vida) en la política incremental (más retribuciones, más permisos, más empleados, menos jornada y menos obligaciones o responsabilidades). Y, en esas estamos, aquí nadie hace política de gestión de personas en el sector público. Eso son tonterías.  No se estila, era de la época del EBEP. Producto viejo o tiempo pasado de ensoñadores trasnochados. Ya vendrá más pronto que tarde la pesada factura. Trampear es muy fácil, resolver los auténticos problemas algo más complejo. A procrastinar, que tanto nos gusta. Vean cómo tenemos y el futuro que le espera al sistema de pensiones, pues algo parecido pasará con el empleo público dentro de 5 o 7 años, 10 como máximo. Al tiempo.

No basta con abrir la mano de la Oferta de Empleo Público. El problema reside en qué plazas querrán cubrir las Administraciones Públicas (¿técnicas o instrumentales?) y con qué exigencias. Los servicios de recursos humanos del sector público (menuda también la que se les viene encima), tras años de inactividad en el campo de la selección, están desempolvando los viejos y destartalados procedimientos selectivos, con sus absurdos temarios y la tradicional estructura de pruebas. Con eso poco se resolverá, si es que algo se consigue. El periclitado sistema de selección apenas nada predice. Casi puede ser mejor echar a cara y cruz. El talento joven dará la espalda (ya lo está dando) a la administración pública y está puede convertirse en un océano de mediocridad, como ya lo son algunas señaladas esferas o ámbitos del sector público. Y no digo nada más para no herir susceptibilidades, pero tiempo habrá para hablar de ello.

Sorprende que un Acuerdo sobre la Mejora del Empleo Público suscrito en 2018 no dedique ni una sola reflexión seria al contexto actual del empleo público y a sus retos de futuro, como tampoco se ponga de relieve la trascendencia del mérito, la captación del talento o la exigencia creciente de estándares elevados de profesionalidad, así como la medición de los resultados del trabajo profesional y la articulación de un sistema de carrera profesional que premie a los mejores. Estas calculadas omisiones nos dan una idea de dónde estamos: sumergidos en el barro o en las aguas estancadas de un empleo público que está, pero no progresa. Quieto, cuando su entorno se acelera. Como tantas estas cosas en este país, donde el reloj de la Historia se ha parado, justo cuando más necesario era que se adaptara a los nuevos tiempos. Solo interesan las “mejoras retributivas incrementales”, la estabilización no del empleo temporal sino de los “empleados temporales” (cueste lo que cueste) y la reducción de jornada semanal. ¿Esos son exclusivamente los problemas del empleo público?

Vuelve así a llamar la atención un párrafo que los sindicalistas del sector público erre que erre lo incorporan en estos acuerdos, con la esperanza de que el legislador de Presupuestos “muerda el anzuelo” y lo traslade a la Ley. Una operación dudosamente constitucional (por ser suave en el juicio), ya que se dedica a preterir el principio de igualdad, mérito y capacidad, en el acceso a la función pública. Una vez más se recoge, como ya hiciera la LPGE 2017, que “la articulación de estos procesos selectivos (de estabilización del empleo temporal) será objeto de negociación colectiva” (hasta aquí ninguna novedad, salvo que de nuevo se ignora el artículo 37.2 TREBEP). Pero se vuelve a insistir en la siguiente idea, que no se incorporó cabalmente en los Presupuestos del ejercicio anterior: “(…) en cuyo marco podrá ser objeto de valoración en la fase de concurso, entre otros méritos, en su caso, el tiempo de servicios prestados en la Administración Pública“. Dicho en román paladino: aplantillar a todo el personal temporal por encima de cualquier otro candidato que venga “de fuera”. Se avecinan tiempos de impugnaciones múltiples de las convocatorias y procesos selectivos ante los (hasta ahora complacientes) tribunales de justicio. Hay mucho paro, precariedad y frío fuera de la Administración para que el ciudadano “externo” se chupe ingenuamente el dedo. También son titulares de derechos, y algunos fundamentales. Aunque con frecuencia se olvide.

Pero esta vez la cosa va más lejos. Esa tasa adicional de estabilización del empleo público se le dota de un carácter cuasi universal, por lo que, de aprobarse la Ley, el empleo temporal de carácter estructural desaparecerá (o, al menos, eso se pretende) de la faz de la tierra administrativa. Se estabilizarán plazas ahora estructurales y dentro de cinco años superfluas. Si bien la cosa no queda ahí, pues la estabilización también se extiende al sector público institucional, o si prefiere a la “Cueva de Alí Babá” de las empresas públicas y fundaciones, donde se podrán hacer así fijos a miles o decenas de miles de enchufados o afiliados políticos o sindicales que pululan por sus nóminas sin haber acreditado nada para ingresar allí. Nóminas, no se olvide, que paga el ciudadano. Cuando la necesidad aprieta, cuantas tonterías se hacen.

Con este panorama descrito, comprenderán que no me sume al entusiasmo que despiertan tales medidas recogidas en tan aireado Acuerdo. Sancionan y agravan un dualismo insostenible y cada vez más sangrante entre el mercado de trabajo público (con notables ventajas en condiciones de trabajo, no seré más explícito) y privado (marcado de precariedad y bajas retribuciones). Y lo pactado en el Acuerdo no es solo lo aquí explicado. Léanlo porque tiene más miga. Compárenlo con el sector privado. Pero sean conscientes de que la filosofía que anima todo “pacto” en el sector público es siempre la misma: engordar derechos, nunca responsabilidades. Que eso lo promuevan unos sindicalistas del sector público me dirán que está en su ADN (algo que en absoluto comparto, al menos no en lo que debería ser la posición institucional de los sindicatos en el sector público). Que lo sancione, en esos términos y sin nada a cambio, un Gobierno pretendidamente responsable, me parece algo más serio o más preocupante. Y no soy ningún ingenuo, pues esa es la forma de “hacer política” en este país llamado España: aplazar el pago de las facturas. Entre las (malas) conductas de unos y otros, la conclusión que extraigo es lapidaria: la función pública en España, así, nunca tendrá remedio. Salvo que la ciudadanía lo pare. Y me gustaría equivocarme, pero me temo que no. Son ya muchos años, tal vez demasiados, viendo lo mismo.

sábado, 10 de marzo de 2018

Casi tres millones de empleados públicos mejorarán sus condiciones tras el acuerdo con los sindicatos

 Acceso al texto completo del acuerdo

Comentarios al acuerdo de José Ramón Chaves. Blog delajusticia.com- Cara y cruz del acuerdo  

Nota MHAP.-  El ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, y las organizaciones sindicales CCOO, UGT y CSIF han firmado hoy -9 de marzo-  el segundo acuerdo para la mejora del empleo público de la legislatura. Este acuerdo recoge por primera vez una vinculación de los incrementos salariales a la evolución del Producto Interior Bruto del país, de manera que la mejora de la economía se pueda trasladar a las retribuciones de los funcionarios.

Firma del acuerdo entre el gobierno y los sindicatos
de UGT, CC.OO y CSIF  el  viernes 9 de marzo
 Incremento salarial 2018-2020. En las negociaciones entre el Gobierno y los sindicatos se ha acordado un marco plurianual de incremento salarial (2018, 2019 y 2020) con un porcentaje de subida fijo más un porcentaje de incremento adicional ligado al crecimiento de la economía y, en 2020, al cumplimiento del objetivo de estabilidad.

De esta manera, por primera vez un acuerdo en la Función Pública vincula la previsión de aumento de las retribuciones a la a las expectativas de crecimiento y estabilidad para los próximos años La parte fija del incremento salarial será del 1,75% en 2018, del 2,25% en 2019 y del 2 % en el año 2020. 

A ello hay que sumar la parte variable que estará en función del crecimiento de la economía. Así, para un crecimiento del PIB que sea igual o superior al 2,5% en 2019 y 2020, la subida sería de un 2,5% en 2019, y un 3% en 2020. En esos dos años, para un crecimiento inferior al crecimiento del PIB del 2,5%, el incremento disminuirá proporcionalmente a la reducción que se haya producido sobre dicho 2,5%. Por último, se añadiría un 0,55% adicional en 2020 por el cumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria.

Si se cumplen las previsiones del Gobierno en materia de crecimiento del PIB y además se alcanzan los objetivos de déficit en 2020, se llegaría al final del período un 8,79 % de incremento total de los salarios públicos. Este incremento incluye los Fondos adicionales destinados a lo largo de los tres años de vigencia del Acuerdo a homologaciones retributivas o aportaciones a planes de pensiones. Estos fondos supondrán un incremento de la masa salarial de un 0,2% en 2018, un 0,25% en 2019 y un 0,30% en 2020.

 Negociación colectiva, jornadas de trabajo y conciliación. La aplicación del pacto es especialmente favorable para las Administraciones Públicas que cumplan con la Ley de Estabilidad  Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, ya que les devuelve la negociación colectiva en sus ámbitos de actuación. Así, se mantiene la jornada semanal de 37 horas y media, pero se contempla la posibilidad de que cada Administración Pública pueda establecer en sus calendarios laborales otras jornadas ordinarias o especiales de trabajo. Se tendrán en cuenta en especial las jornadas a turnos, nocturnas, o especialmente penosas. Todo ello condicionado al cumplimiento de los objetivos en materia de estabilidad presupuestaria, sostenibilidad financiera y regla de gasto, así como no afectar al objetivo de temporalidad máxima del 8%. En materia de conciliación laboral se prevé una bolsa de hasta un 5% de jornada anual para el cuidado de mayores, hijos menores o discapacitados. Esta parte de la jornada deberá ser recuperada por el personal al servicio de las Administraciones Públicas en los términos que acuerde cada Administración. 

Se regula, además, la posibilidad de jornada intensiva para cuidado de hijos menores de 12 años o discapacitados.

Incapacidad temporal. Cada Administración podrá determinar el complemento retributivo a percibir durante la situación de incapacidad temporal, pudiendo alcanzarse un máximo del 100% de las retribuciones fijas. Se establece la necesidad de justificar adecuadamente las ausencias desde el primer día y la obligación de diseñar un plan de control del absentismo, que deberá ser objeto de difusión pública junto con los datos de absentismo laboral (portales de transparencia).

Acuerdos sobre empleo público. En materia de Oferta de empleo público para 2018, aquellas administraciones que hayan cumplido el objetivo de déficit, deuda y regla de gasto tendrán un 100% de tasa de reposición en todos los sectores, más una bolsa del 8% para los sectores en los que consideren necesario un refuerzo adicional. En el caso de las Corporaciones Locales, el refuerzo podrá ser de hasta el 10%. Aquellas Administraciones Públicas que no hayan cumplido alguno de los objetivos de déficit, deuda o regla de gasto tendrán una tasa de reposición del 100% en sectores prioritarios y del 75% en sectores no prioritarios, más una bolsa adicional del 5% para los sectores que consideren necesario reforzar. Además, en todos los municipios habrá una tasa adicional del 5% si en alguno de los ejercicios del periodo 2013 a 2017 han tenido la obligación legal de prestar un mayor número de servicios públicos por el incremento de su población y bajo determinadas circunstancias.

En el caso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía autonómica y Policía local la tasa de reposición se eleva al 115%. La cobertura de plazas de funcionarios de Administración local con habilitación de carácter nacional podrá llegar hasta un 30% de las vacantes dotadas presupuestariamente, en determinados casos. Por otra parte, se continúa con el proceso de estabilización de empleo público iniciado en 2017 y se amplía a los servicios de administración y servicios generales, de investigación, así como a otros servicios públicos. También se posibilita la extensión de estos procesos al ámbito de las entidades públicas empresariales, sociedades mercantiles públicas, fundaciones, consorcios, agencias y autoridades independientes.

Grupos de trabajo. Por último, el acuerdo contempla otras medidas de diálogo social como la coordinación para la aprobación de planes de igualdad y medidas de corresponsabilidad o la creación de la Comisión de Seguimiento y Control de Absentismo.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Acuerdo para lanzar una oferta de miles de empleos públicos

Gobierno y sindicatos ultiman el pacto para sacar a oposición todos los puestos ocupados por interinos y temporales durante  tres años

Revista de prensa.- diario.es.- Gobierno y sindicatos han llegado a un acuerdo para lanzar una oferta de miles de empleos públicos. Por una parte, las tasas de reposición (las plazas que se cubren por baja o jubilación) se elevarán; por otro, todas las administraciones podrán sacar a oposición todos los puestos temporales e interinos que hayan estado ocupados durante al menos tres años. El resultado: los primeros Presupuestos Generales del año próximos serían los primeros en incluir creación neta de empleo público desde 2009. 

Este escenario dependerá en todo caso de que se aprueben las cuentas públicas para el año que viene, cuya presentación ha sido hoy mismo pospuesta por la falta de apoyos del Gobierno en medio del caos del referéndum catalán del 1-O. Si se prorrogasen los presupuestos del 2017, las nuevas plazas no podrían convocarse. 

Frente al acuerdo sobre la oferta de empleo, es menos probable que los sindicatos den por buena la propuesta de subida salarial del Gobierno, que también se está negociando en la mesa de la Función Pública que se reúne de nuevo esta misma tarde. En cualquier caso, tanto el acuerdo sobre empleo como la subida salarial quedan pendientes del retraso de la aprobación del proyecto de ley de las cuentas públicas en el consejo de ministros. La idea es que el Gobierno le diera el visto bueno mañana y hoy mismo Montoro ha anunciado que retrasa por lo menos una semana su aprobación por falta de apoyos políticos.

Colectivos prioritarios
Una de las patas del acuerdo tiene que ver con la tasa de reposición. Los llamados colectivos prioritarios (como la lucha contra el fraude laboral y fiscal) mantendrán una reposición de puestos del 100%. Los no prioritarios pasarán del 50% al 75%. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tendrán una tasa de reemplazo del 115%. A esas cifras habrá que añadir una bolsa del 5% que cualquier administración podrá añadir como considere. 

La otra pata del pacto tiene que ver con la temporalidad del sector público. Ya en marzo, y después de varias sentencias europeas, Gobierno y sindicatos pactaron reducir la temporalidad de sector público al 8% en los próximos tres años. Para ello, lanzaron un plan para estabilizar miles de puestos temporales e interinos en sectores como la sanidad, la educación o la justicia. Ahora, ese plan se extiende todos los sectores de las administraciones públicas. 


Eso quiere decir que las administraciones sacarían a oposición todos los puestos temporales e interinos que a 31 de diciembre de 2017 lleven al menos tres años ocupados ininterrumpidamente. La estabilización de esos puestos se haría de 2018 a 2020. Las personas que están ocupando esos puestos actualmente no tienen asegurada la plaza: esos puestos saldrán a procesos de concurso oposición de libre concurrencia.

viernes, 24 de febrero de 2017

Los sindicatos entregan a Montoro una carta con sus propuestas sobre los empleados públicos

UGT y CC.OO piden al gobierno una Oferta de Empleo Público de 350.000 plazas para acabar con la interinidad y la temporalidad

Revista de prensa. Expansión 22.2.2017.. Los tres sindicatos mayoritarios, UGT, CCOO y CSIF, piden eliminar la tasa de reposición, una oferta de 356.000 plazas públicas y un aumento salarial que recupere el poder adquisitivo.

El área pública de CCOO y la Federación de Empleados Empleadas de los Servicios Públicos (FeSP) de UGT  entregaron el miércoles  una carta al ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, en la que reiteran la necesidad "urgente" de convocar la Mesa General de Negociación de las Administraciones Públicas.

Los sindicatos piden la eliminación de la tasa de reposición, una oferta de empleo público de 356.000 plazas y un aumento salarial que recupere el poder adquisitivo perdido en la crisis.
Este acto se está dentro de las acciones convocadas por ambos sindicatos para reclamar empleo y salarios dignos, tales como concentraciones en las capitales de provincia este mismo miércoles ante las sedes de las patronales.

Recuperación del poder adquisitivo
Los sindicatos reclaman la negociación de incrementos retributivos que permitan recuperar poder adquisitivo, la oferta de empleo público, el restablecimiento del impulso a los planes de igualdad y la negociación de aspectos "básicos" para ámbitos inferiores son aspectos "primordiales" que deben tratarse en la Mesa General de Negociación.

El portavoz de UGT, Frederic Monell, ha recordado que desde los sindicatos llevan desde el pasado mes de octubre diciéndole al ministro que están dispuestos a sentarse a negociar las condiciones de los empleados públicos.
Dado que desde el Gobierno recalcan que España está a la cabeza de la recuperación económica, Monell ve "lógico" empezar la recuperación de los derechos que tienen que ver con salarios, incapacidad temporal o la jornada de 35 horas.

Asimismo, Monell ha señalado que las comunidades autónomas y las entidades locales necesitan llevar a cabo sus propios procesos de negociación. "No se entiende que en uno de los estados más descentralizados del mundo, el Gobierno central imponga a los trabajadores de los ayuntamientos unas condiciones determinadas de trabajo", ha añadido.

Macro OEP y eliminar la tasa de reposición
En el escrito dirigido al titular de Hacienda y Función Pública, UGT y CC.OO. piden la eliminación de la tasa de reposición y un incremento progresivo de plantillas conforme a la evaluación de las necesidades de los servicios públicos en cada administración.

Así, demandan una Oferta de Empleo Público (OEP) excepcional de 356.000 plazas que regularice la situación de plazas estructurales presupuestadas, vacantes u ocupadas por personal interino o eventual, así como una revisión de la normativa relativa a la función pública para adaptarla a los pronunciamientos del Tribunal de Justicia de la UE y atajar el "abuso" en la temporalidad.

Incremento salarial
En materia salarial, ambas organizaciones reclaman un incremento en 2017 que garantice la recuperación de poder adquisitivo, acompañado de un Plan plurianual de recuperación de salarios perdidos desde 2010.

Igualmente, demandan la revisión de los aspectos que, durante la crisis, se han regulado con carácter "básico e indisponible" para permitir la negociación efectiva en cada uno de los ámbitos (jornada, incapacidad temporal, permisos y licencias). También reivindican un calendario estable de negociación en el ámbito de la Mesa General de Negociación.

La recuperación de los derechos sindicales y de negociación "recortados por la situación excepcional de crisis"; una mejora y profundización de los derechos de información o la creación de la Mesa de Negociación de Universidades, son parte de las propuestas que UGT y CC.OO. incorporan en la carta dirigida a Montoro.

El CSIF recuerda la urgencia de llegar a un acuerdo
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha urgido a convocar de manera inmediata la Mesa General de las Administraciones Públicas para abordar sin más dilación cuestiones fundamentales como la oferta de empleo público de 2017 y las retribuciones de los empleados públicos, entre otros asuntos.

Y ha recordado que desde 2011, las administraciones públicas han perdido 300.000 puestos de trabajo como consecuencia de la no renovación de las plantillas y más de 250.000 personas se encuentran en estos momentos a las puertas de la jubilación.

CSIF también reclama la recuperación, al menos, de la estructura salarial previa a 2010 (cuando se produjo la rebaja salarial del 5%, con el Gobierno de Zapatero) y afrontar, desde ya, una solución al abuso de la temporalidad en las administraciones públicas.

Noticia relacionada: Expansión. Radiografía de Muface: el mutualismo de los funcionarios resiste, pero envejece

sábado, 29 de octubre de 2016

EPA: Las AA.PP acaparan el trabajo temporal

CSIF pide que se cubran las vacantes de las jubilaciones en las AA,PP.

Revista de prensa. Expansión.- La Administración registra 686.800 temporales en el tercer trimestre, la cifra más alta desde el primer trimestre de 2012.

Las administraciones públicas han tenido más de 686.800 personas con contrato temporal en el tercer trimestre del año, la cifra más alta de los últimos cuatro años, en concreto, desde el primer trimestre de 2012, cuando se registraron 711.800 temporales, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que difundió el sindicato CSIF.

Recortes
Aunque las administraciones públicas, según los datos de la EPA, registran un leve incremento en el empleo público, todavía arrastra una pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo, desde finales de 2011, cuando empezó la sangría en este ámbito con las políticas de recortes.

En el conjunto de las administraciones públicas, el empleo creció en 8.900 puestos de trabajo en el último trimestre y en 17.500 en el último año. No obstante, CSIF advierte de la pérdida de 25.500 puestos de trabajo en la Administración Central.

Además, 258.500 personas tienen más de 60 años y por tanto se jubilarán de manera inminente. Por este motivo, CSIF insiste en la urgencia de diseñar la oferta de empleo público eliminando la tradicional tasa de reposición. Es decir, reclamamos que se cubran todas las jubilaciones y además se refuercen aquellos destinos donde sea necesario, por el recorte de personal sufrido estos años

lunes, 29 de agosto de 2016

La mayoría de los funcionarios tiene más de 50 años

El sistema ha perdido, desde 2010, 78 funcionarios y empleados públicos al día. En Fomento solo tres personas están por debajo de la treintena

Revista de prensa. El Boletín.com.- Una cosa es ser una población envejecida y otra es tener más funcionarios por encima de los 64 años que por debajo de los 30. Si alguien se entera de que entre los funcionarios que trabajan (5.155) para el Ministerio de Fomento solamente 3 personas están por debajo de la treintena y 171 tienen más de 64 años creerá que se trata de una especie de broma macabra. 

Pero no lo es. La supremacía de la tercera edad –o de la edad entrada en años– es un denominador común en prácticamente todos los ministerios. En el de Industria, Energía y Turismo, por ejemplo, el desequilibrio generacional se traduce a 8 trabajadores menores de 30 años, y 74 funcionarios por encima de los 64.

Es difícil mantener la productividad en un sistema tan desequilibrado y envejecido que desde 2010 ha ido perdiendo 78 funcionarios y empleados públicos al día. De hecho, según los datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, desde la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa, España ha perdido en total a más de 100.000 funcionarios.Los recortes más agudos se han producido en las comunidades autónomas y ayuntamientos.
El 60% +50 años 
La congelación que ha habido en la oferta de empleo público de las Administraciones Públicas a colación de la crisis ha acabado reduciendo las plantillas y dejándolas (aún) más envejecidas. De hecho, actualmente, cerca del 60% de los funcionarios del Estado tiene más de 50 años. En 2009, los trabajadores que tenían más de esa edad ‘solamente’ representaban al 42% de los funcionarios. Comisiones Obreras calcula que de seguir así, para 2024 se habrá jubilado el 41,3% de los trabajadores de la Seguridad Social.

Es cierto que en el último año la tasa de reposición ha incrementado, lo que ha permitido aumentar y rejuvenecer la plantilla en algunas áreas. Durante los años más duros de la crisis la tasa de reposición apenas llegaba al 10% (un nuevo contrato por cada diez se acababan) y desde el año pasado esa tasa se ha aumentado al 50% y al 100% en algunas áreas determinadas como seguridad, o servicios de prevención y extinción de incendios y salvamento.

El perfil del funcionario español corresponde sobre todo a personas mayores de 50 años. En estos momentos, según los últimos datos recogidos por el Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas, España dispone de 1.546.623 funcionarios, de los cuales más de 900.000 superan el medio siglo de edad. Es particular el caso de los trabajadores públicos (134.990) que trabajan en los ministerios. 464 de ellos son menores de 30 años, mientras que 17.081 tienen más de 60.
Más mujeres en docencia y sanidad 
El informe elaborado por la Secretaría de Estado de las Administraciones Públicas incluye información útil para determinar con más detalle cómo es el perfil medio del funcionario español. Por ejemplo, las diferencias que existen en determinados sectores en función del sexo del trabajador. En las plazas de Docencia no Universitaria, las mujeres (260.706) doblan a los hombres (117.852) y en las de Instituciones Sanitarias prácticamente los triplican (214.200 frente a 81.503).


 Los hombres, en cambio, monopolizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (127.428 frente a 13.857) y los centros penitenciarios (15.929 frente a 5.132). 

domingo, 23 de agosto de 2015

Oferta de Empleo Público: Vuelven las oposiciones masivas y el 100 por cien de reposición de efectivos

La Guardia Civil ha pasado de los 82.692 efectivos que tenía hace cuatro a años a los 78.379 de ahora.
 
Revista de prensa. El Confidencial.- Los Presupuestos Generales del Estado presentados por el Gobierno esta semana en el Congreso van a propiciar la vuelta de las grandes convocatorias de plazas para el ingreso en los Cuerpos de Seguridad tras un largo paréntesis de restricciones en el gasto público.
 
El Ejecutivo de Rajoy ha accedido en el cuarto año de legislatura y con las elecciones generales a la vuelta de la esquina a elevar el número de vacantes al 100% de la tasa de reposición, el doble de lo que había autorizado para el actual ejercicio.

La medida no va a paliar la sangría de efectivos que han sufrido durante la crisis tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil. Desde 2011, ambos cuerpos han visto como su plantilla perdía en total más de 9.500 agentes. La Policía Nacional ha pasado de los 72.593 funcionarios con los que cerró 2011 a los 67.350 que tenía disponibles con fecha de 31 de mayo, según confirmó el propio Gobierno en la Cámara Baja. Por su parte, la Guardia Civil ha pasado de los 82.692 que tenía hace cuatro a años a 78.379. En los dos cuerpos, las bajas han superado durante este periodo holgadamente los escasos ingresos que registraban.
 
Tasas de reposición
El 100% de la tasa de reposición no va a servir para aumentar las plantillas pero va a paliar una tendencia que estaba empezando a generar graves problemas de funcionamiento en algunas demarcaciones, aunque la efectividad de los cuerpos no ha dejado de aumentar en los años de recortes. En algunas provincias, por ejemplo, la edad media de los agentes de Policía excede ya los 50 años por la limitación de las incorporaciones. La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), la mayoritaria en el Instituto Armado, también ha denunciado recientemente que la falta de efectivos estaba obligando a patrullar en solitario.
 
La relajación de las restricciones también va a suponer un soplo de aire fresco para los opositores, que en 2008 vieron como se terminaban las convocatorias multitudinarias de la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero y en 2010 comenzaba un periodo de auténtica sequía en el que cada nueva plaza llegó a tener más de 200 solicitantes.
 
El número de vacantes que saldrán a concurso en 2016 aún no se ha anunciado oficialmente, pero según fuentes de la Dirección General de la Policía consultadas por El Confidencial, el nuevo escenario va a permitir que el próximo año se doblen las 1.374 incorporaciones que van a realizarse este ejercicio. La convocatoria volvería por tanto a los niveles de 2009 y se quedaría a mitad de camino del periodo 2005-2007, cuando el Ejecutivo de Zapatero tiró la casa por la venta y autorizó tres ofertas seguidas de 5.500 plazas.
 
Fuentes de la Dirección General de la Guardia Civil vaticinan un panorama similar. En 2015 ingresarán en el Instituto Armado 820 nuevos efectivos, de los que 328 llegarán por la vía del acceso libre, otros 328 procedentes de las Fuerzas Armadas y, por último, 164 del colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro. El objetivo de la Guardia Civil es que la convocatoria de 2016 saque a concurso más de 1.600 plazas, una cifra similar a la del año 2009 aunque alejada de la oferta récord de 2007, que alcanzó las 5.500.
 
Instituciones Penitenciarias y CNI
Las perspectivas también han cambiado con los Presupuestos de 2016 para Instituciones Penitenciarias, uno de los cuerpos de seguridad más castigados por los recortes de gasto. Este año se incorporarán a su plantilla 320 funcionarios después de dos ejercicios sin una sola alta (2012 y 2013) y tras sumar tan sólo 90 el pasado. Si los compromisos del Ministerio del Interior se cumplen, Instituciones Penitenciarias ofertará el próximo año más de 600 vacantes para acceso libre.
 
Los efectivos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tienen otro estatus pero las cuentas nacionales también recogen una leve mejora en recursos humanos. Los gastos de personal presupuestados para el organismo en 2016 ascenderán a 174,9 millones de euros, frente a los 167,7 millones del balance de 2015. Descontando el 1% que va a subir el salario para todos los funcionarios públicos, al general Félix Sanz Roldán aún le quedará margen para aumentar en 100 nuevos agentes su plantilla de alrededor de 3.000 efectivos.

viernes, 20 de marzo de 2015

El Consejo de Ministros aprueba la OEP para 2015 con 7.416 nuevas plazas para funcionarios

En la Oferta Pública de Empleo para 2015 se reforzará Justicia con 1.430 nuevos funcionarios.

Revista de prensa.- Expansión. Además, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha explicado también que hay 3.834 de promoción interna.
Cristóbal Montoro, Ministro de HAP
Montoro ha detallado que de las 7.416 nuevas plazas, 6.692 son de carácter ordinario y las 724 restante de carácter extraordinario. Concretamente, se han sacado 2.868 puestos para la Administración General del Estado -consulte aquí toda la oferta de plazas para el Estado-(+190 extra), 230 de la AEAT (+254), 1.350 de Justicia (+80), 50 de locales (+200), 1.374 de policía y 820 de Guardia Civil.
 
Es decir, la tasa de reposición sube del 10% al 50% en los colectivos que se dedican a la lucha contra el fraude.
 
El número de reposiciones de las bajas en la Administración central es cada vez mayor, un guiño a los empleados públicos, que han sufrido un ajuste de cerca de 12.000 millones de euros desde que comenzó la legislatura.
 
Los sindicatos piden más
 Sin embargo, los sindicatos de la función pública no están satisfechos. CSIF considera que la oferta de empleo del último año de la legislatura es "claramente insuficiente para las necesidades reales que tiene la AGE y la Administración de Justicia". Destacan que en los últimos años se han recortado 15.000 plazas anuales. Desde UGT cifran la pérdida de empleo público desde 2012 en 2.400 puestos, 489 en 2014.
 
La Agencia Tributaria será uno de los organismos que más se refuerza. Se crearán 20 nuevas plazas para inspectores de Hacienda y se ofertarán 50 para promoción interna, a la que sólo podrán acceder funcionarios que decidan subir en el escalafón. Más numerosa será la convocatoria para acceder al cuerpo de técnicos de Hacienda: habrá 300 plazas de promoción interna y 129 nuevas, según las cifras que manejan los sindicatos.
 
Impulso a Justicia
 Otra de las novedades del Decreto que ha aprobado hoy el Gabinete es que se dará un fuerte impulso a la Administración de Justicia. Se convocarán 1.430 nuevas plazas, un fuerte crecimiento en comparación con los puestos ofertados en 2014, que básicamente se limitaron a aumentar el número de secretarios judiciales pero apenas se convocaron plazas de jueces y fiscales.
 
El listado completo de plazas que el Gobierno pondrá sobre la mesa (ver cuadro adjunto) desvela que, por ejemplo, más de la mitad de las plazas que ha convocado el Gobierno irá destinada a reforzar cuerpos de élite y no a reforzar la plantilla que está destinada a atender al público, como administrativos. Por ejemplo, en 2015 habrá 17 nuevos diplomáticos, 25 nuevos abogados del Estado, 12 inspectores de trabajo y Seguridad Social más, 21 plazas para técnicos comerciales y economistas del Estado y 12 diplomáticos del Estado.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Ayuntamientos y CC.AA deberán determinar las áreas prioritarias en las que reforzar su personal público en 2015.

La tasa de reposición podrá elevarse al 100% en determinadas áreas pero no superar el 50% del total.
 
Revista de prensa.- Expansión. 201.10.2014.-El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha recalcado hoy en el Congreso que cada administración pública deberá determinar las áreas prioritarias en las que reforzar su personal público en 2015.
 
Ayuntamiento de Huelva
Montoro ha subrayado durante el debate de totalidad de los presupuestos generales del Estado para el año próximo que la tasa de reposición podrá elevarse al 100% en determinadas áreas cuando esa comunidad o ayuntamiento lo considere oportuno, y siempre y cuando el conjunto de las reposiciones no supere el 50%.
 
"Se trata de que no continúe adelgazando la plantilla del sector público, porque tenemos que garantizar la prestación de los servicios públicos en las mejores condiciones", ha añadido.
 
El ministro ha constatado que una vez que las condiciones económicas han mejorado, y tras años de "sacrificios", en 2015 los funcionarios podrán recuperar una parte de la paga extraordinaria de dejaron de percibir en 2012.
 
Además, ha afirmado que "ahora que las disponibilidades presupuestarias nos lo permiten", la mesa de la función pública podrá reunirse "para poder llevar adelante una nueva tarea cara al próximo futuro".
 
Montoro ha agradecido su labor a los funcionarios y ha asegurado que él mismo se considera "fundamentalmente" un servidor público "que acumula trece trienios en la nómina".

Noticia relacionada. Información.com. El trabajo de por vida de los funcionarios, a debate

viernes, 27 de septiembre de 2013

El Gobierno informa a los sindicatos de la función pública de una nueva congelación salarial para 2014

Los empleados públicos encadenarán una pérdida de poder adquisitivo cercano al 20%, según los cálculos de los sindicatos
Revista de prensa. El País. 26.9.2013.- El Ministerio de Hacienda y Administraciones públicas ha confirmado esta tarde a los sindicatos que volverá a congelar el sueldo a los empleados públicos durante el próximo año. Los trabajadores públicos encadenarán cuatro años sin subidas salariales. Además, en 2010 se les rebajó un 5% y el año pasado sufrieron el recorte de la paga extra de Navidad.
 
El ministro Cristobal Montoro
En total, los empleados públicos encadenarán una pérdida de poder adquisitivo cercano al 20%, según los cálculos de los sindicatos.

Aunque los cálculos La medida afectará a todos los funcionarios de la Administración General del Estado así como a los trabajadores interinos y eventuales.

El Gobierno trasladará la aplicación de esta norma a las comunidades autónomas que también tendrán que congelar el sueldo a sus empleados públicos.
 
Hacienda abre la mano en la oferta pública. Durante los dos últimos años había congelado las sustituciones de los funcionarios que se jubilasen con la excepción de los pertenecientes a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y cuerpos de lucha contra el fraude fiscal y de la seguridad en los que permitía una tasa de reposición del 10%.

Ahora, el Ministerio que dirige el ministro Cristóbal Montoro amplía esta excepción a trabajadores de la "educación, sanidad, Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, Policía autonómica y local, Fuerzas armadas, control y lucha contra el fraude fiscal, laboral, de subvenciones públicas y en materia de Seguridad Social, asesoramiento jurídico y la gestión de los recursos públicos, Administración de Justicia y a la Acción Exterior del Estado, servicios de prevención y extinción de incendios, personal investigador, supervisión e inspección de mercados de valores, así como inspección y supervisión de la seguridad aérea y las operaciones de vuelo".
 
Tasa de reposición
La decisión de Hacienda de permitir la sustitución de uno de cada diez empleados públicos que se jubilen en el sector de la educación y la sanidad va dirigida sobre todo a las comunidades autónomas que tienen las competencias en esas áreas.
 
La masa salarial del conjunto de efectivos del sector público estatal ha experimentado hasta el mes de agosto una reducción del 2,08% frente a 2012 hasta un total de 11.195 millones de euros, lo que ha supuesto un ahorro por esta partida de más de 238 millones de euros.
 
En cuanto al número de efectivos, a 30 de agosto de 2013 el número de efectivos de personal del Sector Público Estatal se ha reducido un 2,95% hasta 560.111, de los que 497.630 son funcionarios (con una reducción del 2,72%) y 62.481 personal laboral (con una reducción del 4,75%). Las comunidades autónomas cuentan con 1.307.343 empleados públicos. Los Ayuntamientos con 549.807 trabajadores públicos y las universidades tienen contratados a 148.500 trabajadores. En total, el personal público al servicio de las administraciones públicas registrado a enero de este año es de 2.576.746, lo que supone un descenso del 2,25% respecto a junio del año anterior.

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